Gilberto, el niño guatemalteco que se volvió un símbolo de la crisis en la frontera

Univision.com | Jul 02, 2014 | 7:39 PM

SIGUIENTE:

Esvin Ramos habló con Jorge Ramos de la última conversación que tuvo con su hermano antes de cruzar la frontera.

Con solo 15 años y ansias de un futuro mejor, Gilberto Ramos Juárez juntó coraje y se animó a atravesar más de1,200 millas para llegar a EEUU. Pero nunca llegó. Lo hallaron muerto cerca de la frontera en La Joya, Texas, el 15 de junio pasado. Le faltaban 1,400 millas más en su camino para llegar a Chicago donde vive su hermano.
“Gilberto había salido 25 días antes de su humilde casa en la sierra de los Cuchumatanes.”
Gilberto había salido 25 días antes de su humilde casa en la sierra de los Cuchumatanes. A pie, el recorrido que hizo le habría llevado poco más de un mes a un promedio de 12 horas de caminatas al día. Se cree que el chico hizo parte del viaje en algún vehículo.
Como miles de niños migrantes, Gilberto quería reunirse con un familiar que ya vive en EEUU. Su hermano Esvin Ramos vive en Chicago y lo esperaba. El niño llevaba su número de teléfono escondido en su cinturón.
La reunificacion familiar es una de las principales causas que llevan a los chicos a arriesgar sus vidas por un futuro mejor, según datos oficiales del gobierno de EEUU y de varias ongs que asisten a niños migrantes.
La historia de Gilberto se ha vuelto un símbolo de la ola de niños migrantes que lo arriesgan todo por llegar al país que les promete el sueño americano.
The Associated Press

.

Su mamá, Cipriana Juárez Díaz, le había suplicado que no emprendiera ese peligroso viaje desde su casa ubicada el norte de Guatemala.
Pero Cipriana está enferma y postrada en una cama y no pudo detener a su hijo que quería reunirse con su hermano para trabajar en EEUU y poder enviarle dinero a su mamá.
Ese es otro de los motivos que esgrimen los niños migrantes a la hora de huir de sus países: la falta de trabajo y oportunidades y la posibilidad de ayudar económicamente a los que quedan atrás.
"Era un buen hijo. Sólo le pido a Dios que me dé fortaleza para aguantar cuando me lo traigan", dijo Juárez entre lágrimas.
The Associated Press

.

Gilberto apareció muerto hace unas dos semanas con un rosario y el número telefónico de su hermano en Chicago garabateado dentro de la hebilla de su cinturón. "Es el rosario que le regaló su madrina cuando hizo su primera comunión", contó su padre Francisco Ramos.
Estaba solo en el desierto a menos de kilómetro y medio de la casa más cercana, informó el lunes un jefe de la policía del sur de Texas. Al parecer se perdió en su camino rumbo al norte y posiblemente murió por las duras condiciones del viaje. La autopsia no halló señales de traumatismos ni violencia. Esa fue una excepción. El 85% de los niños migrantes han reportado que han sufrido experiencias traumáticas antes de ingresar en los refugios o centros de detención, según un informe de la Conferencia de Obispos Católicos de EEUU.
Aunque cientos de inmigrantes mueren cruzando la frontera cada año, el descubrimiento del cuerpo de Gilberto en el Valle del Río Grande el 15 de junio se convirtió en un símbolo de los peligros que enfrentan los menores de edad que viajan solos, en momentos en que el gobierno de EEUU trata de hacer frente a este tsunami de niños migrantes. Más de 52,000 chicos han ingresado en centro de detención en lo que va del año fiscal 2014.
El mismo Barack Obama le había advertido a los padres centroamericanos que no expusieran a los chicos a los peligros de la ruta: “Podrían no llegar”, dijo con crudeza. Gilberto no llegó.
“Estaba esperando la llamado pero nunca pasó”, dice Esvin, quien pagó junto a su familia 20,000 quetzales, unos 2,500 dólares para que un “coyote” llevara a su hermano hasta la frontera.
Hace dos años, Esvin había hecho una travesia semejante y logró llegar a Chicago. “Crucé por Sonora. Por el desierto”, dijo en una entrevista con Jorge Ramos que saldrá al aire este domingo en el programa Al Punto.
Gilberto “llevaba como 8 meses que se quería venir y yo le dije que estaba muy pequeño que se quedara un rato más”, recuerda Esvin en la entrevista. “Pero me dijo que no, estaba desesperado. El veía enferma a mi mamá y le daba pena. Él se quería venir a lucharla y ayudarla”, cuenta este joven que envía entre 100 y 120 dólares al mes a su familia en Guatemala. Con eso viven.  
Las penurias económicas son otros de los motivos que esgrimen los menores de edad para escapar de sus países, según otro informe de los obispos elaborado a finales de 2013. Otro de ACNUR, presentado en marzo pasado, coincide.
“Me vine para acá porque allá éramos pobres y no había dinero. Trabajábamos y no nos alcanzaba el dinero. Pasábamos penas”, comparte Esvin. Su hermano Gilberto, como tantos otros niños migrantes, quería reunirse con él para ayudar al resto.
En vez de la llamada de su hermano, Esvin recibió una que nunca esperó. Las autoridades encontraron su número de teléfono en el cinturón de Gilberto y le dijeron lo peor. Su hermano había sido encontrado por unos jinetes en el medio de matorrales y arena. Murió de hambre y sed.

SIGUIENTE:

Un jóven en Texas relata la desgarradora experiencia de encontrar el cuerpo de un niño guatemalteco sin vida.

“Sufrimos mucho en el camino. Se aguanta de todo, miedo, hambre, sed. Se sufre mucho. Yo les diria que mejor no se vengan. Mejor que se queden allá porque está cabrón la pasada. Mejor que aguanten que poco a poco allá van saliendo adelante”, aconsejó Esvin.
Gilberto “se llevaba muy bien con todos. Era tranquilo”, dice su hermano. Los amigos del niño también lloran su muerte. “Sus amigos están tristes. Lo querian ver allá”, asegura.
Cipriana, la mamá de Gilberto, Esvin y Francisco, no dejan de llorar. “No pensaba que eso iba a pasar”, reconoce el mayor de sus hijos.
A la mujer le queda a su lado el más chico de todos, Francisco. En sus documentos figura como gemelo de Gilberto. Pero no lo son. En un primer momento, se había informado que Gilberto tenía 11 años, pero el padre del chico explicó que el certificado de nacimiento de su hijo tenía la misma fecha que el de su hermano menor.
La familia, que vive en una región remota de Guatemala, demoró varios años en registrar a su hijo ante las autoridades. Los papás de Gilberto no podían acordarse de la fecha en que nació y lo anotaron con la misma de su hermano menor, lo que los convirtió en gemelos ante las autoridades.
Hoy Francisco tiene 11 años ¿Qué pasaría si en unos años quisiera ir a EEUU como hizo Gilberto? Esvin es categórico: “No lo traigo. Estoy luchando para que el crezca allá. Con lo que pasó ahorita no más”. Gilberto murió a los 15.
Con información de The Associated Press.
©Univision.com
Commentarios