Un año después, los indocumentados lloran la reforma migratoria

Univision.com | Jun 30, 2014 | 4:50 PM

Los 11 millones de indocumentados enfrentan a un futuro cada vez más incierto, entre el olvido y las deportaciones.

Por Jorge Cancino
“Vamos a presionar a los republicanos y demócratas, y al mismo presidente.”
La reforma migratoria está muerta, “bien muerta” como dice un anuncio publicitario. Entre otras razones, la mató la falta de voluntad política en la Cámara de Representantes.
El miércoles, dos días antes del aniversario, el congresista Luis Gutiérrez (demócrata de Illinois), aseguró que los esfuerzos que se llevaban a cabo en la Cámara de Representantes “murieron” para lo que resta del 2014.
Dos días después, activistas recordaron los sueños truncados de hace un año, cuando la posibilidad de sacar a los 11 millones de indocumentados de las sombras estaba a la vuelta de la esquina.
Hace un año, el 27 de junio de 2013, el Senado aprobó (con 68 votos a favor y 32 en contra) un proyecto de ley bipartidista que incluyó un camino a la ciudadanía para indocumentados que están en el país desde antes del 31 de diciembre de 2011 y carecen de antecedentes criminales.
Los favorecidos, entre 8 y 9 millones según cálculos del senador Robert “Bob” Menéndez (demócrata de Nueva Jersey, uno de los integrantes del Grupo de los Ocho que redactó el proyecto), una vez fichados por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) entrarían en un estado de residencia provisional por 10 años, al término de los cuales podrían pedir la residencia permanente (green card).
Tres años después, quienes sobrevivieran serían elegibles para gestionar la ciudadanía.
El plan fue enviado a la Cámara pero el liderazgo republicano había lanzado, semanas antes, una andanada de trabas que todavía hoy, un año después, se mantienen vigentes.

La abogada de inmigración Jessica Domínguez explica que está pasando con la Reforma Migratoria y cuáles son las posibilidades de que el Presidente Obama firme una orden ejecutiva.

Barreras insalvables
Los republicanos advirtieron, antes de la aprobación del proyecto S. 744, la vigencia de la Regla Hastert, una confusa medida que sólo permite enviar a la consideración del pleno aquellos proyectos que cuenten con el respaldo de la mayoría de la mayoría, es decir 118 de los 234 asientos republicanos en la Cámara.
Agregaron que no debatirían el proyecto del Senado, que discutirían un plan propio y que lo harían por partes, sin que ninguna de ellas garantice un camino a la ciudadanía.
El ala ultraconservadora del Partido Republicano reiteró que no estaban dispuestos a respaldar ningún tipo de “amnistía” para los indocumentados.
No hubo debate en el segundo semestre del año pasado.

Los actores y fundadores de Voto Latino hacen un llamado a no darse por vencidos por la reforma migratoria.

Reacción demócrata
La minoría demócrata en la Cámara de Representantes (201 asientos) no consiguió votos republicanos para presentar un plan con posibilidades de ser debatido y votado por el pleno.
El 8 de octubre, un grupo encabezado por la líder de la minoría, Nancy Pelosi (California), presentó el proyecto de ley H.R. 15 basado en el plan S.744 con cambios en una polémica enmienda republicana de seguridad fronteriza pero conservando el camino de legalización para millones de indocumentados.
Cinco meses más tarde, en marzo de este año, Pelosi presentó una petición de descarga (discharge petition) para forzar un voto en el pleno y pasar por encima de la regla Hastert. La medida requiere 218 firmas y solo 193 la respaldan, ninguno de ellos republicano.
Lista de principios
A finales de febrero de este año los republicanos presentaron una lista de principios. El documento incluyó la ciudadanía para algunos dreamers, recomendó el uso obligatorio del E-Verify y la legalización para indocumentados que tengan tiempo en el país y carezcan de antecedentes criminales, recomendaciones similares a las contenidas en el plan de reforma migratoria del Senado.
Una semana después, Boehner dijo que nunca había subestimado “lo difícil que será avanzar en este tema este año” y que uno de los grandes obstáculos para aprobarla era “la falta de confianza” que ha generado en su bancada el presidente Barack Obama.
"La razón por la que lo digo es porque necesitamos hacerlo paso a paso, con sentido común para que podamos dar la confianza al pueblo estadounidense de que lo estamos haciendo de la manera correcta", dijo Boehner en su acostumbrada rueda de prensa semanal.

Motivada por la necesidad de legalizar el estatus de sus padres, la niña ya ha visitado el vaticano y ahora busca hablar con legisladores y hasta con Obama.

Las deportaciones
Mientras el debate se fue enfriando en la Cámara, el gobierno de Obama mantuvo casi sin variaciones una agresiva política de deportaciones. En lo que va de la administración más de 2 millones de indocumentados han sido expulsados del país. El DHS asegura que la mayoría de los deportados tenía antecedentes criminales pero organizaciones pro inmigrantes reiteraron que entre seis a siete de cada 10 deportados no tenían faltas que pusieran en riesgo la seguridad nacional. Y que, además, calificaban para una reforma migratoria como el plan del Senado, coindicen.
El 15 de marzo, tras fuertes presiones de su partido, de organizaciones de inmigrantes, del sector religioso, de empresarios y sindicatos, Obama anunció que revisaría la política de deportaciones para humanizar la política de deportaciones.
Dos meses después, en mayo, el mandatario aplazó la orden hasta “avanzado el verano” y con ello darle tiempo a la Cámara de Representantes para que apruebe una reforma migratoria como el plan del Senado. Y aseguró que había votos suficientes en el pleno.

La inesperada derrota del congresista Eric Cantor podría significar el fin de la reforma migratoria.

Acción ejecutiva
De no actuar la Cámara de Representantes, legisladores demócratas y activistas insisten en que presionarán para que Obama use su poder ejecutivo y apruebe beneficios temporales para ciertos indocumentados, entre ellos un freno a las deportaciones, ampliar la cobertura de la Acción Diferida (DACA, por sus siglas en inglés) y ampare a familiares inmediatos de dreamers (padres) o apruebe un Estatus de Protección Temporal (TPS, por sus siglas en inglés) para detener la deportación de trabajadores.
"Ya no podemos seguir recibiendo más y más excusas”, dijo a UnivisionNoticias.com Juan José Gutiérrez, presidente del Movimiento Latino USA en Los Angeles. “Vamos a presionar a los republicanos y demócratas, y al mismo presidente, porque necesitamos saber de qué lado está cada quien”.
“No aceptaremos que, así como los republicanos culpan al presidente y a los demócratas por la falta de acción con la reforma migratoria, los demócratas culpen a los republicanos y nos quedemos sin avances concretos”, apuntó.
El activista advirtió, sin embargo, que “lo que podemos esperar es más intolerancia por parte de los republicanos” y que la mayoría en la Cámara de Representantes “continuará fingiendo que no pueden resistir los embates de los elementos más extremistas de su partido”.
Tema inevitable
Antes o después de las elecciones de medio tiempo del 4 de noviembre, y antes de que termine el 2014, habrá cambios migratorios, estima Roberto Izurieta,  director del departamento de Política Latinoamericana de la Universidad George Washington. Dijo que “lo que ocurra en las siguientes elecciones internas del Partido Republicano es muy importante”, porque aclarará el escenario del Tea Party, el movimiento ultraconservador que busca tomar las riendas del partido.
“Si usan el problema migratorio en sus batallas y tiene resonancia en el electorado, la lucha será mucho más difícil”, alertó.
Agregó que un tema inesperado jugará un papel determinante en el debate: la crisis humanitaria en la frontera. “Dependerá de cómo se oriente la discusión sobre la inmigración de menores. Se culpará a la supuesta flexibilización del presidente o entenderán que, parte del problema, es la ausencia de no tener una reforma migratoria integral”.
Del futuro inmediato de los indocumentados, Izurieta dijo que “por el momento seguir presionando” para que la Cámara la apruebe, y al gobierno para que “disminuyan” las deportaciones.
Proyectó que después de las elecciones del 4 de noviembre “habrá un nuevo escenario político”, y que del resultado de los comicios se sabrá si será más o menos favorable para el futuro de los 11 millones de indocumentados.
Tiempo perdido
“Es triste recordar los 12 meses que han perdido los republicanos en bloquear la reforma migratoria en la Cámara de Representantes”, dijo Maribel Hastings, asesora ejecutiva de America’s Voice. Y que el rechazo afectó la relación del partido con los votantes hispanos.
Hastings recordó que en las últimas dos elecciones presidenciales “Obama ganó gracias al voto latino”, y que en 2016 sucederá lo mismo con el candidato que quiera sentarse en la Oficina Oval.
“Toda esta parálisis legislativa supone que los millones de indocumentados, con vidas establecidas, seguirán en un limbo migratorio mientras el tema sigue utilizándose como balón político”, dijo. “Y se redoblará la presión sobre Obama para que eche mano de su poder ejecutivo y gire órdenes que provean algún tipo de aparo a deportación a ciertos indocumentados”.
Jorge Mario Cabrera, director de comunicaciones de la Coalición por los Derechos Humanos de los Inmigrantes de Los Angeles (CHIRLA), recientemente dijo que los hispanos de Estados Unidos “usarán el voto de noviembre como arma política” para castigar o premiar a los que rechazaron o apoyaron la reforma migratoria en el Congreso.
©Univision.com
Commentarios