Una trampita por la patria

Univision.com | Jun 15, 2014 | 4:05 AM
Por Martín Caparrós
“Si Argentina tuviera que jugar bien argentino, ¿cómo jugaría?”
Es otro caso de argentinidad al palo: nuestra esperanza se basa en que Messi sea un tramposo. Digo: quizá la palabra tramposo sea excesiva. Quiero decir: uno capaz de negarle a los suyos lo que los suyos esperan y necesitan de él, uno que se cuidó y limitó sus esfuerzos, uno que se guardó en su club para poder gastarse en esta copa. ¿Cómo decirlo? Un tramposito.
Es duro de pensar y, sin embargo, muchos suponen que puede haberlo hecho. Si no, era difícil explicar su aparente desinterés en los partidos finales, decisivos de la temporada. Hoy empezaremos a saberlo. O, mejor dicho: nunca lo sabremos.
Sí veremos si hay o no diferencia, y en esa diferencia está nuestra esperanza. Si Messi es el Messi de antes y produce, millones dirán qué grande el pibe cómo la hizo, al final no era ningún tonto –y quizás hasta empiecen a quererlo. Si sigue siendo el mismo, si lo que dio en los últimos partidos del Barsa es lo que puede dar ahora, la selección argentina que está por debutar está jodida.
Hay, para empezar, misterios raros: no se sabe qué equipo jugará este domingo. El técnico tuvo solo seis o siete meses para pensarlo, así que, dijo, va a decidir en estas horas. Enfrenta, es cierto, una elección crucial: con estos jugadores podríamos ser –nótese la primera persona, esa tristeza patriotera– una aplanadora; rumores dicen que seremos una pandilla de descuidistas, de francotiradores, que jugaremos con cinco atrás para aprovechar el contraataque. En un equipo con tres de los mejores delanteros del mundo, el contraataque.
El problema es que, por el momento, Argentina no es un equipo; es, con suerte, un pila de individualidades. No hagamos de eso una metáfora de nada, que el uso metafórico del fútbol está alcanzando cotas de tedio insospechadas. Es solo que en la cancha se ve mucho: no hay equipo.
Un equipo también es un misterio: ¿qué es lo que hace que un grupo de muchachos se transforme en uno? Se habla de liderazgo, de armonía, de entusiasmos compartidos, de proyecto común. Se habla de tantas cosas; es obvio que para ser un equipo hay que empezar por saber a qué se juega: definir un modelo. Colombia, ayer, parecía un equipo colombiano: la parsimonia casi exagerada de unos fulanos que confían, sobre todo, en sus habilidades, y las ejercen con denuedo. Si Argentina tuviera que jugar bien argentino, ¿cómo jugaría?
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