¡Vamos Brasil todavía!

Univision.com | Jun 13, 2014 | 6:37 AM

Por Martín Caparrós

El corazón quiere que pierdan; la razón, si existiera, prefiere que ahora ganen. El encono natural argento contra los brasileros está en un problema: Argentina necesita que Brasil se lleve estos partidos para que quede primero de su serie y así, se mantenga ese guiño del destino que quiere que los dos campeones sudacas no puedan encontrarse hasta la final.
“Si esto es un comienzo, su final puede llegar a ser cualquiera”
Armado de esa lógica tan antinatural me asomé al partido de apertura. Gran circo, o mais grande do mundo a pleno kitsch, carnaval bonsai, encapsulado: por una vez no llegaba a la calle, donde los disfraces eran otros. Pelé iba a dar la patada inicial pero lo reemplazaron por un robot y un chico paralítico –y él no entendió el mensaje. Parece que hay que explicarle todo varias veces. Entre otras cosas, que queda feo ser tan veleta, tan acomodaticio: un Maradona sin la gracia del Diego. Por algo le decían el Rey. Y salió, hace unos días, a hacer el numerito acostumbrado: “Olvidemos las protestas, la selección es nuestro país y nuestra sangre”, dijo, para que todos recordáramos al diputado Romario, filoso frente a cualquier arquero: “Cuando se calla, Pelé es un poeta”.
El corazón tiene razones que la razón ignora: me gustaría saber cuántos argentinos no gritaron con delectación y gozos varios el gol en contra de Marcelo. No era solo un gol en contra de Brasil; era un gol en contra de Brasil. El local apretó: tiene jugadores que corren y corren como si germanos. Ahora que los alemanes son turcos catalanes que juegan como brasileños, los brasileños son alemanes sin ética protestante, volkswagen armados en Manaus.
Queríamos mirar a Brasil y vimos a Croacia. Brasil pareció un equipo rústico, vulgar: no arma juego, no abre el juego, depende de los arrebatos de Neymar o la fuerza aérea de Hulk o de Fred. Solo su famosa defensa fue una garantía: hay que echarles centros y sus zagueros rematan casi todos. El partido se les escapaba hasta que llegó ese asalto nipón, tipo yakuza: el árbitro japonés les regaló un penal que no fue ni caricia. Neymar, con su tatuaje Todo Passa, en el mejor estilo Julio Humberto Grondona, lo metió de chiripa. Después hubo un tercero con otro foul clarísimo para empezar a hablar.
Si esto es un comienzo, su final puede llegar a ser cualquiera.
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