Padre de dos niños detenidos en la frontera clama para que sean liberados

Univision.com | Jun 07, 2014 | 11:02 AM

La crisis de niños detenidos en la frontera cuando intentaban ingresar solos al país estremece a los indocumentados.

Por Jorge Cancino
“Es más seguro hacerlo, venir a Estados Unidos, que vivir en Honduras.”
Dos de los tres hijos de Baudilio Caballero fueron arrestados en una carretera rural de Texas tres horas después de haber cruzado la frontera indocumentados.
“Me llamaron para preguntarme mi nombre y mi dirección, y si yo era el padre de los niños”, contó Caballero a UnivisionNoticias.com. “Ahí supe que estaban detenidos”.
La llamada fue hecha por un agente de la Patrulla Fronteriza (Border Patrol) de Estados Unidos durante el proceso de verificación de identidades. Caballero vive en el sur de Florida y tampoco tiene papeles de estadía legal.
“Después hablé unos minutos, muy pocos, con mis hijos. Y ya no supe más de ellos. No sé qué hacer. Estamos orando para que todo esté bien. Y que nos llamen pronto, nuevamente, para enviar la documentación que se necesita y poderlos tener conmigo”, dice entre lágrimas.
Los niños, de nueve y 12 años de edad, son parte de los más de 60,000 infantes que van a ser arrestados en el curso de 2014 cuando intenten entrar solos y sin documentos a Estados Unidos, según datos de la Casa Blanca.
La cifra creció un 92% respecto al 2013, números que muestran la existencia de una crisis migratoria sin precedentes.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS), dijo que hasta finales de mayo fueron arrestados 47,017 menores indocumentados que se encontraban sin la presencia de sus padres o un tutor legal. El año pasado fueron hallados 24,493 niños en la misma condición pero en todo el año fiscal, que finaliza el 30 de septiembre.
El escape
Caballero tomó la decisión de pedirle a su hermana Nidia que viajara a Estados Unidos y trajera consigo a sus dos hijos. “Me vi forzado por la inseguridad que se vive allá, en Honduras”, dijo.
El afligido padre contó que en su país “antes la gente migraba a Estados Unidos para buscar un futuro mejor. Actualmente uno trata de buscar a sus familiares con el único motivo de salvarles y salvar nuestras vidas. San Pedro Sula y Tegucigalpa son imposibles para vivir. Nadie está a salvo, ni ricos ni pobres. Todos corren peligro. No puedes tener nada, ni un teléfono ni un auto, porque corres riesgo de morir, de que te maten”.
Tres días antes del viaje que emprendieron los hijos de Caballero, por tierra, cruzando medio Honduras, Guatemala y México, bandas de delincuentes se enfrentaron a tiros en la escuela donde los niños estudiaban.
“Y en la colonia (barrio) donde mi mamá vive, fueron asaltados. Llegaron con un camión estilo mudanza, prendieron a mi madre y a una sobrina de 4 años, les pusieron unas pistolas en la cabeza y se llevaron todo. Ya no se puede vivir en honduras”, detalló.
Quedarse es peligroso
El inmigrante centroamericano dijo que en su patria “a diario la gente corre riesgo” y que el nivel de violencia que se vive “nos obliga a hacer el viaje a la frontera (de Estados Unidos) como sea”.
“Buscamos a la persona mas segura para confiarle a nuestros hijos. Los míos venían con mi hermana Nidia y su hijo. Es más seguro hacerlo, venir a Estados Unidos, que vivir en Honduras”, aseguró.
En el camino, Nidia, su hijo y los hijos de Caballero se unieron a otros inmigrantes centroamericanos que emprendieron el mismo recorrido. “En el camino se van juntando para ayudarse y darse valor”.
Caballero dijo que “mi hermana y su hijo fueron dejados en libertad con una orden de presentarse ante una corte (de inmigración) en una fecha determinada. Las personas que traen niños son puestos en libertad. Pero mis hijos no fueron soltados porque el apellido de ellos no coincidía con los de mi hermana. Por eso ellos se quedaron en poder de las autoridades”.

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Barack Obama anuncia que su gobierno brindará ayuda humanitaria a menores que crucen solos la frontera.

Espera incierta
“Ahora estoy aguardando. No tengo papeles y no puedo ir a buscarlos. No sé qué hacer. Esperar a ver qué me dicen. Por ahora están en manos de las autoridades, en manos seguras comparado con lo que se está viviendo en Honduras”, dice a modo de consuelo.
El tercer hijo de Caballero, una niña de tres años, nació en Estados Unidos.
“Son muchas las personas y los niños que se están viniendo a Estados Unidos todos los días”, dijo Caballero. “Podría compararse con un éxodo. Es una situación que se veía venir, un fenómeno desbordado”.
Números alarmantes
El pasado 6 de mayo la representante especial del Secretario General de la ONU sobre la violencia contra la niñez, Marta Santos Pais, dijo que el asesinato de infantes en Honduras era “absolutamente inadmisible”.
El gobierno de Tegucigalpa dice que el país, de 8.5 millones de habitantes, es azotado por una ola criminal vinculada al narcotráfico y las pandillas.
Un informe del Comisionado de Derechos Humanos recientemente reveló que 458 menores de 14 años murieron en circunstancias violentas en Honduras entre 2010 y 2013.
El gobierno de Honduras reconoce que el país registra una media de 15 muertes violentas diarias. La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC, por sus siglas en inglés) situó en 2012 la tasa de homicidios en 90.4 por cada 100,000 habitantes, la más alta de Centroamérica.

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Salen a la luz algunas fotos con decenas de niños y adultos, hacinados en cárceles de inmigración en Texas.

Con el alma en un hilo
“Todos los días la gente sale a la calle y no sabe si podrá regresar”, dice Caballero. “Mis hijos y mi hermana salieron de la misma manera, dispuestos a todo. Ya no podían seguir ahí. Salieron dispuestos a todo. Se tardaron una semana más o menos, en la cual corrieron menos riesgos que los que se sufren en Honduras”.
“Para traerlos vendí una propiedad y pedí prestado. En total fueron como $12 mil. Ahora estamos orando que todo salga bien”, reiteró.
A la pregunta si está dispuesto a ir a Harlington, Texas, para recoger a sus hijos, Caballero dice que “es un riesgo real y, al mismo tiempo, se tiene que hacer si me deportan. Son mis hijos”.
En medio de la tristeza, el inmigrante hace una pausa y dice: “Ante todo, antes de yo mostrar un descontento con el gobierno de Estados Unidos, sería todo lo contrario. Tengo muestras de agradecimiento por acoger a mis hijos, aunque las condiciones en estos momentos no son las mejores. Doy las gracias y espero ver a un juez y que me los regresen para que estén conmigo”.
Plan piloto
El viernes la Administración Obama anunció la creación de un programa piloto para darles asistencia legal gratis a niños detenidos en la frontera cuando intentan entrar solos a Estados Unidos.
La iniciativa es parte de las preocupaciones de la Casa Blanca para afrontar la crisis humanitaria generada por el alarmante incremento de detenciones de menores, la mayoría de ellos procedentes de Centroamérica.
El programa lo desarrollan la Corporación de Servicio Comunitario (Corporation for National and Community Service –CNCS- y el Departamento de Justicia (DOJ) a través de la Oficina de Revisión de Casos de Inmigración (EOIR), una alianza que el gobierno definió como “estratégica”.
Faltan datos
Las autoridades no saben cuántos niños inmigrantes serán favorecidos pero advirtió que el propósito del programa piloto “no es proporcionar un mecanismo” destinado para entregar al niño a la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE) o para proteger a sus familiares si estos permanecen indocumentados en el país, sino para hacer cumplir el "debido proceso".
“Espero que el caso de mis hijos sea atendido por este programa”, dijo Caballero. “Quienes nos ayudan están buscando la manera de conseguirlo”.
El Centro de Orientación del Inmigrante (CODI), basado en Miami, asiste a Caballero en la batalla por recuperar a sus hijos. “Vamos a abrir un centro especial para atender este tipo de casos”, dijo Carlos Pereira, director ejecutivo del CODI.
“Pero pido a las familias que no manden a sus hijos de esta forma. Es una situación muy peligrosa. Los riesgos son inmensos y las consecuencias terribles. No lo hagan. La muerte persigue a estos niños, y también el crimen organizado. Es un riesgo muy alto y muy peligroso que lamentablemente muchos no se dan cuenta hasta que la tragedia les cae encima”, subrayó.
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