Juan, el abuelo hispano que alivia el dolor de niños internados

Univision.com | Jun 05, 2014 | 6:28 PM
Informe de Lourdes Del Río
“Para mí no hay peor cosa que un chico esté solo, que no tenga el apoyo de su familia”
Acompañado de su molicha de Spiderman, en la que carga su iPad y su iPhone llenos de juegos infantiles, Juan Manfredi visita cuarto por cuarto a los pequeños internados en el Hospital de niños Holtz del centro médico Memorial Jackson en Miami.  
A sus 72 años, Juan está semiretirado y desde hace una década se ha convertido en el abuelo oficial de los más enfermos, los niñitos que están internados en la unidad de cuidados intensivos, oncología y trasplante.
“Para mí no hay peor cosa que un chico esté solo, que no tenga el apoyo de sus padres, que no tenga el apoyo de su familia. Es muy triste”, dice con los ojos llenos de lágrimas.
Sus propios recuerdos lo invaden. Este abuelo argentino decidió entregarse a esta labor de amor a raíz de todo el tiempo que pasó en este mismo hospital visitando a su nieta.
Amanda había nacido dos meses prematura con una condición que se llama pseudo-obstrucción intestinal crónica. Después de luchar durante ocho años, los médicos les dieron la noticia más temida: la niña necesitaba un trasplante para poder seguir viviendo.
Con la aparición de un donante la esperanza revivió. Aunque su lucha no se detuvo, Amanda tuvo la grandeza de notar la tristeza de otros niños trasplantados, que sufrían en soledad sin la compañía de su familia. Así fue como Amanda tuvo un pedido especial para su abuelito, de quien heredó el color de sus ojos.  “Ella siempre me decía, andá a jugar con el nene de al lado porque no viene nadie a verlo. Ella era una chiquita muy  muy inteligente”, recuerda Juan muy emocionado.
En la cabecita de Amanda no había lugar para que un niño estuviera solo. Amanda murió tras un segundo trasplante cuando apenas tenía 10 años. Su muerte devastó a la familia, en especial a la madre de la pequeña.
Pero Juan logró transformar todo ese dolor en amor para otros chiquitos que no tienen la suerte de que alguien los acompañe todo el tiempo y desde enero de 2004 trabaja como voluntario en el mismo hospital en el falleció su nietita.
El personal del hospital valora grandemente la labor del más querido de sus voluntarios. Reivys Záceta es enfermero y le cuenta a la periodista de Univision Noticias Lourdes del Río: “Hay muchos niños que a veces sus padres no pueden venir. O a veces no tienen familia y el abuelo (por Juan) es a veces la única familia que ellos tienen”.
“Cuando él llega se ve el cambio en el rostro de estos niños. Él juega con ellos. A veces los pone a dormir, los carga y es como un abuelo, eso es lo que es para ellos”, dice Reivys.
“Me conformo con que la pasen bien y se rían un poco, que se olviden del momento, sobre todo cuando están mal, enfermitos, decaídos”, confiesa el abuelo. “Es fuerte, pero alguien lo tiene que hacer”, se quiebra Juan. Para él, lo más importante es el cariño de los pequeños que recibe a cambio.
Juan no solo tiene como misión ser el ángel de estos niñitos enfermos, sino que también juega un papel muy importante en la vida de los padres, que día a día viven junto a sus pequeños su propio calvario.
Luis Humberto Cuestas tiene a su hija internada en el hospital y reconoce que la compañía de Juan es fundamental. “El stress y la carga que uno lleva es inmensa y él ha venido a ayudarnos con esa carga, cada vez que viene”, dice. “Es de esos angelitos de Dios que a uno le mandan”, agrega.
Su fundación
La ayuda de Juan no se limita a visitar a los niños del hospital. Junto a su esposa, creó una fundación de ayuda a los más chiquitos. Se llama “Amanda´s friends” o "Amigos de Amanda", en honor a su nietita, que busca a ayudar a niños y familias que batallan contra difíciles enfermedades.
“Esa cara se la vi a mi hija varias veces y también se la he visto a varias madres acá, que dan todo lo que pueden y no es suficiente Y uno trata de aliviar un poco aunque no se alivia jamás”, dice Juan recordando el dolor de los que han perdido un hijo.
Muchos le preguntan hasta cuando seguirá regalando su tiempo a los más necesitados y su respuesta siempre es la misma: “Hasta que el cuerpo me dé, si las piernas me dan, el cuerpo me da, lo hago, lo hare más despacio pero lo voy a seguir haciendo”.
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