El freno a la política de deportaciones le pone presión a la Cámara de Representantes

Univision.com | May 28, 2014 | 12:01 PM

El anuncio hecho el martes por la Casa Blanca generó intranquilidad en la comunidad inmigrante.

Por Jorge Cancino
“El anuncio hecho el martes por la Casa Blanca, de que el presidente Barack Obama le pidió al jefe”
El anuncio hecho el martes por la Casa Blanca, de que el presidente Barack Obama le pidió al jefe de la seguridad nacional, Jeh Johnson, que retrase la publicación del informe de revisión de la política de deportaciones, provocó malestar, ira, sorpresa y hasta indignación de entre analistas y activistas que defienden los derechos de los inmigrantes en Estados Unidos.
“El presidente sabe que si suaviza las deportaciones, lastima toda oportunidad de que el congreso logre una reforma migratoria”, dijo a UnivisionNoticias.com la analista republicana Helen Aguirre Ferré. “La ventana para que se logre está abierta hasta finales de julio”, agregó.
Leer: Un republicano advierte que cancelará un plan de "amnistía"

Obama detendrá la revisión del proceso de deportaciones para darle oportunidad a la reforma migratoria.

El escenario de la reforma migratoria ha cambiado innumerables veces en el último tiempo. A mediados de 2012 nadie en Washington quería comprometerse con el tema, el 20 de septiembre de ese año Obama dijo, en un foro organizado por Univision, que la aprobaría en el primer año de su segundo mandato si resultaba reelecto; en noviembre demócratas y republicanos anunciaron que trabajarían juntos; en marzo de 2013 enviaron un plan al pleno del Senado, y en junio, con apoyo bipartidista, aprobaron una iniciativa amplia que legaliza a millones de indocumentados.
En la Cámara de Representantes el escenario es totalmente distinto, como otro mundo. Antes de que el Senado votara a favor del proyecto S. 744, e liderazgo republicano advirtió que no discutiría ese proyecto, que debatiría un plan propio y que lo haría por partes. A la fecha, sin embargo, ni hay un plan propio ni discusión de iniciativas por pedazos.
Mientras, la Administración de Obama sigue adelante con una agresiva política de deportaciones que mina la confianza y el apoyo de la comunidad hispana. Desde que el mandatario llegó a la Casa Blanca más de 2 millones de indocumentados han sido deportados, un promedio de 1,000 diarios.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) asegura que la mayoría de los deportados tenía antecedentes criminales pero organizaciones, y también demócratas en el Congreso, han dicho que un alto porcentaje de expulsados desde que Obama llegó al poder, no tenían antecedentes criminales que pusieran en riesgo la seguridad nacional y calificaban para una reforma como la aprobada por el Senado.
Fueron estas preocupaciones las que inquietaron a Obama. El 15 de marzo le pidió al Secretario el DHS que revisara la política de deportaciones y recomendara medidas que humanizaran el proceso, todo ello dentro del marco legal.
A mediados de mayo, al término de una reunión con jefes de policía, Johnson dejó entrever que los cambios iban a ser anunciados esta semana, pero el martes la Casa Blanca anunció la postergación.
El cambio obedece a una advertencia que provino de los republicanos y que no es nueva. Luego de que el mandatario urgiera a los republicanos de la Cámara, la semana pasada, para que voten una reforma migratoria antes del receso de verano, los demócratas fijaron un plazo de ocho semanas para aprobar un proyecto como el del Senado. Y dijeron que, de no hacerlo, el Presidente tomará acción ejecutiva.
Los republicanos respondieron que no confiaban en que el Presidente haría cumplir la ley y que no discutirían un proyecto antes de las elecciones de noviembre, una postura que manejan desde principios de marzo cuando el presidente del Congreso (Speaker of de House), John Boehner, retiró la lista de principios de la reforma migratoria que había presentado una semana antes.
El presidente “Obama habló con (los congresistas) Ileana Ros- Lehtinen y Mario Diaz-Balart, ambos republicanos de Florida, sobre esto hace más de un mes”, explicó Aguirre. “Y les dijo que si el Congreso no actuaba, él sí iba a actuar. Hasta cierto punto, no le queda más remedio”, apuntó.
Fue en ese escenario que Obama le dio la orden a Johnson para que revisara la política de deportaciones. Pero dos meses después las cosas se complicaron y Obama retrasó el informe de Johnson para darle espacio a la reforma migratoria en la Cámara de Representantes y demostrar, si no se aprueba en ese tiempo, que la culpa la siguen teniendo los republicanos.

Es la pregunta "incómoda" que Jorge Ramos le hizo a Boehner. Además cuestionó a Reid por las deportaciones.

“Detrás de esta acción reprochable se esconde política y más política”, dijo a Univision.com Jorge Mario-Cabrera, director de comunicaciones de la Coalición por los Derechos Humanos de los Inmigrantes de Los Angeles (CHIRLA). “El bienestar de nuestra comunidad está en peligro y pareciera ser que a la Casa Blanca y a los republicanos les vale un gorro lo que suframos con deportaciones sin fin”.
“La evaluación de los programas de deportación debe continuar porque es un arma de doble filo que obliga, tanto a republicanos como a demócratas, a tomar nuestras exigencias en serio. El Presidente parece haber escuchado a los republicanos que no le confían ahora ni le confiarán mañana”, apuntó.
De la respuesta de la comunidad inmigrante al cambio de planes, Cabrera dijo que “nosotros seguiremos exigiendo que la Cámara de Representantes y la Casa Blanca muestren resultados para el 28 de junio o no les va a gustar lo que viene. La comunidad no es ignorante a los juegos de Washington, y en este momento el olor a política apesta”.
La estrategia del Presidente, contrario a la opinión de Cabrera, parece tener sentido para Roberto Izurieta, director del departamento de Política Latinoamericana de la Universidad George Washington. “Es un buen paso en la dirección correcta. Falta mucho por hacer pero considerando las actuales circunstancias, donde la mayoría de los republicanos no se acaban de comprometer con una reforma migratoria integral, es lo menos que los inmigrantes pueden pedir”, dijo.
El Bridge Proyect, movimiento integrado por dreamers, dijo que por ahora “no hemos tomado posición en cuanto al asunto”, pero que “es decepcionante que la administración no ha tomado acción para ayudar a las familias inmigrantes”.
Agregó que “en estas semanas (de espera que el Presidente le ordenó a Johnson) veremos más familias separadas, pero esperamos que esto sea una alerta para que los Republicanos en el Congreso tomen una acción legislativa”.
El National Immigrants Youth Aliance (NIYA), movimiento que organizó el reingreso de decenas de dreamrs que pidieron asilo en la frontera, dijo que el retraso anunciado por la Casa Blanca forzará la deportación de unos 68,200 indocumentados.
A su vez, la National Alliance of Latin American and Caribbean Communities  (NALACC) deploró la postergación del informe de Johnson ordenado por Obama y demandó un alto inmediato a las “duras prácticas de deportación” que están “desgarrando a cientos de familias cada día”.
Aguirre apuntó que “los demócratas no pueden ganar las elecciones este otoño sin el apoyo del voto hispano”, y que aunque es cierto “que los republicanos vienen aguantando la reforma migratoria en la Cámara de Representantes, estos nunca la prometieron, mientras que Obama sí y no lo cumplió”.
La analista republicana señaló que “Mario Diaz-Balart me dijo en una entrevista de radio hace poco que lo que necesita es que la mayoría de republicanos no se opongan a que el tema se pueda debatir en el pleno”. Y que “no importa tanto que la mayoría republicana no vote por ella (la reforma migratoria) porque hay suficiente republicanos y demócratas que la apoyan, pero recuerda que va en trozos, en pedazos, en vez de un proyecto completo”.
El abogado Ezequiel Hernández, en Phoenix, Arizona, dijo que el anuncio de la Casa Blanca es “una táctica política de los demócratas”, quienes esperan que los republicanos “no hagan nada hasta lo último para entonces dar su apoyo al Presidente después”, cuando use su poder ejecutivo.
“No todos los que apoyan una legalización respaldan esto. Los activistas más alejados de la Casa Blanca, la comunidad más afectada, no están de acuerdo ya que todavía siguen las deportaciones. Pero políticamente creo que el Presidente mide su propio riesgo y creo que, el 1 de agosto, él no podrá perder en el tema de inmigración ya que esperó suficiente tiempo a los republicanos”, concluyó.
©Univision.com
Comentarios