Estremecedores testimonios de la matanza de Santa Bárbara

Univision.com | May 24, 2014 | 10:45 PM
Richard Martinez nunca imaginó que la tarde del viernes 23 de mayo sería la última que vería a su hijo con vida. El único error de Chris fue estar en el lugar equivocado, en las calles de Isla Vista de Santa Bárbara, California. 
“Su muerte ha dejado a nuestra familia perdida y rota”
Christopher Martinez, de 20 años, se encontraba en una tienda en el momento que Elliot Rodger, dos años más grande que él, comenzó los disparos. No llegó con vida al hospital.
Los sueños de Chris, como le decía su papá, apenas comenzaban a materializarse: mantenía un alto promedio en la escuela y tenía planes de pasar un año en Londres. También se truncaron los de Verónica Elizabeth Weiss, de 19 años; de Katherine Breann Cooper, de 22, y los de otros tres jóvenes cuyas identidades aún no han sido dadas a conocer.
Las autoridades dijeron que Rodger cometió los asesinados en tres lugares separados cerca de la Universidad de California en Santa Barbara. Verónica y Katherine murieron afuera de la hermandad Alpha Phi cerca del campus UCSB.
Weiss, estudiante de segundo año en la UCSB, era un excelente jugadora de waterpolo en la escuela secundaria. Ganó los honores de la liga durante su último año.
No obstante, mientras los investigadores buscan un motivo para los asesinatos atroces, las familias de las víctimas como Richard, lloraban la pérdida de sus seres queridos.
"Nuestro hijo Chris y otras seis personas han muerto," dijo Richard mientras luchaba por contener las lágrimas.
"Nuestra familia tiene un mensaje para todos los padres: Uno nunca cree que algo así le puede suceder a su hijo, hasta que le pasa".
Con voz temblorosa y a la vez llena de ira agregó: "Chris era un gran chico. Pregútenle a cualquier persona que lo conoció. Su muerte ha dejado a nuestra familia perdida y rota."  
El tiroteo del viernes volvió a estremecer a Estados Unidos. Elliot Rodger, el estudiante de 22 años que mató a seis personas el viernes en la noche en Isla Vista y luego se quitó la vida, planeó y llevó a cabo metódicamente los asesinatos en tres lugares distintos.
Previo a la ejecución de los asesinatos, Rodger describió sus planes para matar gente
Kevon de Bree, un testigo de uno de los tiroteos de Rodger, dijo que "sonaba como si estuviera en una zona de guerra" al relatar el intercambio de fuego entre el pistolero y alguien. "Yo estaba a no más de dos pies de donde el tipo le disparó a dos en el pecho", relató en su cuenta de Twitter Dylan Fontillas, un estudiante de origen hispano del Colegio Comunitario de Santa Bárbara y que fue citado por la agencia Efe.
Un grupo de jóvenes con los ojos llorosos, de la fraternidad Alpha Phi, salieron de su casa con los ojos llorosos y colocaron un ramo de flores en el lugar donde dos mujeres fueron abatidas la noche del viernes.
A pocas cuadras al norte de la casa de la hermandad, cinco impactos de bala destrozaron la ventana delantera del Deli Mart. En el interior, toallas empapadas de sangre marcaban el lugar donde un hombre recibió un disparo, dijo el empleado Blake Maston.
Matson dijo que acababa de dejar el trabajo cuando escuchó los disparos. "Una bala impactó en un horno de microondas hasta el final en la cocina por amor de Dios", dijo Matson.
El tiroteo de este fin de semana en una comunidad universitaria vuelve a poner en entredicho los problemas que vive Estados Unidos con la violencia armada, así como con el control de antecedentes y el sistema de salud mental.

SIGUIENTE:

El sospechoso del atentado grabó en video sus intenciones y lo subió a YouTube. Hay 9 escenas y 7 muertos.

Por su parte, el estudiante Mickey Damapong estaba a una cuadra de distancia, cuando terminó el alboroto. Damapong dijo que escuchó los disparos, pero pensó que eran fuegos artificiales detonados por los estudiantes para celebrar el comienzo del verano. Damapong dijo que él y sus amigos se enteraron más tarde de que los sonidos que escucharon fueron disparos.
"Todo el mundo estaba con estaba aterrorizado."
El tiroteo de este fin de semana en una comunidad universitaria vuelve a poner en entredicho los problemas que vive Estados Unidos con la violencia armada, así como con el control de antecedentes y el sistema de salud mental.
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