Israel está preocupado por los crecientes ataques a los colonos ultranacionalistas

EFE | May 09, 2014 | 8:51 AM
Los ataques racistas contra propiedades e intereses de la comunidad árabe-israelí se han disparado en Israel y desatado las críticas al Gobierno y la Policía, a los que se acusa de no combatir lo suficiente estas acciones, habitualmente obra de colonos ultranacionalistas.
“No se aplica la ley con la fuerza suficiente, tal y como no se hizo hace 19 años”
La preocupación ha alcanzado incluso al Departamento de Estado de EEUU, que ha reseñado el problema en su reciente informe sobre terrorismo en 2013, y multiplicado la alerta de la Policía, que según el diario "Haaretz" teme que los ataques puedan incrementarse durante la próxima visita del papa Francisco a Tierra Santa.
"No se aplica la ley con la fuerza suficiente, tal y como no se hizo hace 19 años", recordaba  Dalia Rabin, hija del primer ministro israelí, Isaac Rabin, asesinado hace dos décadas por un miembro de la extrema derecha judía.
Considerada una voz reputada, Dalia advirtió de que la atmósfera que vive el país es similar a la que precedió al magnicidio de su padre, cuyo pecado para los ultranacionalistas fue estrechar la mano del entonces líder palestino, Yaser Arafat.
"Entonces, tampoco se dieron prisa en señalar a las figuras de la extrema derecha... Nadie de la banda clandestina judía fue arrestado, ni siquiera cuando había pruebas suficientes de que planeaban algo en secreto", advirtió en la radio nacional.
Los llamados "crímenes de odio", conocidos también como "política del precio", comenzaron en 2008 en torno a la colonia de Yitzhar, una de las más radicales del país.
Y aunque en principio se limitaban a pintadas y destrucción de propiedades palestinas en Cisjordania, durante el último año han traspasado la denominada Línea Verde, que marcaría la frontera del futuro estado palestino, y alcanzado al propio Ejército israelí.
Desde el pasado enero, se cuentan más de una treintena de estas acciones, una decena de ellas concentradas en la última semana en localidades de Cisjordania, pero también israelíes, como en Umm el-Fahem, una de las principales ciudades árabes de Israel.
Coincide que esta oleada de ataques estalló días después de que fuerzas israelíes destruyeran una serie de edificios ilegales en Yitzhar y de que habitantes de este asentamiento pincharan las ruedas del vehículo del comandante del Ejército israelí en la zona.
El miércoles, una colona de Yitzhak fue criticada con dureza tras defender en internet el apedreamiento de soldados israelíes "aunque esto signifique su muerte".
Hoy, "Haaretz" asegura que los culpables son un centenar de jóvenes de esa y otras colonias situadas al norte de Ramala y en el sur de Hebrón, seguidores de rabinos extremistas como Itzjak Ginzburg y del fallecido Meir Kahane, líder de un partido ilegalizado en Israel por xenófobo.
Quieren detener los actos vandálicos
Analistas como Chaim Levinson, columnista del mismo diario, creen, no obstante, que es un problema difícil de perseguir, ya que sus autores no pertenecen a una organización jerárquica, lo que reduce la efectividad de la Policía.
"No tienen un cuartel general, un presupuesto o una cuenta en el banco. Simplemente, el movimiento "política de precio" es una idea. Sólo se necesita una ideología racista, un espíritu aventurero y unas decenas de shekel para comprar spray, gasolina u otro material inflamable y un mechero", agrega.
Una visión que no comparten políticos y ex responsables de los servicios de seguridad, que hablan tanto de un movimiento organizado como de negligencia y peligrosa desidia por parte del Gobierno derechista que dirige el primer ministro, Benjamín Netanyahu.
La semana pasada, Esawi Frej, diputado del partido de izquierdas "Meretz", tildó el fenómeno de "cáncer racista" y acusó a Netanyahu de mantener un silencio total que puede "conducir a una peligrosa realidad de miedo y odio".
Una crítica a la que se sumó Carmin Gillon, jefe del servicio de seguridad interior Shin Bet en tiempos del asesinato de Rabin, quien en declaraciones al diario "Jerusalem Post", denunció que "no existe un deseo genuino de acabar con estos actos vandálicos".
Y es en ese debate, de tinte político y con la frágil y amplia colación de Gobierno como protagonista, donde la mayoría de los analistas y responsables colocan un problema que muchos temen que a Israel le explote en las manos.
Anoche, la ministra de Justicia, Tzipi Livni, y el ministro de Seguridad Pública, Itzjak Aharonovitz, se reunieron de urgencia con el fiscal general del Estado para pedirle que este tipo de ataques sean catalogados y perseguidos como terrorismo.
Su compañero de gabinete, el ministro de Vivienda y Construcción, Uri Ariel, miembro del ultranacionalista Hogar Judío, que defiende los intereses de los colonos, respondió al punto en su página de Facebook.
"El fracaso de la Policía, una y otra vez, a la hora de llevar a los culpables ante la Justicia no hace que este inaceptable y despreciable crimen se convierta en terrorismo", afirmó.
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