“Las revueltas en el este de Ucrania están organizadas probablemente por Rusia”

Deutsche Welle | Apr 15, 2014 | 2:00 PM
Las revueltas en el este de Ucrania están siendo organizadas probablemente por Rusia para seguir desestabilizando el país y boicotear las elecciones presidenciales, dice el politólogo alemán Andreas Umland.
“Supongo que lo que quiere (Putin) es mantener la inestabilidad en Ucrania”
Deutsche Welle: ¿Quién es, en su opinión, responsable de los violentos enfrentamientos en el este de Ucrania, especialmente en Sloviansk?
Andreas Umland: Todo indica que se trata de acciones organizadas por Rusia. Tenemos grabaciones en video de diversas ciudades ucranianas, en las cuales se ve a hombres uniformados con armas pesadas que juegan un rol central en las ocupaciones de edificios del Gobierno. Parece haber una especie de alianza: por un lado, las unidades especiales, de las que se debe suponer que provienen de Rusia, y, por el otro, los separatistas locales, entre ellos, también jóvenes a quienes se les paga para actuar en este tipo de acciones. Entonces se plantea el interrogante acerca de cuál es el objetivo de Putin. ¿Quiere mantener la inestabilidad en Ucrania? ¿O provocar una escalada de violencia que tenga como consecuencia una intervención militar?
En su opinión, ¿qué quiere lograr Putin con eso?
Supongo que lo que quiere es mantener la inestabilidad en Ucrania. Así se lograría boicotear las elecciones presidenciales, que tendrán lugar el 25 de mayo próximo. Esa siempre fue la táctica de Rusia en las últimas semanas, es decir, afirmar que el Gobierno de Kiev no es legítimo. Pero las elecciones podrían, justamente, otorgar legitimidad al Gobierno, y eso es lo que Rusia quiere evitar. Más allá de eso, Putin podría querer evitar que en Ucrania se establezca un modelo contrario a su propio régimen. La motivación principal de toda esta acción es, obviamente, que Ucrania no pueda desarrollarse y convertirse en un país europeo, democrático, estable y económicamente exitoso, ya que eso pondría en tela de juicio su propio modelo en Rusia. De ese modo, los rusos mirarían a Ucrania con envidia y sacarían las correspondientes conclusiones en cuanto a su propio país.
Volvamos a las luchas en el este de Ucrania. ¿Cuántas personas participan en ellas?
En las ciudades más pequeñas participan de docenas a cientos de personas, y en las grandes ciudades, algunos miles. Pero si se toma en cuenta esas cifras en relación con el número de habitantes en cada una de las ciudades, se trata, de hecho, de solo una pequeña parte de la población. De ningún modo son grandes manifestaciones, como las que hubo en la plaza Maidan durante la fase de protesta de Ucrania por el bloqueo al acuerdo con la Unión Europea por parte del expresidente Yanukovich. En ellas salieron, solo en Kiev, cientos de miles de personas a las calles, lo que indica que, en el caso del este de Ucrania, no se trata de un movimiento popular masivo.
Por supuesto que hay de un diez a un 20 por ciento de ciudadanos ucranianos que es separatista. Son los rusos étnicos, y también los ucranianos rusoparlantes. Pero no representan la mayoría de la población. Las encuestas reflejan que un 60 a un 80 por ciento está de acuerdo con un Estado ucraniano. Esa división ya se dio en los últimos 20 años, desde la existencia de Ucrania como país independiente, pero no llevó a tales disturbios sociales.
¿En qué medida depende el este de Ucrania de Rusia?
Ese es el principal problema: el este de Ucrania es una región de industria pesada, y los productos se exportan, en gran parte, a Rusia. Lo que se teme es que Rusia cierre sus puertas a la importación. Eso sería un gran problema, ya que los productos, máquinas e instalaciones, se fabrican especialmente para las necesidades del mercado ruso y no se las puede ofrecer sin más en otros mercados.
El ultimátum contra los separatistas ya caducó, y Ucrania amenaza ahora con una operación antiterrorista. ¿Qué tan combativos son los separatistas?
Su táctica era, aparentemente, que las unidades especiales, que evidentemente provienen de Rusia, atacaran en primer lugar las dependencias policiales y luego repartieran las armas a los separatistas. Ahora, estos están armados, pero no con armas pesadas, es decir, que si el Estado ucraniano quisiera, seguramente podría detenerlos. El problema es que, presumiblemente, se produciría un gran derramamiento de sangre, y eso es lo que realmente se quiere evitar. Eso podría desembocar en una escalada que ya casi nadie podría controlar, ni Kiev ni Moscú. El Gobierno ucraniano actual se halla frente a un grave dilema, algo que es subestimado a menudo por los medios.
¿Cuál es el cálculo detrás de la declaración del presidente interino de Ucrania, Turchinov, de llevar a cabo un referéndum paralelamente a las elecciones presidenciales?
La motivación no es tanto el referéndum en sí, sino asegurar a través de un referéndum que se lleven a cabo elecciones presidenciales. La gente iría a las urnas para votar en el referéndum y, al mismo tiempo, en las elecciones. Además, todas las encuestas indican que el separatismo en el este de Ucrania es mucho más débil que en Crimea. Por eso, un referéndum resultaría a favor de Ucrania.
Andreas Umland es docente de Ciencias Políticas en la Universidad Nacional de Kiev, Academia Mohyla, enviado por el Servicio Alemán de Intercambio Académico (DAAD). Es autor del libro “Foro para las ideas y la historia del este de Europa”.
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