Pedro Cortez, el minero electricista

Univision.com | Nov 18, 2010 | 9:17 AM

Historia No. 31 de 33 relatos de esperanza

Pedro Cortez fue el minero número 31 en ser izado a la superficie el 13 de octubre, tras 70 días a unos 700 metros de profundidad. Cuando abandonó la cápsula Fénix su familia lo esperaba con globos, y junto a ella el Presidente Sebastián Piñera, ministros de Estado y rescatistas que nunca perdieron la esperanza de sacar con vida a los 33.
Este es el trigésimo primer artículo de la serie "33 historias de esperanza" que están siendo publicados durante 33 días, con la vida de cada uno de los mineros rescatados en Chile.
Cortez laboraba en la mina San José -propiedad del yacimiento San Esteban- como operador de un vehículo de carga. Había solicitado a sus compañeros salir en último lugar, pero ese privilegio le fue otorgado al capataz del grupo, Luis Urzúa, el mismo que le dijo a Piñera que ojalá (Quiera Dios) “esto no vuelva nunca a ocurrir”.
Amigos de siempreLa vida de Cortez, de 26 años, se escribe con pocas palabras, porque cuenta poco y prefiere el anonimato. Tiene una hija, vive muy cerca de sus padres e íntimo amigo, desde la infancia, de otro de los mineros atrapados, Carlos Bugueño, el número 23 en ser rescatado.
“Son muy amigos”, contó su madre, Doris. “Ahora andan en los Estados Unidos”, contó el mismo día que viajaron a Los Angeles, California, invitados por la cadena de televisión CNN. “Y también visitarán Israel. Se están preparando para esa gira”.
Pero Cortez no es maquinista, ni chofer de camiones pesados, ni minero; es un experto en acústica que, como muchos otros trabajadores chilenos, trabajaba en el yacimiento San Esteban porque las ofertas en su profesión son escasas.
Su hija, María Paz, de 7 años, quería que su padre saliese de la mina antes de su cumpleaños, el 20 de octubre.
Accidente anteriorEn 2009, durante una faena arriesgada en la mina San José, Cortez perdió un dedo.
Sus compañeros contaron que durante los 70 días bajo tierra en “el refugio” –zona de seguridad de la mina donde permanecieron desde el 5 de agosto hasta el día en que fueron rescatados-, se encargó del manejo de aparatos tecnológicos porque era el que más conocía de electricidad.
Durante su permanencia en la mina se encargó de los arreglos tecnológicos que permitieron la comunicación con el exterior después del día 17, cuando fueron hallados por una sonda y el mundo conoció el mensaje “Estamos bien, los 33, en el refugio”.
Al salir a la superficie, a las 21:02 horas locales (00:02 GMT) luego de recorrer un ducto de 622 metros de extensión y 66 centímetros de diámetro, el 13 de octubre, Cortez y su hijita María Paz soltaron al aire varios globos con la bandera de Chile dibujada.
Cortés es uno de los mineros más jóvenes del grupo de los 33. Estudió en el liceo tecnológico de Copiapó (850 kilómetros al norte de Santiago) y su familia fue una de las primeras en llegar al Campamento Esperanza, en el desierto de Atacama, cuando se conoció la noticia del accidente.
“Estoy feliz de verlo todos los días y poder abrazarlo”, contó su madre. “Es un nuevo regalo del Cielo”, concluyó.
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