La reforma migratoria incomoda al Congreso de Estados Unidos

Univision.com | Apr 06, 2014 | 11:06 PM

El futuro de los 11 millones de indocumentados depende de voluntad política más que del voto latino.

Por Jorge Cancino
“Si no se hace este año no se hará en los próximos tres años.”
La legalización de los 11 millones de indocumentados no deja de inquietar a los republicanos de la Cámara de Representantes. Mientras algunos quisieran no hablar más del tema, otros insisten en que “hay conversaciones internas” para ver “cómo” se resuelve el problema.
El problema son los 11 millones de indocumentados que aguardan una oportunidad para legalizar sus permanencias y, en el curso de 13 o 15 años, convertirse en ciudadanos y tener derecho a voto.
Desde que el Senado aprobó el 27 de junio de 2013 un proyecto bipartidista (S. 744) que incluye un camino a la ciudadanía para indocumentados que carecen de antecedentes criminales, en la Cámara Baja no hay debate.
El liderazgo republicano advirtió, semanas antes de la aprobación del proyecto S. 744, que no lo enviaría al pleno, que discutiría una versión propia y que lo haría por partes. La reforma ya estaba condenada de antemano.
Siete meses después, a finales de enero, el presidente del Congreso, John Boehner (Ohio), dio a conocer una lista de principios de la reforma migratoria. Entre ellos figuró la recomendación de legalizar a indocumentados que tengan tiempo en el país, carezcan de antecedentes criminales, paguen importantes multas y hablen inglés, los mismos requisitos incluidos en el proyecto S. 744.
Una semana después el mismo Boehner dijo que nunca había subestimado “lo difícil que será avanzar en este tema este año” y que uno de los grandes obstáculos para aprobar la reforma migratoria era “la falta de confianza” que ha generado en su bancada el presidente Barack Obama.
"La razón por la que lo digo es porque necesitamos hacerlo paso a paso, con sentido común, para que podamos dar la confianza al pueblo estadounidense de que lo estamos haciendo de la manera correcta", dijo Boehner en su acostumbrada rueda de prensa semanal.
“Hay muchas dudas sobre si se puede confiar en esta administración para hacer cumplir nuestras leyes, y va a ser difícil mover cualquier legislación de inmigración hasta que eso cambie", añadió.

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Cambio de escenario
A partir de entonces el escenario se volvió más complejo. Los demócratas le aclararon a los votantes que el liderazgo del partido en el Senado cumplió con la promesa de la reforma migratoria y responsabilizaron a los republicanos de la Cámara de Representantes del estancamiento del debate.
En marzo, el liderazgo de la minoría demócrata liderada por Nancy Pelosi echó mano a una medida de emergencia que ha dado pocos resultados en las últimas tres décadas. Introdujeron una petición de descarga (discharge petition) para reunir 218 apoyos y forzar el voto del proyecto H.R. 15 entregado en octubre por los demócratas.
La iniciativa H.R. 15 fue entregada el 8 de octubre y se basa en el plan S. 744 pero con cambios en una polémica enmienda republicana de seguridad que asigna $30 mil millones adicionales al presupuesto de la Patrulla Fronteriza.
La idea es demostrar que, por lo menos, 195 de los 201 demócratas de la Cámara de Representantes apoya una reforma migratoria como la versión del Senado y que los republicanos rechazan esta iniciativa, convirtiéndolos en los únicos responsables de la inacción.
Los republicanos rechazan estos señalamientos. “Grupos de la Cámara de Representantes están viendo cómo aprobar la reforma migratoria”, dijo a UnivisionNoticias.com una fuente familiarizada con las conversaciones que pidió el anonimato. “Nuestra frustración es que los demócratas no están haciendo lo que dijo el Presidente”.

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UnivisionNoticias.com preguntó a qué se referían específicamente y la respuesta fue breve: “Cuando aceptó (Obama) discutir la reforma migratoria por partes. Los demócratas presentaron el proyecto H.R. 15 e insisten en que sea votado en la Cámara. Eso no ocurrirá”, dijo la fuente.
La postura del mandatario se registró en noviembre, siete semanas después de presentado el proyecto H.R. 15 durante un foro organizado por el diario The Wall Street Journal en Washington DC. El presidente dijo en esa ocasión que podría aceptar la aprobación en el Congreso de una reforma migratoria fraccionada y no un plan integral como había defendido la administración hasta ese momento.
Obama dijo que seguía siendo optimista en cuanto a que se apruebe favorablemente una reforma de inmigración y que si los republicanos "quieren fraccionar esa cosa en cinco partes" no importa, siempre y cuando conserven "los valores fundamentales que hablamos" y que están incluidos en el plan bipartidista del Senado.
La oficina de Boehner respondió que “la única forma de hacer que funcione la inmigración es afrontar este asunto complicado paso a paso”. Y agregó que “nos complace saber que el presidente está empezando a reconocerlo”.
No ceden
El liderazgo republicano no abandona ni un centímetro la estrategia. "Nuestro objetivo es reformar el sistema migratorio de la forma más efectiva, no la más rápida”, dijo a UnivisionNoticias.com la representante Cathy McMorris Rodgers, la republicana de mayor rango en el Congreso. “Queremos hacer las cosas bien”.
De los esfuerzos demócratas por tratar de llevar al pleno un proyecto como el del Senado, McMorris dijo que “en lugar de apresurarse para cumplir con un plazo arbitrario, queremos acercarnos a esto paso a paso” y aseguró que seguirán “comprometidos en avanzar en soluciones reales tales como arreglar nuestras fronteras, reformar nuestro sistema de visados y atender a los que están aquí ilegalmente".
La fuente republicana que pidió no revelar su nombre agregó que “grupos trabajan en legislación en diferentes asuntos en distintos comités” de la Cámara de Representantes, pero que no se sabe “si enviarán a voto este año o el próximo” las partes de la reforma que se discuten.
Tampoco dijo si en las conversaciones participan demócratas.

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El congresista Paul Ryan (republicano de Wisconsin y ex candidato vicepresidencial en la campaña 2012), dijo el miércoles, al término de la votación de una enmienda presentada por el congresista demócrata Tony Cárdenas para forzar un voto del proyecto H.B. 15 dentro de la ley de presupuesto 2015, que la reforma migratoria se debatirá “paso a paso”, pero que primero se tiene que asegurar la frontera, tener un sistema de verificación de trabajadores en pleno funcionamiento y un sistema biométrico de entrada y salida de extranjeros.
En cuarto lugar citó un programa de inmigración legal con un programa de trabajadores huéspedes y, por último, “tenemos que dar a la gente la oportunidad de estar a bien con la ley”.
“Obviamente algo que tiene que ser tratado”, pero “tenemos que hacerlo de una manera inteligente, tenemos que hacerlo de una manera que no se cree una amnistía”, apuntó.
Las divisiones
No todos están 100 por ciento de acuerdo en las filas republicanas. Algunos están nerviosos y quieren ver resultados antes de las elecciones del primer martes de noviembre para asegurar un cupo en el nuevo Congreso.
“Si no se hace este año, no se hará en los próximos tres años”, dijo el congresista Mario-Díaz-Balart (Florida). “Tiene que ser este año por un sinnúmero de diversos factores. Y si no se hace en 2014, es casi imposible que se haga en 2015 y menos aún en 2016”.
El legislador confirmó que hay “grupos” dentro de la Cámara en conversaciones privadas buscando soluciones “para tratar de llevar una legislación que resuelva el problema y que asegure las fronteras”.
Si bien Díaz-Balart reconoce que el escenario es altamente complejo, está convencido de que una iniciativa avanzará en el curso de las próximas semanas. “Serían varios proyectos, entre ellos la cuestión de los trabajadores agrícolas, los trabajadores de alta tecnología, la cuestión de los trabajadores temporales no agrícolas, los dreamers y la cuota de residencia, entre otros”.
“Pero estamos claros de que nada se puede aprobar si no existen votos bipartidistas”, dijo.
Díaz-Balart integró el grupo bipartidista de los ocho que en la Cámara redactó durante meses un proyecto de ley de reforma migratoria que nunca vio la luz del día.
El legislador dijo que en estos momentos las conversaciones están encaminadas a incluir en el debate no solo medidas para decidir quién sale o entra a Estados Unidos y asegurar la frontera. “Tenemos que hablar, incluir a los indocumentados. Es no negociable”.
Futuro incierto
¿Dos o más estrategias republicanas para un mismo tema? ¿Están buscando argumentos para no apoyar la reforma migratoria para echarle el 100% de la culpa a los demócratas? “Absolutamente”, dijo a UnivisionNoticias.com el profesor Roberto Izurieta, director del departamento de Política Latinoamericana de la Universidad George Washington. “No hay disposición de parte de la mayoría de los republicanos y de parte de los partidarios del Tea Party. Lo han dicho expresamente, que no es conveniente para ellos tratar o pasar esa reforma cuando están en procesos de elecciones internas complicadas y que, quizás, luego de noviembre lo hagan, dependiendo los resultados”.
Izurieta señala que dentro de las probabilidades “podrían armar una mayoría entre republicamos moderados suficientes como para tratar y pasar la reforma”, pero eso sería después de las elecciones y de esa manera arrebatarle el protagonismo a los demócratas y, por qué no, el codiciado voto latino.
“Tengo esperanzas de que luego de la elección de noviembre (y las primarias republicanas este verano) se pueda tratar la reforma el próximo año”, señaló Izurieta.
A la pregunta de si podrían entonces presentar una iniciativa mejor que la esgrimida hasta ahora por los demócratas, dijo que “ojalá, pero lo dudo. Lo fundamental es que se debate y se dé una solución lo mejor posible a 11 millones de inmigrantes indocumentados”.
Consultado respecto a si los indocumentados los han convertido en “en munición de campaña”, el director del departamento de Política Latinoamericana de la Universidad George Washington indicó que “sin dudas será uno de los debates de la campaña. Hay regiones donde la reforma migratoria es menos popular que en otros”.
“Pero los debates regionales, sobre todo cuando suben de tono, terminan teniendo repercusiones nacionales y eso es lo que ha afectado a los republicanos. Recordemos la elección presidencial de 2008. El Senador John McCain siempre había tenido propuestas progresistas sobre la reforma migratoria, pero comentarios extremos de algunos pocos de sus partidarios fueron suficientes como para afectar el voto hispano que tuvo”, apuntó.
Táctica cruda
Carlos Indacochea, profesor adjunto de Relaciones Internacionales en la Universidad George Washington, cuestionó los argumentos republicanos para no votar la reforma migratoria en la Cámara de Representantes, sobre todo el esgrimido por Boehner en marzo, una semana después de presentada la lista de principios.
“Creo que el argumento sobre el no cumplimiento de la ley es absurdo. Lo prueba, sobre el mismo tema, el número de deportaciones bajo el gobierno de Obama”, dijo.
“En cuanto a la ley de cuidado de la salud accesible (Obamacare), todas las dificultades, salvo los problemas de operación informática, han sido creadas por los republicanos”, indicó.
De la estrategia en general para no avanzar el debate, Indacochea dijo: “La táctica es cruda, aunque puede también ser eficaz. Oponerse y obstruir para luego decir que Obama no ha logrado nada. Claro, evitando mencionar que el obstáculo son ellos”.
Del futuro inmediato después de las elecciones de medio tiempo, Indacochea dijo que es improbable que si los republicanos ganan el control de ambas cámaras del Congreso “sean más eficaces” con la reforma migratoria. “Están profundamente divididos y eso puede ser mucho más notorio si fueran mayoría”, concluyó.
Mientras tanto
Sin reforma migratoria las deportaciones durante el gobierno de Obama continuarán. Desde que asumió la presidencia, en enero de 2009, acumulan más de 2 millones, aunque algunos aseguran que las cifras en general son 40% inferiores a las registradas durante el gobierno republicano de George W. Bush.
Una investigación del diario Los Angeles Times reveló que el gobierno sumó a la cantidad de deportados los devueltos por la Patrulla Fronteriza en la frontera, algo que sus asesores no habían hecho.
En los primeros cuatro años fiscales (2009-2012), la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) deportó un promedio de anual de 400,000 prsonas, equivalente a 1,220 diarios.
El alto número de deportados puso en aprietos a Obama. Organizaciones nacionales que defienden los derechos de los inmigrantes urgieron al mandatario a detener las deportaciones mientras el Congreso aprueba la reforma migratoria, pero su Administración respondió que éstas sólo se detendrían si el Congreso actúa y vota una ley como la aprobada por el Senado en junio.
A mediados de marzo, sin embargo, la presión acorraló al Presidente, quien se vio forzado a pedirle al Secretario de Seguridad Nacional (DHS), Jeh Johnson, "que le presente un inventario de nuestras prácticas actuales para ver cómo podemos realizar la aplicación de la ley de una forma más humana dentro de los límites de la ley".
El anuncio fue hecho al término de una reunión entre el Obama y tres congresistas demócratas del Caucus Hispano, los representantes Luis Gutiérrez (Illinois), Xavier Becerra (California) y Rubén Hinojosa (Texas), para hablar de inmigración, el drama de las deportaciones y la reforma migratoria.
La conversación se centró en los esfuerzos que tanto el Presidente como los congresistas están llevando a cabo para aprobar una reforma migratoria de sentido común en la Cámara de Representantes este año, dijo la Casa Blanca en un comunicado.
"El Presidente destacó su profunda preocupación por el dolor que sienten demasiadas familias por la separación que resulta de nuestro sistema de inmigración roto", agregó la nota. Y señaló que el Presidente "expresó a los congresistas su fuerte deseo de poder trabajar juntos para presionar a los republicanos en el Congreso para que aprueben una reforma migratoria tan pronto como sea posible".
Ni demócratas ni republicanos, por el momento, pueden identificar una fecha probable, y si ésta será antes o después de las elecciones de noviembre o en las semanas siguientes a las elecciones y antes de que asuma el nuevo Congreso.
Una sola cosa si es segura: no habrá reforma migratoria sin un acuerdo bipartidista previo.
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