Las opciones migratorias de los dreamers y familiares detenidos en San Diego

Univision.com | Mar 24, 2014 | 2:14 PM

Cualquier gestión que lleven a cabo deben justificarla con pruebas y no perder la paciencia durante el proceso.

Por Jorge Cancino
“La presión política al DHS también juega un papel clave en todo el proceso.”
Los dreamers y familiares de soñadores detenidos por el servicio de inmigración en el paso fronterizo de La Mesa de Otay en San Diego, California, tienen varios caminos a seguir dependiendo de la discreción que emplee el gobierno federal.
Por ahora, dos de los entre 130 y 150 inmigrantes que pidieron asilo y visas humanitarias durante marzo fueron liberados en espera de acudir ante un juez de inmigración: las mexicanas Elvira Arellano y Mónica Mejía.
Un tercer indocumentado, el también mexicano Dolores Lara, firmó una deportación voluntaria pocas horas después de ser detenido y fue regresado a México.
“Cada caso es diferente y cada uno de ellos es tratado de forma separada por el servicio de inmigración”, advirtió el abogado Ezequiel Hernández, un experto en la ley de inmigración estadounidense.
De los inmigrantes que permanecen detenidos, dijo que aquellos que “tienen deportaciones o Expidited Removals, y llegaron al país pidiendo asilo político, tendrán que pedir un Parole”.

La activista recibió el permiso de ingreso humanitario y cumplió el sueño de reunirse con su familia.

Esta habría sido la figura empleada por Arellano. “El Parole es un permiso que emite el U.S. Customs and Border Protection (CBP) en la frontera”, detalló. “Se trata de un permiso para pasar el proceso de asilo fuera de un centro de detención de la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE)”.
En otros casos, Hernández dijo que “las familias tendrán que presentar su reclamo de asilo por medio de una entrevista y luego ante una corte de inmigración”.
“No creo que ninguna de las familias pueda probar asilo político en las entrevistas, pero sí se puede probar CAT (Convention Against Tourturte) o Withholding of removal”, dos caminos que pudiera darles la oportunidad de permanecer en Estados Unidos.
En todos los casos, Hernández recomienda gestionar un Parole o permiso para poder esperar la resolución del o los casos fuera de un centro de detención de ICE. “Puede ser muy tardado, entre seis meses a un año”, advirtió.
“Si salen fuera del centro de detención con el Parole, pueden salir a presentar este proceso ante una corte de inmigración”, como lo hará la mexicana como Elvira Orellana en septiembre, mes en que le fue fijada una audiencia como determina el debido proceso.
Hernández puntualizó que “mucha gente no aguanta la detención y abandona su reclamo”, y con ello pierden el derecho de permanecer legalmente en Estados Unidos.

La activista pro inmigrante fue deportada a México pero ahora decidió cruzar la frontera hacia Estados Unidos.

Ahora bien, si la detención de un inmigrante en un centro de ICE pasa de los seis meses, “puede pedir una Audiencia de Fianza al juez de inmigración” y con este paso “no depender que la puesta en libertad quede en manos de ICE o del Departamento de Seguridad Nacional (DHS)”.
“Este es primer reto para estas familias”, dijo.
Un segundo reto, estando dentro o fuera de un centro de detención de ICE, “es de poder probar su caso de CAT, Withholding of removal o Asilo Político”.
“Si las personas lo logran, salen del proceso. Pero el asilo, a la larga, tiene más beneficios, pero es más difícil de obtener o ganar un caso”, explicó. Y advirtió que “si la gente pierde sus casos, serán expulsados a su país de originen después de una orden del juez”.
Pero aún así, queda todavía un paso. “Después de la Orden de deportación o salida voluntaria la persona en ese momento puede pedir lo que se le llama una Stay of removal”.
Hernández dijo que las familias deben tener asesoría legal permanente y armarse de paciencia. Y que los grupos que los asisten no los abandonen. “La presión política al DHS también juega un papel clave en todo el proceso”, concluyó.
Los 130 a 150 detenidos que durante marzo pidieron asilo en la frontera de San Diego, California, entraron al país con el apoyo del movimiento #BringThemHome (Tráiganlos de regreso a casa) coordinado por el National Immigrant Youth Aliance (NIYA) y DreamActivist.
#BringThemHome lanzó la ofensiva 2014 el pasado 10 de marzo, cuando un primer grupo de 35 dreamers y niños llegaron al puesto fronterizo y solicitó asilo político y visas humanitarias para regresar al país y reunificarse con sus familias.
La mayoría de los dreamers habían sido deportados con anterioridad.
En junio y septiembre del año pasado el movimiento llevó a cabo dos manifestaciones similares, una en Arizona y otra en Texas, con el mismo propósito. En el primer cruce se presentaron nueve soñadores y en el segundo 34. La mayoría fueron liberados luego que el gobierno aceptó revisar sus peticiones de asilo.
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