Michelle Bachelet asume la presidencia de Chile en medio de grandes expectativas

Univision.com | Mar 10, 2014 | 4:03 PM

La mandataria hizo grandes promesas electorales que, de no cumplirlas, le cobrarán la factura en las calles.

Michelle Bachelet, una de las víctimas de la dictadura del general Augusto Pinochet, arrestada y torturada durante el régimen y cuyo padre, un general de la Fuerza Aérea, fue hecho prisionero, torturado y murió en una cárcel controlada por los militares, vuelve a gobernar los destinos de Chile cuatro años después de entregarle el mando a Sebastián Piñera.
“Ha decidido que es momento de hacer transformaciones de fondo.”
La candidata de la Nueva Mayoría, una nueva concertación de organizaciones políticas que incluyó al Partico Comunista, es madre soltera de tres hijos. Antes de llegar por primera vez a la presidencia fue ministra de Salud y de Defensa en un país que hasta 1990 era de corte conservador.
El Chile que recibe Bachelet no es el mismo Chile que la recibió el 11 de marzo de 2006. La nación sudamericana experimenta una desaceleración económica y ciudadanos cada vez más conscientes de sus derechos, quienes desde el primer día le exigirán que cumpla su ambicioso plan de gobierno, se lee en un análisis de la agencia Efe.
Los problemas sociales y las protestas durante el mandato de Piñera terminaron por sacar a la derecha del Palacio de la Moneda y traer de nuevo a la presidenta socialista que, en los tres años, se convirtió en la primera directora de ONU Mujer.
Dejó todo y a muchos con la boca abierta para volver “porque el país me necesita, Chile me necesita”, dijo cuando anunció el regreso.
La herencia de Piñera
La tasa de crecimiento en Chile se ubicó por encima del 5%, una baja inflación y un desempleo que ronda el 6%. Parecen buenas cifras comparadas con otros países latinoamericanos, pero la pobreza y la desigualdad se mantienen como asignaturas pendientes.
Bachelet centró su discurso en resolver estos problemas y llevar al país al siguiente nivel. La mayoría de los chilenos le creyó y ahora esperan respuestas. Los analistas advierten que la luna de miel será breve, mucho menos que durante su primer mandato. La esperan con pliegos de peticiones que serán presentados durante marchas y protestas.
La cercanía con el pueblo es una de las principales cartas estratégicas de Bachelet. La otra está en el Congreso, donde tiene una cómoda mayoría que le facilitará el gobierno, aunque también le puede complicar el escenario.
Mientras algunos aliados hablan de cambiar la Constitución y citan el ejemplo de la Venezuela de Maduro heredada de Chávez, la derecha advierte una guerra con un escenario impredecible que no deja de intranquilizar el poder de las Fuerzas Armadas.
El nuevo gobierno de Bachelet buscará introducir cambios en el modelo neoliberal que puso en marcha Pinochet y que se asentó durante las administraciones de la Concertación (1990-2010) y de Sebastián Piñera (2010-2014), dijo Efe.
También queda por ver qué hará Bachelet con la revuelta estudiantil que ya puso en aprietos su mandato y complicó al gobierno de Piñera.
Los líderes del movimiento están en el Congreso, son parte de la Nueva Mayoría y los nuevos dirigentes estudiantiles esperan que sus reclamos sean escuchados y atendidos sin contratiempos. En caso contrario, la revuelta podría convertirse en un conflicto.
Las promesas
En términos generales Bachelet llega con mejores armas para gobernar. A diferencia de su primer mandato (2006-2010), dispone ahora de un respaldo político más amplio y con mayores posiciones en el Congreso.
La eliminación de las brechas en la distribución del ingreso es la mayor promesa de Bachelet y basa el cumplimiento de ese compromiso en la mayoría que tiene en el Congreso. Para conseguirlo deberá subir impuestos a las empresas, otorgar educación universal gratuita y mejorar el sistema de pensiones y los servicios públicos de salud. No caben dudas que batallas que se avecinan en el legislativo son de pronóstico reservado.
La razón es simple: para aprobar una nueva Constitución y cumplir muchos de los compromisos de campaña, Bachelet necesita del apoyo de la oposición, la derecha de Piñera que quedó herida, dividida y desgastada tras la derrota en las últimas elecciones.
"Chile, ahora, por fin es el momento de hacer los cambios", dijo Bachelet la noche cuando celebró el triunfo en segunda vuelta. Agregó que su victoria y su elección como presidenta para un segundo mandato se trata de un momento "histórico" para un país que "ha decidido que es momento de hacer transformaciones de fondo".
Las expectativas generadas por la presidenta inquietan a los analistas. “Va ser muy complejo manejarlas”, dijo el politólogo de la universidad Adolfo Ibáñez, Cristóbal Bellolio, a la agencia AFP.
Bellolio dio en el clavo. Chile tiene poca paciencia. Las manifestaciones pudieran acompañar a Bachelet desde el primer día, la primera semana o el primer mes. Tendrá poco tiempo y espacio para maniobrar, y el éxito en las negociaciones dependerá del apoyo de la Nueva Mayoría en el Congreso.
Pero se mismo apoyo pudiera transformarse en un inesperado dolor de cabeza. Varios de los diputados clave de la Nueva Mayoría no tienen experiencia legislativa, un arma estratégica determinante que marca la diferencia entre una gran batalla o un gigantesco fracaso político.
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