El Mundial se cuela en el Vaticano de la mano de Francisco

Univision.com | Mar 05, 2014 | 9:48 PM

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Desde que asumió su pontificado, su fanatismo por este deporte ha sido una de las singularidades que más han llamado la atención en todo el mundo.

Es sin duda el papa más futbolero de la historia. “Cuervo” declarado, como le dicen en Argentina, su tierra natal, a los hinchas del equipo San Lorenzo de Almagro, Francisco le abre las puertas al Mundial de Fútbol en el Vaticano como ningún otro pontífice.
“El Papa sabe la importancia del deporte como elemento de unión y lo aprovecha en sus mensajes.”
Aunque aún no se conocen oficialmente los detalles de la agenda papal para junio y julio cuando se juegue el mundial en Brasil, el próximo 15 de junio cuando Argentina enfrente a Bosnia en el debut del Grupo F del Mundial el Papa seguro se hará un huequito para mirar el partido.
Quizás recuerde el amistoso que estas selecciones jugaron el 18 de noviembre de 2013 en el estadio de beisbol Busch de Saint Louis, que fue especialmente acondicionado para el partido de fútbol. En ese entonces, Argentina ganó por 2 a 0 con goles de Sergio Agüero.
Según la TV pública de Bosnia, seis días después del partido, el Papa visitará ese país con motivo de del centenario del inicio de la I Guerra Mundial. Aunque el viaje no está confirmado aún por el Vaticano hay otro dato importante: el 25 de junio, se celebra el aniversario de las apariciones de la Virgen de Medjugorje y es muy probable que el pontífice quiera celebrarlo allí.
Pasión por la pelota
Jorge Bergoglio heredó la pasión por el fútbol de su padre, Mario Bergoglio, que jugaba al básquet en San Lorenzo de Almagro, un club fundado en 1908 por el sacerdote Lorenzo Massa para rescatar a chicos de la calle en la Buenos Aires de Francisco. A sus fanáticos se los llama “cuervos” precisamente por la sotana negra de los curas. El pequeño Jorge acompañaba a su padre a los entrenamientos y terminaba jugando a la pelota con otros chicos del club.
Bergoglio terminó de amasar su pasión por el fútbol en el barrio de Flores, donde por las tardes jugaba “picaditos” con sus amigos en un terreno de la Iglesia Medalla Milagrosa.
Los vecinos aseguran que una vez pateó tan fuerte la pelota que rompió la ventana de una casa. En vez de esconderse, el pequeño Jorge golpeó la puerta de la vivienda y le confesó al vecino que había sido él quien había roto el vidrio.
Desde que asumió su pontificado, su fanatismo por la pelota ha sido una de las singularidades que más han llamado la atención en todo el mundo. De hecho, son varias las anécdotas del Papa con el futbol en el Vaticano.
Al Papa le gusta tanto el fútbol que no dudó en pedir permiso para ir a la cancha en abril pasado cuando se enfrentaba Roma con la Lazio en Italia. Pero sus guardaespaldas le dijeron que no. Francisco se quedó con las ganas. Además de ser fanático de San Lorenzo, es seguidor de la Lazio, un equipo cuya camiseta lleva los colores celeste y blanco, como la bandera de su país.
El primer domingo de su papado, tras oficiar misa, Francisco se acercó a un grupo de fieles argentinos y les gritó: “¡Qué gane San Lorenzo!”, cuando los vio con la camiseta de su club. Tiempo después, incluso, llegó a hacer bromas a otro fiel en medio de la Plaza de San Pedro sobre el equipo Boca Juniors que había sido goleado 3 a 0 por los “cuervos” días antes.
Al margen de su pasión por el fútbol, Francisco sabe la importancia que tiene el deporte como elemento de unión y lo aprovecha. El 12 de junio de 2013, en su audiencia habitual de los miércoles, el Papa pidió a los cristianos ser “como una luz similar a un estadio de fútbol a la noche” al invitarlos a predicar el Evangelio.
No fue la única vez que hizo referencia a la pelota al dar un mensaje evangelizador. En Brasil, mientras encabezaba la Jornada Mundial de la Juventud, Francisco dijo que Dios pide a los fieles “que juguemos en su equipo”.
Desde que llegó al Vaticano, la Santa Sede no para de recibir camisetas de fútbol. Ya tiene la del Barcelona –que también lo invitó a visitar su estadio-, del Seleccionado español –se la entregó el mismo presidente del Gobierno Mariano Rajoy-, del equipo de sus amores –San Lorenzo- y la de Juventus, la Lazio y Roma. Y acaba de sumar la camiseta de la Selección de Brasil que le regaló hace unas semanas la presidenta Dilma Russeff, que lo invitó al Mundial. Tiene la firma y una dedicatoria de Pelé: “Para el papa Francisco, con respeto y admiración".
La mandataria también le regaló una pelota enviada por el exjugador Ronaldo, uno de los embajadores del Mundial, en el que escribió” "Al papa Francisco, un gran abrazo del amigo Ronaldo".
En tono de broma, el Papa argentino, dijo que los regalos buscaban hacerlo rezar e hinchar para que gane Brasil, uno de los eternos rivales de Argentina. Dilma le pidió que por lo menos sea neutral. Todos rieron.
Pero Francisco no necesita una copa. De hecho, ya tiene una. San Lorenzo le obsequió en agosto del año pasado el trofeo que obtuvo en el campeonato local.
"Creo que este torneo es muy de Francisco, él nos dio mucha energía. La victoria de San Lorenzo fue un milagro suyo", dijo Marcelo Tinelli, el vicepresidente del club que además es un famoso presentador de TV en Argentina cuando le entregó el trofeo.
Francisco le respondió diciendo que “estaban locos" por haber viajado hasta el Vaticano para regalarle la copa de campeones del Torneo Inicial de Argentina. Las delegaciones de futbolistas se han vuelto habitúes del Vaticano de su mano.
El miércoles, cuando falten 99 días para el Mundial, el papa encabezará su habitual audiencia semanal. Esta vez, además, habrá un mensaje especial por tratarse del miércoles de ceniza y la pregunta queda flotando en el aire: ¿aprovechará de nuevo el fútbol para enviar un mensaje? En definitiva, el futbol también es una religión.
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