Por qué todos se pelean por Crimea

Univision.com | Mar 03, 2014 | 12:27 AM

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¿Es el inicio de una nueva Guerra Fría? Tropas rusas están en la región de Crimea en Ucrania.

Por María Arce. En Twitter @maria_arce
“A pesar de los vínculos políticos y culturales con Rusia, los lazos vitales son estratégicos.”
Es un auténtico paraíso a orillas del Mar Negro y del Mar de Azov en el límite entre Europa Oriental y Asia occidental. Un punto estratégico como pocos que ha desatado guerras y tempestades políticas a lo largo de la historia. La República Autónoma de Crimea vuelve a estar en el centro de la escena internacional.
Rusos y ucranianos tienen puestos ojos, objetivos y armas sobre esta bellísima península al sur de Kiev. Después de tres meses de protestas, que dejaron casi 100 muertos, el presidente de Ucrania, Viktor Yanukóvich, dejó el poder hace unos 10 días. El país, sumido en el caos, vivió una verdadera batalla campal. Y en el medio, Vladimir Putin, decidió salir a defender los intereses que tiene allí: la mayoría de la población tiene vínculos con Rusia.  
“Debido a la extraordinaria situación en Ucrania, la amenaza a la vida de los ciudadanos de la Federación Rusa (...), al contingente de las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa acuarteladas en Ucrania” el Senado ruso dio luz verde al empleo de las Fuerzas Armadas para lograr “la normalización sociopolítica en ese país".
La intención de Putin es enviar tropas a Crimea, donde los prorrusos se han levantado contra Alexandr Turchínov, jefe de Estado interino en Ucrania, tras la caída de Yanukóvich.
¿Por qué Crimea?
Crimea está bañada por estos dos mares y conectada con el continente por el istmo de Perekop. Está ubicada a la misma altura del sur de Francia y el norte de Italia. Con un clima mediterráneo, es una tierra regada de sol un promedio de 300 días al año.
Situada en el cruce de importantes rutas, Crimea ha sido históricamente un lugar de paso obligado para civilizaciones y culturas. El control por su territorio, fundamental en las comunicaciones y el comercio internacional, desató por siglos batallas entre diferentes pueblos.
Tras la guerra entre rusos y turcos entre 1768 y 1774, la emperatriz Catalina la Grande anexó Crimea al imperio ruso y la transformó en su residencia de verano. La nobleza y la aristocracia rusas en pleno la siguieron.
Entre 1853 y 1856, Crimea volvió a ser escenario de un conflicto armado. El imperio ruso, dirigido por la dinastía de los Romanov, se enfrentó con el Imperio otomano, apoyado por el Reino Unido y Francia que querían frenar el excesivo avance ruso. Aunque los rusos perdieron, Crimea quedó bajo su mandato.
Tras la revolución bolchevique y la caída del imperio ruso en 1917, Crimea se volvió un Estado soberano. Pero no por mucho tiempo. En 1921, fue anexada a la URSS hasta 1945 cuando se transformó una “oblast”, una entidad subnacional y región administrativa de Rusia.  
Ese mismo año saltó a las tapas de los periódicos por ser sede de la conferencia de Yalta. En una  antigua residencia del zar Nicolás II, Winston Churchill, Franklin Roosevelt y Joseph Stalin se reunieron para definir como se organizaría el mundo tras la II Guerra Mundial.
La experiencia de Crimea en la II Guerra fue nefasta: fue ocupada por los nazis y la ciudad portuaria de Sevastopol fue destruida. Cuando el Ejército rojo tomó las calles de Crimea en 1944, los tártaros, que se habían instalado en la península hacía siglos, fueron desterrados en masa. La mitad de ellos, se calcula, murieron en el éxodo. Griegos y armenios también fueron obligados a exiliarse. La península quedaba así transformada en un territorio étnicamente ruso.
Pero en 1954, sucedió algo inesperado. El dirigente Nikita Khrushchev, le entregó Crimea a los ucranianos a modo de “regalo” por los sufrimientos que habían padecido durante la II Guerra. En aquel entonces, la diferencia no era mayor. Ucrania formaba parte de la URSS y seguía bajo los hilos de Moscú. Por ende, también Crimea.  
En 1991, con el colapso y caída de la URSS, la historia cambió. Aunque muchos esperaban que el presidente Boris Yeltsin reclamara que Crimea volviera a estar bajo el mando de Rusia eso no sucedió.
Cuando Ucrania llevó adelante un referéndum de independencia de Rusia en 1991, Crimea decidió sumarse al flamante país como republica autónoma. Esto significa que, aunque forma parte del territorio soberano de Ucrania, se autogobierna, tiene su propia constitución, legislatura y presidente.
Seis años más tarde, en 1997, Ucrania y Rusia firmaron un tratado bilateral de amistad y cooperación por el cual Moscú conservaría la base para su Flota del Mar Negro en Sevastopol, Crimea durante 50 años hasta el 2047.
Salvando las distancias, el acuerdo por esa base es para Rusia, lo que Guantánamo es para Washington. Mientras que para Ucrania, Crimea es tan importante como Florida para EEUU.
Crisol de nacionalidades
La situación es más que delicada. La complejidad étnica de Crimea hace que los rusos estén dispuestos a casi todo con tal de proteger a los suyos. Casi el 60 por ciento de los habitantes de la península son rusoparlantes y tienen fuertes lazos con Moscú. Muchos quieren su independencia de Ucrania y otros anexarse a Rusia como en los viejos tiempos.
Por otra parte, los tártaros, cerca del 15 por ciento de la población, son anti-rusos a muerte tras haber sido expulsados de su propia tierra en el siglo XX. En el medio, los ucranianos, un 25% de la población, no dejarán de defender su hogar.
La Flota del Mar Negro
A pesar de los fuertes vínculos históricos, políticos y culturales con Rusia, los lazos vitales son geográficos y estratégicos. Sin acceso a la base de Sevastopol, la Federación rusa está perdida como potencia militar global. Esta base es su puerta de entrada al Mediterráneo y al Océano Indico durante los meses de invierno y la ruta más sencilla y rápida para desplegar su flota naval.
La Flota del Mar Negro está formada por submarinos diesel, fragatas misilísticas, destructores y cruceros. Su nave insignia es el Moskva, un buque de guerra botado en 1979, con 11,280 toneladas de propulsión. Tiene una batería de 16 misiles supersónicos SS-N-12 Sandbox. Además, posee ocho misiles antiaéreos SA-N-6 y está equipado con torpedos antisubmarinos de 533 mm. Y doce lanzadores de cohetes antisubmarinos RBU-6000. Entró en servicio en 1983 y el 2000 se le realizó un profundo proceso de modernización. Está al mando del vicealmirante Aleksander Vitko desde mayo del año pasado.
El oro invisble y el oro negro
La base militar del Mar Negro no es el único motivo para la intervención. Los intereses de Rusia van más allá del mar. Se calcula que entre el 25 y 30 por ciento del gas que llega a Europa lo hace a través de la empresa estatal rusa OAO Gazprom, la mayor extractora del mundo, que el año pasado exportó 161.5 millones de metros cúbicos al Viejo Mundo, según datos de la propia compañía.
Por Ucrania pasan parte de los gaseoductos clave de Gazprom que conectan a países como Austria, Alemania, Francia, Italia, Hungría, Polonia, Rumania, Grecia, Turquía y Macedonia, entre otros.  Según la Administración de Información de Energía de EEUU, los gasoductos Yamburg-Uzhgorod, Orenburg-Uzhgorod, Urengoy-Uzhgorod y Dolina-Uzhgorod, combinados, tienen una capacidad de transporte de 700 billones de pies cúbicos (BCF, en ingles) y 1 trillón de pies cúbicos (TCF, en ingles) para hacer llegar el gas ruso a Europa.
El oleoducto de Druzhba, el más largo del mundo con unas 2,500 millas, también pasa por Ucrania y transporta gas ruso.
El gobierno de Vladimir Putin ha desplegado 150,000 hombres en la frontera con Ucrania. Incluso, hay reportes que en Crimea les han abierto las puertas y parte de sus soldados ya han tomado puntos clave de sus 26,100 km cuadrados (unos 6,450 acres) de territorio. El Senado ruso, le dio ayer luz verde para enviar tropas a la península, mientras la comunidad internacional condena la medida. Fuentes rusas aseguran que ya han tomado el control total de la zona.
Ucrania, aún inestable tras deponer al expresidente Viktor Yanukovych, anunció que sus unidades militares están listas para el combate. Crimea vuelve a ser el escenario de la batalla.
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