Los lujos y derroches de la tierra de El Chapo

Univision.com | Feb 27, 2014 | 7:00 PM

Por Francisco Cobos, corresponsal de Primer Impacto

En las calles de Culiacán suena “El Sinaloense”, de la banda El Recodo, mientras hermosas chicas caminan gritando “justicia” para Joaquín El Chapo Guzmán. Llevan una pancarta que reza “Chapo hazme un hijo”. UnivisionNoticias.com se metió en el corazón de la tierra de El Chapo para conocer sus lujos y derroches. Lo primero que salta a la vista es una de las marchas a favor del narco más poderoso del mundo.
“Las novedades de señadores como Michael Kors, Hugo Boss, Armani,  Louis Vuitton llegan antes aquí”
Allí, otros hombres, jóvenes en su mayoría, portan más mantas en donde exigían un juicio justo para el capo. Para ellos, El Chapo un héroe.
“El Chapo protector y defensor del pueblo, exigimos su liberación”, reza otra de las pancartas. Hombres más maduros, con gorra y botas, portaban radio-frecuencias y celulares, con los que constantemente informan del desarrollo del evento, al que asistieron unas mil personas.
Se trata de una marcha organizada para apoyar al capo de capos, El Chapo Guzmán, sin duda el más famoso en la historia de Culiacán.
Cuna de los más grandes narcos en la historia, Sinaloa jamás había visto un narco que fuera el más buscado del mundo, ni que hubiera aparecido en las revistas internacionales como el más poderoso. Ese honor sólo les correspondía a los colombianos. Así fue por décadas, hasta que apareció El Chapo.
Las marchas en Culiacán, Mocorito y Guamúchil, en apoyo a El Chapo, no reflejan otra cosa que el arraigo de la narco-cultura en esta zona, en donde ser narco, es sinónimo de status, de triunfo y de respeto, sin importar las consecuencias, aunque éstas sean la cárcel o la muerte.
Aquí morirse “en la raya” o terminar en el “bote” son sinónimos de un reto y, así como en los corridos, en la vida real se enaltece a quien lo logra.
“Culiacán es una ciudad en donde todos son cómplices, por acción, por omisión o por simpatía. Es un lugar en donde el narco está tan arraigado que de alguna manera cada ciudadano tiene un hermano, un primo, un conocido o un compadre metido, es el mejor ejemplo de la narco-cultura, de la narco-política y la narco-sociedad”, dice un reconocido periodista local.
Y de hecho la complicidad está implícita cuando en esta región nadie, pero absolutamente nadie se atreve a pronunciar el nombre de El Chapo.
En cuatro días de viaje entre Culiacán, Mazatlán y otros pueblos de la zona, nadie mencionó ese nombre. Todos se refieren a él como “El Señor”. Sea por miedo, respeto o complicidad, la regla del silencio es muy clara.
“Yo no vi nada, no escuché nada, ni sé nada. Eso de  “El Señor” que dicen lo vi en las noticias, pero aquí no pasó nada”, dice un vecino de la casa en donde, según la versión oficial, El Chapo Guzmán escapó a través de los túneles y el drenaje pluvial en la colonia Libertad.
La complicidad se manifiesta también en las proezas de El Chapo: el drenaje pluvial que fue construido por las autoridades hace unos cuatro años, pasa justo bajo las dos casas de seguridad de la organización criminal, a cinco cuadras de distancia una de la otra. Es el que usaba el narco para moverse con impunidad.  Hasta ahora, no se sabe quien hizo los trazos del mismo.
Desde la escuela primaria, los niños “normales” conviven con los hijos de El 40,  de “El 19” de “El JT” y de un sinfín de claves como esas con las que se llaman a los narcos. Todos en la escuela lo saben, los maestros lo asimilan. Pero al final esa narco-cultura de los lujos se siembra desde los niños.
Es común ver estudiantes de segundo a sexto año de primaria con relojes Rolex o Cartier, los celulares de moda o vistiendo la ropa de las marcas más exclusivas.
La crónica de la marcha publicada en el periódico local El Noroeste no puede ser más clara: “El niño no pasa los 6 años. Va sobre los hombros de un hombre joven, quizá su padre. Alza por todo lo alto una cartulina reclamando respeto a los derechos de Joaquín Guzmán Loera. Está por llegar al Ayuntamiento de Culiacán y de golpe todo se vuelve incomprensible, los sentidos se aturden. Casi se puede percibir el crujido de la razón cuando se rompe como una delgada tabla. "¡Que viva el Chapo!", grita con toda la fuerza que pueden dar un par de pulmones de niño. Sólo lo hace una vez, pero lo suficiente para que unas muchachas en edad de preparatoria le festejen. El hombre que lo carga nada más sonríe, orgulloso”.
Los paseos del fin de semana en Culiacán son en motocicletas del año o en carritos off road, hoy de moda, que valen más de 300 mil pesos mexicanos, casi 23,000 dólares.
Basta darse una vuelta por el Malecón en domingo, para ver el desfile de suntuosidad, despilfarro y lujo extremo a bordo de los autos más exóticos, nuevos y caros, con jóvenes que circulan rayando llanta y con la música de banda o corridos de esta nueva ola llamada “Movimiento Alterado”.
“Aunque andes en Sinaloa y chambeando macizo no creas que estás hecho. Aquí si no eres clicka, la gente te brinca y el plebe te troza”, reza una de las canciones de “Los Buchones de Culiacán”, uno de los grupos insignia de este movimiento musical nacido aquí, que enaltece las aventuras de los narcos, sus mujeres, sus balaceras  sus negocios con la “coca” y la “mota” y el número de muertos que llevan en su haber.
Un “buchón” es un individuo pobre que quiere ser como los “señores”, el nombre deriva del whiskey “Buchanans”, la bebida insignia de los narcos. Se dice que surgió porque en los arrabales, no podían pronunciar esa palabra en inglés, y le decían “Buchoanas”, de ahí el apelativo que hoy, hasta los grupos musicales tomaron para sí. “Carteles unidos es la nueva empresa, El Mayo comanda pues tiene cabeza…
El Chapo lo apoya juntos hacen fuerza, carteles unidos pelean por su tierra”, dice “El Komander” en otra de las canciones.
Pero el movimiento alterado no es el único emblema de la narco-cultura sinaloense. La catedral del santo no reconocido por la iglesia Jesús Malverde, el patrono de los narcos, también se erige cerca del centro de Culiacán. Narcos de todos los rincones de México e incluso de Colombia lo veneran, como si se tratara de cualquier otro reconocido formalmente por la iglesia.
El dinero es otro objeto al que se le rinde culto. Por todos lados se observa. Las agencias de autos tienen las “trocas” con sus versiones más nuevas disponibles primero que en otras partes del país, o convertidas al antojo del cliente. Las tiendas de marca, principalmente de ropa, accesorios y relojes proliferan.
Las novedades de los diseñadores como Michael Kors, Hugo Boss, Armani, Burberry, Cartier, Prada, Ferragamo, Louis Vuitton, llegan primero aquí que a cualquier otra parte del país. Y quienes no tienen para comprarlas, compran imitaciones para estar a la moda.
Es común ver a los jóvenes pagando la parranda con dólares, incluyendo las propinas. “Aquí los meseros nos peleábamos por atender al “Señor”, dice un mesero cuando se le pregunta si alguna vez había visto a uno de los narcos importantes.
“Siempre nos dejaba propinas de 500 dólares”, señala cuando relata cómo atendían a Ismael “El Mayo” Zambada o su gente, otro de los poderosos narcos locales y socio principal de El Chapo.Pero el tributo al narco no es de hoy. Viene de varias generaciones atrás, desde que Sinaloa es tierra que ha visto nacer a los más legendarios capos.
Tan sólo Badiraguato, el pueblo en donde nació Guzmán Loera, es cuna de  otros traficantes desde los años 40, como Pedro Avilés, El Mayo, Juan José Esparragoza Moreno “El Azul”, Ernesto Fonseca Carrillo “Don Neto”, Rafael Caro Quintero, Ignacio “Nacho” Coronel y los hermanos Beltrán Leyva.
La familia Arellano Félix, fundadora del Cártel de Tijuana y el clan de Amado Carrillo Fuentes “El Señor de los Cielos”, quien encabezó el Cártel de Juárez hasta su muerte, son otros de los personajes que han saltado a la fama del bajo mundo nacidos en Sinaloa.
A pesar del culto al narco, hay voces que quieren cambiar todo esto. Muchos de los sinaloenses ya no están de acuerdo con este estilo de vida que el narco ha inculcado en sus calles. Diferentes organismos ciudadanos están convocando para este sábado 1 de marzo a las 12 pm a lo que han llamado la “Marcha por la dignificación de Sinaloa”, un acto tan inusual e inédito, como la marcha de apoyo a Guzmán Loera.
La invitación ha circulado a través de las redes sociales y cubrirá la misma ruta que siguieron quienes marcharon para apoyar a “El Chapo”. “Ya no basta con quejarse en las redes sociales, hay que salir a la calle!”, dice la invitación.
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