'Dora la Exploradora' ayudó al náufrago salvadoreño a explicar su historia

Univision.com | Feb 16, 2014 | 4:46 PM
El náufrago salvadoreño José Salvador Alvarenga ha pasado en pocos días de navegar perdido más de un año en la inmensidad del océano Pacífico a estar aislado en un hospital de su país, donde se recupera, sin contar aún su historia.
“Fuimos hacia él. Yo le decía algunas palabras en inglés señalando el cuchillo y diciéndole déjalo”
Alvarenga, de 37 años, volvió a El Salvador el pasado martes al término de un viaje de dos días en vuelos comerciales desde Islas Marshall, en el Pacífico Sur, poca cosa comparada con los 13 meses que, según relató cuando fue rescatado, duró su odisea en el mar.
Pasado el impacto de su regreso, muy poco se ha sabido de boca del propio Alvarenga, quien a su llegada al aeropuerto, en un vuelo procedente de Los Ángeles, apenas pudo balbucear: "no hallo qué decir", en una breve aparición ante más de un centenar de periodistas locales y extranjeros que le esperaban.
Pudo explicar su historia gracias a 'Dora la exploradora'
Asimismo, de acuerdo con la agencia de noticias AFP, Alvarenga pudo explicar su viaje, confirmado ahora por un estudio norteamericano, a las primeras personas que encontró en las Islas Marshall gracias a algunas palabras de español aprendidas por los isleños con la serie de dibujos "Dora la Exploradora".
Alvarenga llegó al atolón Ebon al sur de las remotas Islas Marshall hace dos semanas, 13 meses después de zarpar de México en una lancha de pesca de 7 metros de eslora en material de fibra de vidrio, cuyos motores se averiaron y se quedaron sin hélices. Alvarenga "consiguió arrastrar su embarcación a nado" hacia la orilla de una isla del atolón la noche del 29 de enero, explicó a la AFP la alcaldesa de Ebon, Ione de Brum.
El náufrago, cansado, se durmió en la arena, donde el canto de los gallos le despertó al alba. En la isla vecina a la que desembarcó el náufrago, separada por un brazo de mar de pocos metros, sus dos únicos habitantes, Amy Libokmeto y Russell Laijedrik, vieron a un hombre que gritaba en una lengua incomprensible y agitaba los brazos con un cuchillo en la mano. "No teníamos miedo, pero estábamos sorprendidos", indicó Libokmeto. "Fuimos hacia él. Yo le decía algunas palabras en inglés señalando el cuchillo y diciéndole 'déjalo, déjalo'", añadió. Alvarenga, con el pelo largo y hambriento, dejó inmediatamente el cuchillo y "se desmoronó en la playa", apuntó la habitante.
Los dos isleños le prepararon panqueques, mientras el hombre escribía en un papel algunas palabras. Laijedrik tomó el escrito y se dirigió a la isla principal del atolón para alertar de la presencia del náufrago. La alcaldesa del atolón reunió un pequeño grupo formado por el responsable sanitario, el jefe de la policía y la única extranjera residente en Ebon, una estudiante noruega de antropología, y se dirigieron con algunas provisiones de cocos y bananas al encuentro de Alvarenga.
El hijo de la alcaldesa conocía algunas palabras de español, que aprendió "viendo con sus hijos los dibujos animados de 'Dora la Exploradora' en televisión", explicó De Brum. Con estas nociones y los dibujos trazados por el náufrago, el grupo comprendió finalmente su historia. El salvadoreño permaneció cinco días en Ebon antes de que una patrulla marítima lo trasladara a la capital de las Islas Marshall, desde donde voló días después a El Salvador, vía Hawái.
Estudio confirma la historia del naúfrago salvadoreño
Los diplomáticos que estuvieron con el náufrago tras su rescate indicaron que su testimonio era coherente con sus afirmaciones y con los informes sobre su desaparición en México, a pesar de que su historia de supervivencia había sido en un principio recibida con cierto escepticismo en algunos medios. Un estudio de la Universidad de Hawái, en Manoa, sobre los vientos y las corrientes oceánicas en el Océano Pacífico durante el periodo en que Alvarenga afirmó haber estado en el mar, afirma ahora que sus resultados son compatibles con el relato del náufrago salvadoreño. Las conclusiones fueron consecuencia de la utilización de un modelo desarrollado originalmente para investigar las variaciones en la circulación (de las corrientes y vientos) en la superficie del océano.
"Las afirmaciones de Alvarenga, según las cuales habría estado a la deriva durante 13 meses, y que había salido desde México, caben perfectamente dentro de los límites de este modelo, y las conclusiones son consistente de acuerdo al patrón predominante de los vientos y las corrientes oceánicas existentes durante su terrible experiencia", afirma el estudio.
Barcos que pasaron por su bote se negaron a ayudarlo
Aunque Juan se ha negado a hablar ante las cámaras, a las autoridades médicas les relató que mientras estaba en el océano "no encontró quienes lo auxiliaran en barcos que pasaron", según la funcionaria.
"Nos contó cómo pasaron varios barcos, incluso cerca de él, pido auxilio y no se lo quisieron conceder", afirmó Rodríguez, quien agregó que según Alvarenga hubo incluso un barco que "casi destruye el botecito porque le pasaron al lado".
"Nos dice que había perdido prácticamente la esperanza de volver al mundo, porque incluso no tuvo solidaridad. Él pedía auxilio y llamaba, pero nadie lo auxilió", a pesar de que incluso "lo saludaron", lamentó Rodríguez.
El jueves, los médicos divulgaron un manuscrito en el que el superviviente relató: "el primer día (en el mar) me dio miedo, pero yo le pedía a Dios y Dios me escuchó". Y desde entonces, nada más.
Las autoridades médicas han dicho que están sorprendidas por el estado físico de Alvarenga, pero han advertido de que sufre un severo trauma psicológico, que le hace llorar con facilidad, ponerse triste, desesperarse y ya no querer saber nada del mar ni volver a pescar.
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