George Zimmerman: “Hay más posibilidades de que se repita lo que pasó con Trayvon”

Univision.com | Feb 16, 2014 | 6:55 PM

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Crónica de una serie de eventos que dejaron sin vida a un joven de 17 anos y marco la vida de Zimmerman.

Señala que Obama lo “decepcionó” cuando el presidente dijo que pudo haber sido Trayvon Martin, y que no cambiaría “nada de su vida”.

Siete meses después de haber sido declarado no culpable por la muerte del joven afroamericano Trayvon Martin, el exvigilante vecinal (Neigborhood watch), George Zimmerman, habló en exclusiva con el programa Aquí y Ahora de la cadena Univision. Dijo temer por su vida, que usa permanentemente un chaleco antibalas, que no tiene trabajo y que incluso su médico personal ya no lo atiende por miedo a represalias.
“Nunca sé lo que va a pasar, pero le doy gracias a Dios por cada día”
Zimmerman también aseguró que hay más posibilidades de que se repita lo que sucedió con el joven Trayvon Martin, debido a las amenazas que le han hecho.
"A mí, yo creo que no me van a atacar con puñetes o con el concreto. Ya saben que tengo arma, y son muy vocales en decir que me van a tirar bala en mi cabeza".
La entrevista a George Zimmerman, transmitida el domingo, fue realizada en español por la periodista Ilia Calderón, co-presentadora del Noticiero Univision, Edición Nocturna.
La vida de Zimmerman dio un vuelco la noche del 26 de febrero de 2012 cuando mató al adolescente de 17 años, Trayvon Martin en un vecindario de Sanford, centro de Florida, mientras era “vigilante voluntario”.
El caso generó indignación entre la comunidad afroamericana, a la que pertenecía Trayvon Martin, porque Zimmerman fue interrogado por la policía y horas más tarde liberado, lo cual elevó acusaciones de racismo en el caso.

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El caso empezó a adquirir tintes raciales y había una posibilidad de que Zimmerman nunca fuera juzgado.

La controversia creció el 16 de marzo de 2012 cuando fueron reveladas las llamadas que Zimmerman hizo al 911 en las que él decía que veía a un sujeto sospechoso y la operadora le preguntaba si lo estaba siguiendo a lo cual Zimmerman respondió que sí y en emergencias le indicaron “no es necesario que haga eso”.
En ese momento el caso estalló a nivel nacional, decenas de activistas de derechos civiles, religiosos y abogados, entre otros, comenzaron a realizar manifestaciones en varias ciudades del país y en las discusiones incluso opinó el presidente Barack Obama.
Al desatarse las protestas por la muerte de Trayvon Martin las autoridades, que habían puesto a Zimmerman en libertad luego de interrogarlo, abrieron una investigación y arrestaron nuevamente a George Zimmerman. Poco después le formularon cargos y fue conducido a juicio.
El debate sobre si hubo racismo o no inundó las páginas de los diarios nacionales y se sumaron temas controvertidos como el uso de armas y la ley “stand your ground” (“defiende tu espacio”) aprobada en el estado de Florida en 2005, mientras Jeb Bush era gobernador.
Dicha ley, vigente en 30 estados, autoriza el uso de fuerza letal cuando se percibe una amenaza de muerte o serio daño corporal.
Lo ocurrido el 26 de febrero de 2012 sigue bajo investigación. Aquel día llovía y Martin volvía a casa de su padre luego de comprar dulces en una tienda, vestía una sudadera con capucha y hablaba por teléfono con su novia. Los abogados de su familia argumentaron que el adolescente fue asesinado sólo porque se trataba de un hombre joven y negro que se convirtió en el objetivo de Zimmerman.
Más de un año después, el 13 de julio de 2013, un tribunal de Sanford determinó que no había evidencias suficientes que contradijeran el argumento de defensa propia que expusieron los abogados de Zimmernan, y el exvigilante fue declarado no culpable.
A partir de entonces la vida de Zimmerman se convirtió en un misterio, excepto por un par de problemas con la ley (conducir a exceso de velocidad y un caso de violencia doméstica con su esposa y su suegro) y haber ayudado en el rescate de una familia que se accidentó en una carretera, cuando el automóvil en el que viajaban dos adultos y dos niños se prendió en llamas.

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Después del veredicto que absolvió a Zimmerman, él recobraba su libertad y debía enfrentar su nueva vida.

Zimmerman advirtió que algunos detalles clave de lo sucedido la noche en que murió Martin no puede revelarlos porque el caso se encuentra bajo una investigación federal, la cual lleva a cabo el Departamento de Justicia, quien abrió un expediente a petición del presidente Barack Obama.
“Mientras que esa investigación continúa, no puedo hablar exactamente lo que pasó más de lo que ya se hablado”, explicó Zimmeman.
El exvigilante no reveló los motivos por los cuales siguió a Martin aquel día, pero dijo que disparó su arma en defensa propia. “Todo el tiempo que él me estaba atacando yo estaba, pidiendo, rogando que pare para que no tenga que escalar al punto que él lo escaló”.
Zimmerman cuenta que cuando disparó no pensó que le había dado a Martin. “Primeramente yo pe…, ah, estuve asustado si había pasado por su ropa y iba irse distra…, extrañarse y, um, you know, entrar a una casa y porque el joven todavía me estaba hablando, como he dicho. So, yo pensé que no le había… afectado a él, y me preocupé y yo dije: Ojalá que no, la bala no se ha ido a un vecino. Pero yo sólo sé que paró el ataque” (de Martin).
El exvigilante insiste en que fue Martin quien lo atacó esa noche. Y que la voz que se escucha en la grabación del teléfono de Martin no era del joven afroamericano, sino la suya pidiendo auxilio. “Mía (la voz). Absolutamente”.
“Él (Martin) vio mi pistola y me dijo que me iba a matar. Y yo supe que estaba diciendo la verdad. I mean, no estaba jugando”, relató.

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Con la muerte de Trayvon Martin, como una cruz sobre su espalda, Zimmerman sólo se atreve a hablar del futuro.

Los minutos posteriores
Zimmerman dice que en ese momento no sabía que Martin había muerto, que se enteró en la estación de policía poco después. Y que a la primera persona a quien llamó aquella noche fue a su esposa para decirle que él estaba bien, “para decirle que yo no fui el que estuve, uh, me habían disparado, y que ella si escucha cosas o ve cosas, que no se esté preocupada pensando que yo…, me habían disparado a mi”.
Calderón le preguntó a Zimmerman si en algún momento pensó que debió haberse ido a su casa y no seguir a Martin como le indicó la policía cuando llamó a la central de emergencias el 911. “De nuevo”, apuntó, “esa es una de esas preguntas que no puedo contestar ahora mismo” por la investigación en curso del Departamento de Justicia.
A la mañana siguiente de la muerte de Martin, Zimmerman fue puesto en libertad. No regresó a su casa. “Nos quedamos (con su esposa) en casa de amigos”. Y aseguró que la muerte del joven lo puso “triste, bien triste. Uh, con bastantes preguntas y sin respuestas. Y no tenía las respuestas por nada”.
Luego se marchó al norte de Virginia, donde vivió su infancia. “Me quedé ahí por casi un mes”. Dice que en ese lugar no había una buena recepción telefónica y que no tenía cable, por lo que no se enteró del debate nacional que existía por la muerte de Martin y los señalamientos hacia su persona. “Mirando para atrás, reconozco que eso fue más bendición que no tuve cable, no tuve Internet, no veía todo lo que estaba diciendo la gente”.
Cuando se enteró que había una recompensa por su captura entró en cuenta de la “gravedad de la situación. Y cuando mi familia empezó a recibir amenazas. En esos tiempos si estuve aterrorizado”.
Dijo que la notoriedad alcanzada tras la muerte de Martin “es una pregunta que me tiene tantas respuestas”, y culpa a los medios de comunicación por la imagen que le “han pintado”.
“No me conocían a mí como persona… Para responderle efectivamente…, es un cambio que todavía estoy tratando de ajustarme cada día. No hay una buena respuesta, pero es un cambio de vida radical”.
Vive con miedo
Zimmerman asegura vivir con miedo. “No puedo ir a un restaurante y sentarme en una mesa y no tener que preocuparme por, you know, alguien tratando de asesinarme”.
“Estoy asustado. Todavía hay amenazas contra mí y mi familia. Todavía tengo, como le dije, la investigación con el FBI y el Departamento de Justicia de los Estados Unidos… Nunca sé lo que va a pasar, pero le doy gracias a Dios por cada día y trato de vivir mi vida a lo máximo que puedo. No quiero perder esos momentos con mi familia que ya me ha robado ese proceso”, señala.
De las declaraciones emitidas por el presidente Barack Obama, quien dijo que él podía haber sido Trayvon Martin, y que el joven afroamericano pudo haber sido su hijo, Zimmerman dijo que se sentía “apenado, triste, desilusionado”.
Agregó que él había sido “un tremendo soporte para el presidente” y que “todos mis amigos lo sabían, mi familia lo sabía”.
Dijo haber confiado en las declaraciones el vocero de la Casa Blanca, Jay Carney, de que el caso estaba bajo investigación y que no habría comentarios, pero que cuando Obama decidió comentar “a mí me pareció que fue injusto. Especialmente, después de decir que no iban a hacer comentario”.
“El (Obama) lo vio como una oportunidad” en un tiempo de elecciones.
No es racista
Zimmerman aseguró que no es racista e insistió, por tercera vez durante la entrevista, que no podía revelar detalles de lo ocurrido aquella noche de febrero “por la investigación que tiene (el gobierno de) los Estados Unidos”. Pero asegura que el término racista le fue imputado  por “los reporteros (que) hicieron acusaciones sin base”.
Aseveró que siguió a Martin porque le pareció sospechoso y que cuando fue interrogado por la policía aquel día declaró que no siguió a Martin por ser afroamericano.
Ilia Calderón insistió en este tema preguntándole a Zimmerman: si Trayvon Martin hubiera ido vestido de corbata y saco, o si hubiera sido un joven blanco o judío vistiendo una capucha, ¿usted hubiera sentido el mismo temor?
A lo cual Zimmerman respondió: “el investigador me preguntó eso en la primera noche o el segundo día y le contesté exactamente como yo me siento y sí, me hubiera sentido igualmente”.
“No era simplemente porque (Martin) estaba caminando en el vecindario. Estuvo al, casi entre el medio de casas y estuvo caminando en… bien, lentamente, ligeramente y mirando a las casas de una manera que yo pensaba que era extraño. Uh, so, no fue simplemente que era una persona caminando por (bajo) la lluvia. Si yo viera a alguien con corbata y termo y caminando ligeramente, yo pensaría que algo es sospechoso, que esta persona no les importa estar en la lluvia”.
Fe en Dios
Zimmerman dijo que siempre ha sido una persona creyente. “Yo era monaguillo desde que fui niño, católico toda mi vida. Pero en la cárcel, lo más sorprendente fue que todos me apoyaron, desde los guardias hasta los que estaban en cárcel”.
“Mantenga su cabeza para arriba” le decían “los que estaban encarcelados. Uh, me decían, you know, ten fe, Dios hace todo por una razón. Y los guardias siempre me trataron como si yo fuera cualquier otro que estaba encarcelado. Me trataron con respeto, tremendamente, como tratan a todos”.
“Yo sé que él (Dios) es el único juez y que algún día él me va a decir cómo se siente y se lo dejo en sus manos al Señor”, agregó. “Le entregué todo al Señor y le dije: Haz conmigo lo que sea".
Del trato que recibe por parte de la comunidad afroamericana en particular, Zimmerman respondió que “los que me conocen me aman. Siempre me han amado, siempre me van a amar”.
Contó además que su familia ha recibido amenazas. “Que iban a cortar el cuello de mi hermana y matarla, y tirarla en la calle para que todos vean, um, que era un ojo por ojo. (Que) Iban matar a mi sobrino de seis años -cinco años en (aquel) el tiempo-. Um, (Que) iban matar a mi madre, (a) mi abuela. (Que) Le iban a tirar explosivos a la casa, um, todo eso. Obviamente a ellos, a mi familia, y a mí, por supuesto, pusieron, ofrecieron $10,000 dólares para matarme”.
En otra parte de la entrevista Zimmerman dijo que no tenía problemas con el manejo de la ira y que la publicidad que dan los medios a “incidentes” se debe al interés por saber de su vida. Descarta ser famoso o que se le considere una “celebridad” tras la muerte de Martin e insiste en que fue declarado “inocente” por un tribunal en julio del año pasado.
Con toda honestidad “me encantaría vivir una vida calmada, sin estar en la prensa. Me encantaría (ser) como cualquier ciudadano americano, tener una multa por ir a alta velocidad o tener una discusión con su esposa si la policía viene y no tener todo el mundo que enterarse. Pero eso, como le dije, eso es mi vida y no entiendo por qué es así, pero sigo viviendo mi vida como siempre lo he vivido”.
Debe millones
Zimmerman tiene una deuda personal que asciende a los $2.5 millones. “No tengo trabajo, y honestamente, no estoy colectando desempleo u Obamacare o cualquier tipo de (beneficio del gobierno)… No estoy recibiendo nada así”.
Explicó que “ahora mismo hay un caso civil contra una organización de periodistas que hicieron un error, grave, y ojalá eso ayude a pagar una porción, por lo menos, de lo que debo”.
De las donaciones que recibió a través de una página de internet, dijo haber recolectado entre $300 mil y $350 mil, y que la cantidad fue utilizada en su defensa.
También negó haber cancelado una pelea de box porque su rival iba a ser un rapero, y precisó que lo que se iba a recaudar iría a una organización de beneficencia, aunque no mencionó a cuál.
“Yo lo sé y el Señor lo sabe. Eso es todo lo que me importa. La gente que me quiere acusar siempre me van a acusar. Aunque yo lo aclare 100 mil veces van a seguir con la misma acusación”.
La pelea en la que participaría Zimmerman se iba a celebrar en el día del cumpleaños 19 de Martin. Zimmerman dijo desconocer ese dato y que la organización del frustrado evento estaba fuera de su control.
Manos vacías
Zimmerman no tiene empleo, no cobra desempleo y no tiene seguro médico. Y en caso de una emergencia médica, dice que esperará hasta el último momento para ir a una emergencia.
Contó que para poder moverse necesita un guardaespaldas pero que no tiene dinero para contratar uno, y que su médico ya no lo atiende por miedo a represalias. “Es por la atención y el temor que alguien me vaya a reconocer y vayan a tratar de (hacer) una forma de venganza”.
Vive con un chaleco antibalas, incluso durante la entrevista realizada en el Newsport de Univision Noticias.
“No puedo ir a jugar soccer con mi sobrino. No puedo ir a sus partidos de baloncesto… No puedo ir a comer. No puedo salir a comer. No puedo salir a coger un taxi si necesito ir a algún lugar. Siempre tengo ese temor que si alguien me reconoce… Y es más, honestamente es, francamente, es temor para mis seres queridos. Yo no quiero que le hagan algún daño a ellos, y por eso me tengo que alejar bastante de ellos”.
Zimmerman no tiene residencia fija y se mueve constantemente, de un estado a otro. Vive errante. “Estoy completamente sin hogar”.
"Creo que me van a perseguir toda mi vida"
George Zimmerman no cambiaría nada de su vida, afirmó que viviría todo exactamente, con todas las experiencias. Y sobre la noche de febrero en la que murió Martin “de nuevo, eso es una pregunta que no puedo contestar ahora mismo. A lo mejor después que terminan su segunda investigación el Departamento de Justicia podemos hablar”.
Tras el juicio donde fue declarado no culpable, Zimmerman recuperó sus armas. Está convencido que si lo quieren atacar no será con puñetazos, sino que “me van a tirar bala en mi cabeza en el momento que me ven”.
Dijo además que recientemente ayudó a una familia de cuatro personas a salir de un automóvil en llamas, pero que cuando reconocieron quien era guardaron silencio.

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Las autoridades de la Florida dicen que Zimmerman ayudó a rescatar a cuatro personas de una misma familia cuya camioneta se volcó.

“Ellos públicamente quisieron salir a decir lo que pasó y agradecerme. Pero desafortunadamente ellos recibieron bastantes amenazas y escogieron, en el último momento no hacer la entrevista y no poner sus caras en público”.
“Explicar lo que pasó (ese día del accidente) no va a cambiar esa porcentaje de gente que ya tiene su opinión formada sobre mi persona”, dijo.
“Creo que me van a perseguir toda mi vida”, concluyó.
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