Un ex soldado guatemalteco fue sentenciado a 10 años de cárcel y perdió la ciudadanía

Univision.com | Feb 10, 2014 | 4:45 PM

Fiscales estadounidenses aseguran que el ex militar era el jefe de un grupo de kaibiles que perpetró una matanza en 1982.

Un ex soldado guatemalteco fue sentenciado a 10 años de cárcel en California por mentir en su solicitud de naturalización y perdió la ciudadanía estadounidense.
“Antes de matar a las mujeres, los militares las violaron. Muchas de ellas eran menores de edad.”
Jorge Vinicio Sosa Orantes, de 55 años, de origen guatemalteco, fue arrestado en Canadá y extraditado a Estados Unidos. Fue acusado de haber mentido en su solicitud de ciudadanía (Formulario N-400) al no divulgar su participación en una matanza registrada en 1982, en la que fueron asesinadas entre 158 y 162 personas, de ellos 67 niños.
Sosa y otros tres ex soldados guatemaltecos se encuentran detenidos en Estados Unidos por haber participado en la matanza ocurrida en el poblado de Dos Erres durante el gobierno del dictador general Efraín Ríos Montt.
El ex militar se presentó el lunes en la corte de Riverside, sur de California. La sentencia fue emitida por la jueza Virginia Phillips.
Los fiscales habían solicitado a la corte que se le retirara la ciudadanía estadounidense a Sosa y se le condenara a la pena de 10 años de prisión por negarse a divulgar cuál fue su participación en la masacre.
El abogado de Sosa dijo que el ex instructor de artes marciales sólo debe ser condenado a 12 meses de cárcel por un cargo de fraude, reportó The Associated Press.
La masacre de Dos Erres
La Masacre de Dos Erres fue perpetrada tropas del ejército y soldados comandos (kaibiles) en una aldea del departamento La Libertad, Petén (fronterizo con México) entre los días 6 al 8 de diciembre de 1982.
Ese año guerrilleros pertenecientes a las Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR) emboscaron a unidades militares y mataron a 17 soldados. Los ataques forzaron al gobierno a incrementar la presencia militar en la zona.
El gobierno de Ríos Montt organizó la creación de Patrullas de Autodefensa Civil en la zona de los ataques, pero los pobladores de Dos Erres se negaron a integrarlas. El ejército respondió señalando a los habitantes de la aldea se pertenecer a las FAR.
Días antes de la masacre circuló el rumor de que el ejército bombardearía la aldea, Los habitantes huyeron, pero regresaron días más tarde. El 5 de diciembre tropas instalaron retenes para impedir que los pobladores salieran de Dos Erres. En los tres días siguientes se perpetró la matanza.
Antes de matar a las mujeres, los militares las violaron. Muchas de ellas eran menores de edad. Luego fueron torturados y arrojados a un pozo. Los hombres fueron ejecutados.
“A los hombres los guiaron hasta la montaña donde fueron ejecutados. Los cadáveres fueron arrojados al pozo y el mismo se cubrió con tierra, aunque los militares escucharon gritos de heridos que aun seguían con vida en el pozo. El 8 de diciembre llegó a Las Dos Erres un pequeño grupo de civiles, a los que se les permitió entrar en el poblado y posteriormente fueron ejecutados”, se lee en un relato publicado en una de las páginas del diccionario digital Wikipedia.
Identifican a los culpables
Al menos 18 de los kaibiles que participaron en la masacre fueron identificados por Familiares de Detenidos-Desaparecidos de Guatemala. Siete de ellos fueron capturados, nueve están prófugos y 2 ya fallecieron. Sosa es uno de ellos.
En febrero de 2005 la Corte de Constitucionalidad de Guatemala ordenó a un juez que cancelara las órdenes de arresto contra 16 kaibiles acusados de la matanza y que suspendiera el proceso judicial. Con ese fallo además se anularon las declaraciones de algunos militares que habían reconocido su participación en los hechos e indicaron la existencia de órdenes superiores.
Un sobreviviente de la masacre, Ramiro Osorio, marró en una corte de Riverside, California, el año pasado, que los soldados le arrebataron a su madre de sus brazos y la llevaron al pozo aunque suplicaba por su vida.
Osorio fue testigo en el juicio a Sosa. Dijo que después que se llevaron a su madre de una iglesia donde estaban encerrados mujeres y niños, lloró hasta quedarse dormido. Cuando despertó, quedaba apenas un puñado de niños.
Gilberto Jordán, un sargento en ese entonces, narró en el juicio cómo los soldados tiraron a la gente al pozo y que Sosa, para asegurarse de que nadie quedara vivo, disparó su arma contra el pozo y lanzó una granada. "Los que estaban allí, medio muertos, gritaban todos", dijo Jordán.
Los fiscales federales sostienen que Sosa era el comandante de los kaibiles que irrumpieron en la aldea Dos Erres el 7 de diciembre de 1982, y que fue él quien supervisó la matanza.
Sosa pidió asilo en Estados Unidos tras salir de Guatemala en 1985, pero le fue negado, por lo que viajó a Canadá, reportó El Periódico de Guatemala. Luego obtuvo la residencia permanente en Estados Unidos a través de su matrimonio con una ciudadana estadounidense, y solicitó la nacionalización en el 2007
Agregó que Sosa dijo que estaba en otro poblado, organizando eventos deportivos y construyendo una escuela, en el momento en que ocurrió la masacre de Dos Erres.
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