La reforma migratoria tiene a los indocumentados con el alma en un hilo

Univision.com | Jan 29, 2014 | 2:59 PM

Activistas seguirán presionando a la Cámara de Representantes para que apruebe una reforma migratoria comprensiva.

Por Jorge Cancino
“Casi siete meses después las leyes no han cambiado, la reforma migratoria sigue estancada.”
La advertencia que hizo el martes el presidente Barack Obama al Congreso, que no se quedará de brazos cruzados y que actuará sólo si es necesario este año electoral, podría haber puesto sobre la mesa de discusiones el Plan B de la reforma migratoria, una alternativa que la Casa Blanca ha descartado enfáticamente.
Activistas por los derechos de los inmigrantes salieron al paso y reiteraron que la solución al problema de los 11 millones de indocumentados debe ser permanente, porque las soluciones temporales traerán más problemas en corto tiempo.
El Plan B de la reforma migratoria apareció en julio del año pasado, una semana después que el Senado aprobó el proyecto de ley S. 744 de reforma migratoria que incluye la ciudadanía para los indocumentados.
El liderazgo republicano de la Cámara de Representantes advirtió que debatiría una versión propia y por pedazos y que ninguna de ellas incluiría la ciudadanía.

Obama hace un llamado ser serios sobre la reforma migratoria y aprobarla este año porque ayudará a la economía.

El debate se detuvo y las organizaciones pro inmigrantes reaccionaron con un plan alterno en caso de emergencia. Sugirieron que si el Congreso no aprobaba la reforma, el presidente hiciera uso de su poder ejecutivo para conceder ciertos beneficios a indocumentados que califican para una reforma migratoria como la del Senado.
El proyecto S. 744 incluye la legalización para indocumentados que están en Estados Unidos desde antes del 31 de diciembre de 2011 y carecen de antecedentes criminales. Quienes califiquen entrarán en un estado de residencia provisional por 10 años y luego podrán pedir la residencia permanente. Tres años después tendrán derecho a gestionar la ciudadanía.
Entre las alternativas del Plan B figuró el freno a las deportaciones (que en la primera Administración de Obama batió cuatro récords sucesivos con un promedio anual de 400 mil) y una ampliación de la Acción Diferida (DACA, por sus siglas en inglés), que desde el 15 de agosto del 2012 detuvo temporalmente la deportación de 1.7 millones de dreamers y les otorgó un permiso de trabajo.
 

En su discurso sobre el Estado de la Unión el día de ayer, el Presidente Barack Obama prefirió no tocar el tema de migración, dado que aún hay controversias por la Reforma Migratoria.

 Los dreamers o soñadores son jóvenes indocumentados que ingresaron siendo niños a Estados Unidos.
La Casa Blanca no tardó en parar en seco los rumores. “El presidente continúa dejando en claro la importancia de lograr una reforma migratoria”, dijo en julio una declaración de prensa a UnivisionNoticias.com. “La Administración ha tomado una serie de pasos para enfocar nuestros recursos y hacer que el cumplimiento de la ley sea más estratégico”.
También recordó que “hasta que la ley no cambie, tendremos que hacer cumplir las leyes actuales. Por eso es importante que el Congreso avance pronto y arregle nuestras leyes migratorias”.
aa en la Cámara, 11 millones de indocumentados aguardan una oportunidad para legalizar sus permanencias y las deportaciones se mantienen, aunque con una ligera baja. Durante el año fiscal 2013 el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) expulsó a 368,688 indocumentados y de ellos el 40% no tenía antecedentes criminales.

El Presidente inició su rendición de cuentas destacando el crecimiento económico del país y los logros de su gestión.

También en julio del 2013, la analista republicana Helen Aguirre Ferré dijo a UnivisionNoticias.com, en vísperas de una reunión de la bancada republicana para decidir si debatía o no el proyecto de reforma migratoria, que el proyecto final de la Cámara no se iba a parecer al del Senado, y que no incluiría “un camino hacia la ciudadanía ni una residencia permanente para los indocumentados, aunque sí van a tener visas o permisos de trabajo temporal tipo TPS”.
“Estas visas serán renovables”, aseguró.
Este miércoles los republicanos han vuelto a reunirse a puertas cerradas durante tres días en Maryland para hablar del tema y elaborar una lista de principios de reforma migratoria. The New York Times anticipó el lunes que el documento mencionará la legalización para muchos y la ciudadanía para unos pocos, postura que genera inquietud entre las organizaciones pro inmigrantes.
El 2014 será "un año de acción", prometió Obama el martes cuando rindió su quinto informe del Estado de la Unión. “Estoy deseoso de trabajar con todos ustedes”, dijo. Pero advirtió: “Estados Unidos no se detendrá ni yo tampoco. Así que donde sea y cuando sea que pueda dar un paso sin legislación para ampliar las oportunidades para más familias que viven en Estados Unidos, eso es lo que voy a hacer”.
¿Se incluyen los 11 millones de indocumentados en esta advertencia? Para el profesor Roberto Izurieta, director del Departamento de Política Latinoamericana de la Universidad George Washington, el presidente, “si bien usó esa frase, fuerte, la realidad es que el discurso fue más bien conciliatorio” y que es una pena que este tipo de lenguaje se esté usando ahora “cuando los moderados republicanos recobran el control y hemos tenido avances legislativos. La retórica sube de tono”, apuntó.
 

Ileana Ros-Lehtinen pidió arreglar el sistema de inmigración en respuesta al discurso del Estado de la Unión.

 
Izurieta dice que el presidente está facultado para usar su poder en ciertos casos, “lo está usando, es legal y creo que lo usará bien como lo anunció con el salario mínimo para contratistas con el estado”.
“Mi opinión es que esa retorica (la de ayer del Presidente) y esa estrategia debieron haberse usado a partir del segundo año de su primera presidencia, no ahora”, precisó.
Al analizar brevemente el informe, dijo que “más allá de esto, el discurso fue muy distinto a los otros, buscó apoyo de sectores específicos: mujeres, latinos, medioambientalistas y seguir en su línea que le llevó a la presidencia en 2008, la clase media”.
“Le dará unos pocos puntos y así piensa seguir subiendo” popularidad, agregó.
El martes 4 de noviembre los estadounidenses elegirán una nueva Cámara de Representantes y un tercio del Senado. Si bien la economía y el desempleo siguen siendo temas que encabezan la lista de prioridades, la reforma migratoria impactará en el electorado hispano aunque no de la manera en como lo hizo en las elecciones presidenciales de 2008 y 2012, cuando Obama consiguió el 70% de apoyo latino.
En los comicios de medio tiempo de 2014 en más del 80% de los distritos republicanos la reforma migratoria no inclinará la balanza, pero entre 14 y 17 de ellos sí pudiera haber cambios que alteren la actual cuota de poder en la Cámara de Representantes.
Izurieta dijo que el tipo de discurso utilizado por Obama el martes seguirá vigente hasta el día de la elección.
“Y también nuestro movimiento popular de presión”, dijo Juan José Gutiérrez, presidente del Movimiento Latino USA de Los Angeles, California. “No vamos a ceder, seguiremos movilizándonos para que el Congreso actúe y apruebe la reforma migratoria con ciudadanía”.
Del Plan B, el activista señaló que la única forma en que pudiera ser implementado “es con una presencia permanente de nuestro pueblo en una manifestación cívica que tenga todas las características posibles, pero depende de la movilización popular”.
“Tenemos que movilizarnos y movilizar el voto de nuestras comunidades al más alto nivel posible. Si la presión popular la mantenemos activa y en todo momento presente, le va a ser muy difícil al presidente Obama zafarse, de igual forma que los republicanos por las razones que todos conocemos y dieran marcha atrás y no presenten una propuesta realista en las próximas semanas”, agregó.
“Yo no veo al presidente con deseos de tomar una acción de esa naturaleza. Pero si lo hacemos (las movilizaciones nacionales) y los republicanos no lo hacen (aprobar la reforma migratoria), pienso que el Presidente se pudiera ver forzado a tomar esa posición, de actuar ejecutivamente como lo advirtió en su informe sobre el Estado de la Unión”, dijo el activista.
En Washington, el movimiento Fast for Families, que a finales del año pasado llevó a cabo un ayuno en una carpa instalada en la explanada del Congreso y esta semana anuncio una segunda huelga de hambre en 100 distritos electorales republicanos, mantiene una postura moderada en cuanto a la advertencia y su alcance al tema migratorio.
“A estas alturas preferiría que sigamos luchando para que el Congreso haga su trabajo”, dijo Ben Monterroso, director ejecutivo de Fast for Families. “No podemos quitarle la responsabilidad al congreso. En lugar que estas palabras sirvan de amenaza (las de Obama), mejor que hagan su trabajo. La responsabilidad es de ellos”.
Monterroso dijo además que “cualquier medida administrativa solo es temporal, no es lo que nuestra comunidad está esperando”.
Fast and Families batalla por una reforma migratoria con ciudadanía y asegura que no aceptará un plan que vaya a crear ciudadanos de segunda categoría.
“El presidente Obama sabe que la única forma de realizar un cambio a largo plazo respecto a la reforma migratoria es a través del Congreso, porque es posible que una orden ejecutiva solo tendría vigencia hasta el final de su mandato”, dijo Mario Moreno, vocero del Foro Nacional de Inmigración (NIF) en Washington DC.
“La mejor manera de lograr una reforma sustantiva y duradera es instando a la Cámara a abordar el tema y aprobar un proyecto de ley -o una serie de proyectos- este año. Eso fue lo que el Presidente hizo anoche”, apuntó.
El Congresista demócrata de Illinois, Luis Gutiérrez, dijo que si bien Obama ha reiterado que quiere una reforma migratoria, en el informe al Congreso “lo hizo de una manera muy suave” y que no presionó lo suficiente a los republicanos.
“Ojalá hubiese sido más claro, con más pasión y énfasis”, agregó. “Perdió la oportunidad de hablar con el público estadounidense acerca de por qué necesitamos una reforma este año”.
Gutiérrez también criticó que Obama no hablara de las deportaciones. “No mencionó el hecho de que él está deportando a más de 1,000 personas por día o poniendo fin a las familias a un ritmo increíble. Esa es la urgencia en la comunidad. Esa es la crisis que debe ser abordada con toda la velocidad que sea posible. Pero se quedó sin mencionarlo”, concluyó.
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