Bill Gates llama a desterrar los mitos sobre la pobreza

Univision.com | Jan 21, 2014 | 1:50 AM

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El magnate y filántropo, Bill Gates, cree que hay mitos que impiden ayudar más a los países y superar la pobreza.

Por María Arce @maria_arce

Desterrar los mitos sobre la pobreza de una vez y para siempre. Ese es el objetivo que se pusieron Bill y Melinda Gates para el 2014. En su carta anual, el fundador de Microsoft, llama a desterrar los mitos que rodean a la pobreza y a la ayuda internacional que reciben los más necesitados.
“Gates centra su carta en los tres mitos que rodean a la pobreza.”
“En base a casi cualquier medida, el mundo está mejor de lo que nunca ha estado. Las personas están viviendo vidas más largas y saludables. Las tasas de pobreza extrema se han reducido a la mitad en los últimos 25 años. La mortalidad infantil se hunde. Muchas naciones que eran beneficiarias de la ayuda son ahora autosuficientes”, comienza la carta firmada por la pareja.
La elección del tema de este año nació a partir de la cantidad de personas que aún piensan que el mundo está cada día peor, según explica Bill Gates. 
Para el empresario tecnológico, esto se debe a tres mitos que están muy arraigados en millones de personas: los pobres se mantienen pobres; los esfuerzos por ayudar son desperdiciados y salvar vidas solo hará que las cosas empeoren.
“La idea de que el mundo está empeorando, de que no se puede remediar la extrema pobreza y la enfermedad, no solo está errada. Es también dañina”, dice Gates. “Puede frenar el progreso. Hace ver a los esfuerzos para resolver estos problemas sin sentido. Nos impide ver la oportunidad que tenemos de crear un mundo donde casi todos tienen la chance de prosperar”, agrega y aboga por un cambio de paradigma: los mejores tiempos están por venir.
En las cinco cartas anteriores, Gates había repasado las actividades de su fundación, haciendo hincapié en los progresos y en los esfuerzos necesarios. Este año prefirió centrarse en los tres mitos que rodean a la pobreza con la intención de desterrarlos o al menos ayudar a hacerlo. Así, Gates le pone la firma a los dos primeros mitos y su esposa, al tercero.
Mito 1: los países pobres se mantienen pobres
Si bien Gates reconoce que en algunas partes del mundo ha habido y aún hay altos niveles de pobreza, prefiere mantenerse positivo. En su carta, recuerda un viaje a México que hizo en 1987 junto a Melinda. “No había agua corriente en la mayoría de las casas, así que vimos a las personas recorriendo largas distancias en bicicleta o a pie para llenar cántaros de agua”, repasa. “Nos recordó escenas que habíamos visto en el África rural”, agrega. “Hoy, la ciudad es alucinantemente diferente. Su aire es tan limpio como en Los Ángeles (que aun no es genial, es mucho mejor que en 1987). Hay rascacielos, nuevos caminos y puentes modernos. Aún hay barriadas (zonas marginadas) y bolsones de pobreza (…) pero la mayoría de la gente es clase media. Qué milagro”, dice el empresario.  
“La tierra de nadie entre los países ricos y pobres ha sido llenada por China, India, Brasil y otros”, subraya Gates. “Desde 1960, el ingreso real por persona en China se ha octuplicado. En India se ha cuadruplicado, Brasil casi quintuplicado y un país pequeño como Botswana, con una gestión astuta de sus recursos minerales, ha visto un incremento de treinta veces”, se entusiasma.  
“Así que la manera más sencilla de responder al mito de que los países pobres están condenados a permanecer pobres es destacar un dato: no se han mantenido pobres”, propone Gates e invita a quienes lean su carta –cuya versión completa se puede consultar aquí- a que ayuden a desmitificar.
“Muchos –aunque no todos- los países que solíamos llamar pobres hoy tienen economías pujantes. Y el porcentaje de gente muy pobre ha caído en más de la mitad desde 1990”, cita como ejemplo. 
Gates reconoce que más de un billón de personas aún viven en la pobreza y que no es tiempo de celebrar. “Pero es justo decir que el mundo ha cambiado tanto que los términos países en vías de desarrollo y países desarrollados han dejado de ser útiles”. “Muchos países están en el medio”. Y propone medirlos con la vara de “ingresos bajos, medios o altos”. 
Como ejemplo, Gates trae a colación el caso de África, donde su fundación tiene fuertes programas de ayuda. “No le permitan a nadie decirles que África es peor hoy que hace 50 años atrás”.  Siete de las 10 economías que más rápido han crecido en los últimos cinco años están en África, que ha hecho “grandes avances en salud y educación”. “Desde 1960, la esperanza de vida en el África subsahariana ha subido de 41 a 57 años, al margen de la epidemia de HIV”, recalca. “El porcentaje  de niños en la escuela ha ido del 40 al 75 por ciento desde 1970. Menos gente tiene hambre y más gente tiene una mejor nutrición”, siguen los ejemplos.  
“Si tener lo suficiente para comer, ir a la escuela y vivir más son medidas de una buena vida, entonces la vida está mejorando definitivamente allí”, insiste Gates y advierte: “Estas mejoras no son el final de la historia; son la fundación de más progreso”.
“Soy tan optimista que me animo a hacer una predicción. Para el 2035, no habrá países pobres en el mundo”, dice Gates. Pero se ataja: “no con la definición que hoy tenemos de pobreza”. “Unos pocos países quedarán rezagados por la guerra y la desigualdad seguirá siendo un problema y aún habrá pobres en cada región del planeta. Pero la mayoría de la gente vivirá en países auto-suficientes. El 90 por ciento tendrá un ingreso mayor al que tiene India hoy”, vaticina.  
“Cuando nací (en 1955) la mayoría de los países eran pobres. En las próximas dos décadas, países desesperadamente pobres serán una excepción y no la regla. Billones de personas habrán salido de la extrema pobreza. La idea de que esto ocurra durante mi vida es simplemente fascinante”, se entusiasma.
Mito 2: la ayuda extranjera es un desperdicio 
Más años de vida, con más salud y menos pobreza. El “milagro” se debe  en parte a la asistencia externa que reciben estos países. Para muchos, según señala, es un desperdicio y genera dependencia. A Gates le preocupa en especial este mito porque le da a los “líderes políticos una excusa para tratar de cortar” la ayuda.
Cuando se le pregunta a la gente cuánto debería gastar el gobierno en ayuda externa, la mayoría responde 10%, señala Gates y dice: “Para Noruega, la nación más generosa del mundo, es menos del 3%. Para EEUU es menos del 1%”. Y derriba el mito de los que creen que en ayuda externa se gasta cerca del 25% del presupuesto nacional.
Ese 1% para EEUU significa 30 dólares por estadounidense. “Imagine que su formulario de impuestos le preguntara: ¿Podemos usar 30 dólares de los impuestos que usted ya paga para proteger a 120 niños del sarampión? ¿Usted marcaría “si” o “no”?”, desafía Gates. Imposible no estar de su lado.
Salvarle la vida a un niño cuesta 5,000 dólares, según las cuentas de Gates. Y aunque entiende que puede parecer mucho dinero, el empresario recuerda que el gobierno de EEUU valúa la vida de sus ciudadanos en varios millones de dólares por cada uno.
La corrupción dentro de los programas de ayuda es otro de los problemas preocupantes. “Es cierto que cuando la ayuda sanitaria se roba o desperdicia cuesta vidas”, dice Gates pero sostiene que  “la corrupción a pequeña escala, como un funcionario que pone en gastos de viaje falsos, es una ineficiencia que equivale a un impuesto a la ayuda. Si bien debemos tratar de reducirlo, no hay manera de eliminarlo, como tampoco podríamos eliminarlo de cada programa gubernamental o de cada negocio”. “¿Debemos dejar de salvar vidas por eso?”, se pregunta y pregunta.
Mito 3: salvar vidas lleva a la sobrepoblación
“Los países con mayor mortalidad tienen las poblaciones de más rápido crecimiento en el mundo. Esto se debe a que las mujeres de estos países tienden a tener el mayor número de nacimientos también", explica Melinda Gates. "Altas tasas de mortalidad no impiden el crecimiento de la población", dice respecto a quienes sugieren que salvar vidas lleva a la superpoblación. "Cuando los niños sobreviven en mayor número, los padres deciden tener familias más pequeñas", señala y explica que "la población mundial está creciendo más lentamente cada año".
“He hablado con las madres que dieron a luz a muchos bebés y perdieron a la mayoría de ellos. Ellas me han dicho que todo el dolor ha valido la pena porque terminaron con el número de hijos sobrevivientes que querían”, cuenta.
“Las niñas que se casan a mitad de la adolescencia tienden a quedar embarazadas antes y por lo tanto tienen más hijos. Por lo general abandonan la escuela, lo que limita sus oportunidades de aprender acerca de su cuerpo, el sexo y la reproducción y obtener otros tipos de conocimiento que las ayude a mejorar sus vidas”, dice Melinda sobre la importancia de fomentar la educación en las mujeres. "En un estudio reciente de 30 países en desarrollo, las mujeres sin escolaridad tuvieron tres hijos más en promedio que las mujeres que asistieron a la escuela secundaria", ejemplifica.
“Más de 200 millones de mujeres dicen que no quieren quedar embarazadas, pero no utilizan anticonceptivos", dice Melinda y lo bautiza el “círculo vicioso de la pobreza" . Pero también existe un círculo virtuoso que empieza con salud y educación y termina no solo en una mejor vida y prosperidad para las mujeres y sus familias, sino para sus países. Los gobiernos "con la ayuda de los donantes, tienen que invertir en salud y educación, priorizar la planificación familiar, crear puestos de trabajo y construir el sector financiero", propone Melinda.
La pareja invita a modo de despedida en su carta. “Esperamos que ayudes a correr la voz sobre todos estos mitos. Dile a los líderes políticos que te preocupas por salvar vidas y que apoyas la ayuda extranjera. Si estás queriendo donar unos dólares, debes saber que las organizaciones que trabajan en salud y desarrollo ofrecen un rendimiento extraordinario de tu dinero. La próxima vez que estés en un foro en línea y alguien afirme que salvar niños ayuda a la sobrepoblación, puedes explicarle los hechos. Puedes ayudar a lograr una nueva creencia mundial de que cada vida tiene igual valor. Todos tenemos la oportunidad de crear un mundo donde la pobreza extrema sea la excepción y no la regla, y donde todos los niños tengan la misma oportunidad de prosperar, no importa donde nazcan”. Si has llegado hasta el final del artículo ya has hecho una gran diferencia.
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