Las desventajas de una moda

EFE | May 04, 2006 | 12:00 AM
Esta práctica, si bien predomina entre los adolescentes, también se ha extendido en la población adulta.
Y aunque todavía no hay suficientes estadísticas sobre las complicaciones que conlleva esta moda, los médicos deben informar a los pacientes sobre los riesgos y el tipo de secuelas que conlleva.
Ciertas condiciones y patologías tales como la diabetes, el tratamiento con corticoides o anticoagulantes y las diátesis hemorrágicas aumentan el riesgo de complicaciones.
La mayoría de los adornos que se utilizan para el "piercing" son metálicos, generalmente de acero inoxidable, oro, titanio, niobio y aleaciones.
El acero inoxidable de alta calidad, el niobio y el titanio rara vez causan reacciones alérgicas cutáneas, pero hay aceros inoxidables que contienen níquel y lo mismo sucede con el oro.
Otros aspectos a considerar es la facilidad para retirarlos en caso de traumatismos, radiografías o intervenciones quirúrgicas.
Haremos una descripción de cada zona y sus posibles complicaciones cuando se perforan.
La zona oral -labios, mejillas y lengua- es uno de los sitios donde más se ven estos adornos.
Pero secuelas comunes de la perforación de la lengua son las hemorragias, hematomas y edemas locales.
Otra complicación frecuente es el daño a las vías respiratorias por traumatismo, edema u obstrucción causada por el adorno.
El piercing lingual también suele dificultar la intubación de la tráquea en casos de trauma o intervenciones quirúrgicas.
Las complicaciones dentarias como las fisuras o fracturas de dientes son frecuentes con el piercing oral.
A pesar del gran número de bacterias que llegan a la boca, las infecciones por piercing oral son poco frecuentes. Pero de todas maneras se recomienda a los que llevan adornos bucales que se enjuaguen la boca con soluciones antisépticas.
Las orejas, la zona donde más se practica la perforación, son muy susceptibles a las infecciones. Se calcula que un 35 por ciento de los que se las perforan experimentan infecciones locales, queloides, reacciones alérgicas, heridas por tracción y cicatrices hipertróficas.
El cartílago de la oreja no tiene vasos sanguíneos, por lo que se presta a tales infecciones y abscesos.
Entre las complicaciones no infecciosas, los queloides son de aspecto desagradable y producen dolor, mientras que la dermatitis alérgica causa picazón y se trata con corticoides locales.
La nariz, otra zona popular, puede ser perforada por las aletas o el cartílago divisorio. Esto último no se aconseja, dada la frecuencia de hemorragias y otras complicaciones que pueden producir muerte del tejido cartilaginoso y deformidad nasal.
El piercing periumbilical (del ombligo) se ha vuelto muy popular.
Pero el área demora mucho en cicatrizarse y tiene gran tendencia a infectarse, en parte por el roce de la ropa. Por consiguiente, las infecciones son más comunes entre las personas obesas y durante el último trimestre del embarazo.
Aunque difícil de creer, la perforación de los pezones y genitales es bastante usual.
Desde luego, el piercing de los pezones durante la lactancia puede afectar el flujo de la leche, ya que la cicatriz obstruye los conductos lácteos.
En el hombre, la perforación de la zona del glande suele interrumpir el flujo urinario y se asocia con dificultades en la erección.
El piercing en los genitales femeninos puede producir infecciones, cicatrices, reacciones alérgicas e interferir con los métodos anticonceptivos.
El piercing no es un procedimiento inocuo, y si se lleva a cabo bajo condiciones de poca asepsia puede producir infecciones locales y trasmitir la hepatitis B o C, el VIH y el tétano.
Los agujeros en la lengua y los genitales son los que más complicaciones producen.
La conclusión es evidente. El "piercing" no es un procedimiento inofensivo, pues conlleva gran riesgo de infecciones y enfermedades. No debe ser emprendido a la ligera y jamás sin las medidas higiénicas adecuadas.
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