Cuando los músculos no responden

EFE | May 16, 2005 | 12:00 AM
La enfermedad ataca las llamadas motoneuronas, que son las células del cerebro que se conectan con la médula espinal, y ésta, a su vez, le transmite la corriente a los músculos.
Para dejarlo más claro, si nosotros queremos mover un brazo, esa información se la envía el cerebro a la médula espinal y de ahí la conexión sigue hacia los músculos, que son en definitiva quienes se mueven.
Para dar un ejemplo gráfico, sería útil pensar en una central de energía (cerebro), que por medio de transformadores y cables (motoneuronas) transmite la energía hacia la ciudad, las calles, las viviendas (esa transmisión sería el movimiento) y una vez en cada destino permita la activación del alumbrado vial y los artefacto eléctricos como el televisor y el refrigerador (músculos).
Es así que los músculos más afectados por la enfermedad son los dominados por la voluntad, como los de las piernas, los brazos, los músculos que utilizamos para comer, tragar y hasta los de la respiración.
El deterioro es progresivo y cuando se ven afectados los músculos de la respiración en una etapa que varía entre 3 y 5 años de diagnosticada la enfermedad, sobreviene la muerte como consecuencia del fallo respiratorio.
Por motivos que la ciencia médica aún desconoce, esta enfermedad de Lou Gehrig ataca esos grupos musculares y no a las neuronas que tienen que ver con los sentidos de la vista, el tacto, el olfato o el oído.
Tampoco se ven afectados las funciones del pensamiento y la inteligencia.
Desgraciadamente, los pacientes que sufren esta enfermedad, ven como poco a poco se deterioran sus funciones musculares, hasta quedar paralizados al cabo de unos pocos años (2 a 4) y luego comienzan a tener dificultades para ingerir la comida y por último para respirar, teniendo que utilizar en sus etapas terminales respiradores mecánicos.
Todavía no se conocen las causas de la enfermedad ni tampoco cómo prevenirla y el tratamiento es poco satisfactorio.
Un importante descubrimiento fue efectuado en la década del noventa cuando un grupo de investigadores la asoció con una mutación genética de una enzima que es una de las responsables de barrer del organismo los radicales libres.
Estos radicales libres son "basura" del organismo y los que la levantan para evitar el daño al cuerpo son los antioxidantes, de los cuales se conocen comúnmente la vitamina C, la E y los beta carotenos.
Estas vitaminas actúan en el organismo como anti-radicales libres o antioxidantes naturales, previniendo el daño ocasionado por el resultado del mismo metabolismo del cuerpo.
Hace poco la Administración de Drogas y Alimentos de Estados Unidos (FDA, según sus siglas en inglés), organismo que regula la dispensación de alimentos y medicamentos en el país, autorizó la utilización de una nueva droga, Riluzol, que retarda unos meses la progresión de la enfermedad.
Los científicos esperan que en los próximos años, gracias al continuo batallar de la Asociación de Distrofia Muscular y todos los investigadores dedicados a combatir esta enfermedad, podamos contar con mejores elementos para erradicarla definitivamente.
Para muchos planificadores de políticas de la salud, el hecho de que la comunidad latina de Estados Unidos sea afecta al béisbol es una condición que podría aprovecharse para educar a este segmento de la población acerca de la enfermedad que, sólo en este país, ataca a 30 mil personas y son detectados 5 mil nuevos casos cada año.
©EFE
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