Cuídate de las enfermedades de la retina

EFE | May 04, 2005 | 12:00 AM
La retina es una estructura nerviosa, que se sitúa tapizando el globo ocular por su parte interna y está formada por fotorreceptores, unas estructuras con forma de conos y bastones que son los que "ven" y que si desaparecen, por cualquier patología, no pueden regenerarse. La mácula es la zona de mayor número de fotorreceptores y la responsable de la visión central.
La gravedad de las enfermedades de la retina es que si no se detectan y tratan de forma precoz, su pronóstico puede ser fatal, conllevando la pérdida severa de visión, puesto que esta zona del ojo es la encargada de captar y transmitir las imágenes en forma de impulsos nerviosos hasta el cerebro, el cual las interpreta.
"Una de los principales amenazas para la retina es la degeneración macular asociada a la edad (DAME) y es la causa más importante de ceguera legal en España y otros países occidentales", explica el profesor Borja Corcóstegui, presidente de la Sociedad Española de Retina y Vítreo y titular de la Cátedra del Instituto de Microcirugía Ocular (IMO) de Barcelona.
La DMAE es una enfermedad degenerativa de la retina que causa la pérdida de la visión central y el detalle de las imágenes, manteniendo intacta únicamente la visión lateral o periférica. La padecen más de 25 millones de personas en todo el mundo, y cada año se añaden a la lista alrededor de 500 mil casos nuevos.
Su incidencia aumenta con la edad: afecta al 4 por ciento de la población mayor de 55 años y al 8 por ciento de la gente, a partir de los 75 años. Es precisamente en una etapa de la vida en que leer o escribir pueden ser actividades importantes para las personas, lo cual empeora la calidad de vida de estas personas.
Al tratarse de una enfermedad que puede impedir las tareas cotidianas, la DMAE puede originar en algunos pacientes un retraimiento social. Según el profesor Ruiz Moreno, "los pacientes ven una mancha negra central en todo lo que miran y se ven obligados a acostumbrarse a mirar de lado".
Hay dos tipos de DMAE, la seca o atrófica más frecuente y de evolución más lenta, y la húmeda o neovascular, más agresiva y con una rápida evolución hacia la pérdida de la visión central.
En la forma seca, la mácula se va atrofiando lentamente; en la húmeda, aparecen desarrollos de vasos sanguíneos anormales, que rápidamente forman una membrana que destruye la zona macular provocando una pérdida irreversible de la visión central.
"Hasta ahora" -explica Corcóstegui- "el único tratamiento de la DMAE húmeda o exudativa es la aplicación de la terapia fotodinámica o TFD, pero se están produciendo avances en el uso de esta técnica y desarrollando nuevos tratamientos que evitarán que aparezcan nuevos vasos en la mácula".
La TFD consiste en dar al paciente un colorante sensible a la luz, que se acumula en los vasos de la retina y se activa al aplicar en el ojo un láser que no genera calor, con lo cual se frena el deterioro de la visión central.
Según el profesor José María Ruiz Moreno, jefe de la Unidad de Retina del Instituto Oftalmológico de Alicante, "con la TFD sola disminuíamos la pérdida de visión que ocasionaba la evolución de la enfermedad, pero si aplicamos conjuntamente una inyección del triamcinolona logramos en mayor medida detener la evolución de la dolencia y evitar que los neovasos vuelvan a crecer tras el tratamiento, con un mejor resultado visual".
Según el profesor Corcostegui, "en la DMAE seca, aunque no existe un tratamiento, se aconseja el uso de antioxidantes para intentar evitar o enlentecer la evolución de la enfermedad".
Otra enemiga de la retina es la enfermedad de "cotas", una anomalía vascular retiniana que puede provocar múltiples lesiones vasculares y la pérdida total de la visión.
"Es una de las patologías de la retina más frecuentes en niños y que se diagnostica sobre todo en varones menores de 10 años. Puede causar disminución de la visión, estrabismo y un color blanquecino de la pupila al iluminarla, si no se diagnostica y trata de forma precoz", explica el profesor Corcostegui.
Su tratamiento consiste en la aplicación de láser, aunque se debe realizar un seguimiento del paciente, ya que en un porcentaje importante de casos, la enfermedad vuelve a presentarse a los 15 o 20 años de haber sido tratada.
Además, según Corcostegui, se producen continuos avances en la cirugía vitreoretiniana pediátrica, que se emplea para tratar "el desprendimiento de retina, sobre todo en aquellos niños con retinopatía del prematuro, una enfermedad vascular de la retina que afecta a los lactantes que pesan menos de 1.5 kilos al nacer".
Además, día a día se perfeccionan las técnicas de exploración de la retina, que posibilitan conseguir un diagnóstico y tratamiento cada vez más precisos de las enfermedades de la retina.
Respecto de los avances en el estudio de la imagen de la retina, el profesor Corcóstegui afirma que "además de que cada vez es más necesario un diagnóstico de precisión para poder aplicar de forma eficaz los tratamientos, permiten observar cuándo está activa la enfermedad para saber si es necesario el retratamiento".
Entre las últimas novedades, destacan las tomografías de coherencia óptica (OCT), que realizan un estudio como si fuera una ecografía de la retina y permite analizar de forma rigurosa toda la estructura del segmento posterior del ojo.
Otra técnica en investigación es la angiografía con verde de indocianina, que se prevé que posibilite estudiar y tratar algunos tipos de neovascularizaciones que no se detectan con las angiografías convencionales.
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