Oxígeno: la terapia de los famosos

EFE | Jan 24, 2005 | 12:00 AM
Muchos de los males que más acortan y alteran la vida de la mayoría de la población, como las dolencias cardiovasculares, los males respiratorios, los tumores o el envejecimiento precoz, se pueden aliviar con un remedio que nos rodea por todas partes en cantidades ilimitadas, aunque no lo podamos ver ni tocar.
Esta medicina se llama "terapia de oxígeno", un método natural que se hizo popular cuando lo utilizaron el cantante Michael Jackson y reconocidos deportistas de elite, quienes destacaban las virtudes de aspirar oxígeno para el rendimiento físico y mental.
Ahora, este tratamiento, que ha conseguido una gran popularidad en países como Alemania, ha dejado de ser un recurso de unos pocos para ganar un creciente protagonismo como complemento tanto de la medicina convencional como de la alternativa.
El oxígeno no se percibe, ya que no tiene color, olor ni sabor a temperatura ambiental, pero este gas que compone una quinta parte del aire que respiramos y también es parte de otro fluido vital, el agua, está ligado a nuestra existencia y a nuestra muerte.
En el oxígeno reside la aparición y el mantenimiento de la vida, mientras que la reducción de su presencia en el organismo y en la sangre, no sólo ha sido relacionada con el natural proceso de envejecimiento humano sino con casi todas las denominadas enfermedades de la civilización, desde el cáncer hasta el reuma.
Para el doctor Miquel Pros Casas, miembro fundador de la Asociación Española de Médicos Naturistas, "los factores hereditarios y el proceso de la vejez no bastan para explicar por qué la sociedad occidental está asfixiada por falta de oxígeno. Existe una relación causal entre las actuales condiciones de vida y la falta de oxigenación de nuestra sangre".
Según este experto, la contaminación atmosférica, el aire acondicionado, el escaso sueño, las tensiones emocionales y profesionales, el exceso de café, alcohol y tabaco, la desnaturalización de los alimentos, el exceso de fármacos y la vida sedentaria, favorecen el bloqueo del oxígeno en la sangre, evitando que llegue a los tejidos y favoreciendo la aparición de enfermedades.
El oxígeno llega a nuestras células a través de un complejo proceso, que se produce continua y automáticamente al respirar, y consta tres fases básicas y sucesivas: respiración pulmonar, transporte sanguíneo y oxigenación celular
El aire que inspiramos llega a los pulmones, donde el oxígeno pasa de los alveolos a los capilares pulmonares, desde donde se distribuye a todo el cuerpo a transportado en la sangre por el sistema cardiovascular, compuesto por los vasos sanguíneos, las arterias, venas y capilares, y el corazón que bombea. En el proceso se produce anhídrido carbónico que se elimina al espirar.
La sangre tiene, entre otra funciones, la de llevar el oxígeno absorbido por los pulmones a los órganos y tejidos, y devolver el anhídrido que éstos originan.
Finalmente, el oxígeno es absorbido por las células, donde se produce una serie de combustiones, de las cuales se obtiene la energía que permite que cumplan sus funciones biológicas.
Cuando este proceso está interferido en cualquiera de sus tres etapas básicas, se produce una disminución crónica de oxígeno y aparecen las condiciones orgánicas que propician diversas patologías, sobre todo circulatorias, respiratorias, cardíacas, así como del aparato locomotor: reumatismo, artrosis, artritis.
Según Pros, autor del "Manual de Medicina Natural", "la carencia continuada de oxígeno lleva a una degeneración celular prematura, que conduce al endurecimiento de los vasos sanguíneos, la pérdida de elasticidad del tejido conjuntivo, la fragilidad de los huesos, la bajada de las defensas orgánicas y a un funcionamiento deficiente del hígado, el riñón y el cerebro".
"Para solucionar los daños derivados de la infraoxigenación, el médico húngaro L. Fodor, propuso la oxigenoterapia, como un tratamiento de medicina de urgencia y para prevenir los casos de déficit de oxígeno en los tejidos. La indicada sobre todo para la angina de pecho y el infarto, como preparación previa a la cirugía y para mejorar el estado físico en los ancianos", señala el experto.
Mediante la inhalación se consigue que llegue más oxígeno a la sangre y a las células, efectuando una tarea nutritiva y regenerativa, y con el agua se logra una depuración profunda.
Con este sistema se tratan desde la agudización del asma y los problemas respiratorios, afecciones del corazón y la circulación, y trastornos gastrointestinales, hasta la apnea del sueño y la hipertensión pulmonar. También se emplea para aumentar la capacidad pulmonar y energética y regenerar el organismo.
A lo largo de los años la oxigenoterapia se ha ido enriqueciendo con distintas técnicas y aplicaciones, ideadas por distintos médicos, originando una serie de procedimientos diagnósticos, preventivos y terapéuticos, que se eligen acorde al problema que se quiere tratar.
Diagnóstico a flor de piel
Antes de comenzar una terapia de oxígeno hay que efectuar un diagnóstico exacto al paciente, abriéndole una historia clínica con todos los aspectos de su estado de salud y dolencias y efectuándoles una serie de pruebas: toma de la tensión arterial, análisis de sangre, electrocardiograma y pruebas de funcionamiento pulmonar. Además se le puede practicar un test cutáneo, que permite conocer qué capacidad de oxigeno puede inhalar durante cada sesión de oxigenoterapia.
En la cabina de vapor
El paciente introduce su cuerpo en un compartimento donde se expone a un baño de gas carbónico, ozono y oxígeno ionizado, mientras su cabeza permanece fuera, destapada. Esta técnica ayuda a eliminar toxinas y a mejorar la capacidad de aspiración, la cual suele verse reducida por trastornos como el asma bronquial alérgico.
Agua y vitaminas
Se bebe agua enriquecida con oxígeno, la cual efectúa una limpieza profunda del intestino, similar a la que produce una hidroterapia de colon, y se toma una combinación de vitaminas que ayudan a absorber mejor el oxígeno que se inhala.
Aspiración en movimiento
El paciente camina en una cinta rodante o pedalea en una bicicleta estática, las típicas que se encuentra en cualquier gimnasio, mientras aspira oxígeno ionizado por medio de una mascarilla. Así, el oxígeno penetra mejor en los tejidos. En cambio, las personas mayores o convalecientes efectúan las aspiraciones en una silla.
Piscinas oxigenadas
Los baños o ejercicios de natación, así como los chorros de agua en piscina con oxígeno, ayudan a estimular la circulación sanguínea y a relajarse.
Objetivo: oxigenar el aire
Existen distintas formas de administración de oxígeno, desde las clásicas mascarillas hasta sondas nasales, gafas y en cámaras hiperbáricas, pasando por inyecciones subcutáneas o intramusculares o en los vasos sanguíneos mediante una aparato especialmente diseñado por el doctor Regelsberger, pero todas persiguen un mismo objetivo: aumentar la concentración de este gas en el aire inspirado.
Oxigenoterapia combinada
Es una variación de la terapia de oxígeno y consiste en asociar la inhalación de oxígeno a la administración de determinados medicamentos, como vitaminas, sales de magnesio, vasodilatadores ó mucolíticos, que junto con un programa de ejercicios, mejoran el estado del paciente.
Cura intensiva de regeneración
Se aplica en la mayoría de balnearios y clínicas alemanas, donde se combina la oxigenoterapia, con los masajes, las saunas y los baños, además de una dieta adecuada y un plan de gimnasia. Antes de la inhalación el paciente recibe medicación estándar. El objetivo de esta cura, de unas 30 horas de duración, consiste en alcanzar un buen estado general en un tiempo relativamente corto.
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