Juan Velázquez: El abogado del Diablo

Univision.com | Jan 10, 2005 | 12:00 AM
¿Por qué le dicen así?, le pregunté de entrada. "Por algunos de mis defendidos a los que han calificado malamente de diabólicos", me contestó tranquilo, sin alterarse, sin levantar la voz.
"¿Por qué defender a algunos de los hombres más odiados en la historia moderna de México?", insistí. "Porque tienen el derecho a una defensa... y porque me piden que yo sea su defensor", respondió. "No, no pierdo casos".
Velázquez, a sus 57 años, es un hombre metódico, amante del orden y sobre todo, disciplinado.
"Ve mi pelo corto", me enseñó. Sus lentes sin haros apenas tocaban las canas sobre sus orejas. Cada pelo en su lugar, engomado hacia atrás. Y luego siguió dando muestras de autocontrol. "Mis zapatos limpios. Me levanto a las cinco y media de la mañana. No bebo. No soy de fiestas. No soy de grupos. No soy sociable".
Velázquez se declara "apartidista" y dice tener amigos en casi todos los partidos políticos -PRI, PAN, PRD, Verde Ecologista...- "sin ser yo miembro de partido alguno".
Entre la impresionante lista de sus clientes no hay solo políticos. Están, también bancos, empresas privadas, medios de comunicación y famosas víctimas de la violencia en México.
Diana Laura Riojas -viuda del asesinado candidato priísta a la presidencia, Luis Donaldo Colosio- y las hijas de José Francisco Ruiz Massieu -también asesinado en 1994- buscaron los consejos legales de Velázquez.
Hoy, como abogado del ex presidente Echeverría Alvarez, Velázquez asegura que su "cliente" no es corresponsable por la matanza de estudiantes en Tlatelolco el 2 de octubre de 1968 -cuando era Secretario de Gobernación- ni ordenó, ya como presidente, la masacre del jueves de Corpus Cristi el 10 de junio de 1971.
Echeverría Alvarez ha sido acusado formalmente de genocidio por un fiscal especial por tratar de exterminar a disidentes políticos durante su presidencia (1970-1976). En concreto, lo acusan por la muerte de varios estudiantes durante una manifestación de miles de personas frente a una escuela en la ciudad de México.
"En México nunca ha habido un genocidio", me dijo Velázquez, quien no le está cobrando a Echeverría Alvarez, a quien considera su amigo, por defenderlo. "Ni hay genocidio y, además, en todo caso ese supuesto genocidio hubiera prescrito".
El periódico El Universal del día siguiente a la masacre reportó que "los estudiantes fueron disueltos a balazos, garrotazos y pedradas por grupos de mozalbetes y adultos armados que formaban la organización de 'Los Halcones' ".
El informe periodístico añade que " 'Los Halcones' armados con rifles M1, M2, pistolas, garrotes y piedas, estuvieron disparando contra todo lo que se movía".
Testigos presenciales hablan de unos 30 muertos. Pero Velázquez asegura que el expediente sólo incluye 11 muertos y que Echeverría no tuvo nada que ver en esa matanza.
"En el expediente no hay un sola prueba contra don Luis Echeverría", continuó el abogado. "Ni una sola prueba. Luis Echeverría era el presidente de México en ese momento, claro, pero ¿por qué el presidente de la república tenía que ver con un grupo ('Los Halcones') que dependía del Departamento del Distrito Federal (o la alcaldía de la ciudad de México)?"
"(Porque) era una época en la que nada podía pasar si el presidente no lo autorizaba", le contesté.
Velázquez sostiene que, incluso en el caso de que un genocidio hubiera ocurrido en 1971, ya han pasado más de 30 años y, legalmente, no se puede culpar a Echeverría.
"Usted conoce la ley internacional y sabe que los casos de genocidio no prescriben", le dije.
Pero, como siempre, Velázquez tenía una respuesta lista. "Claro, no prescribe en tanto sea un genocidio cometido después de la entrada en vigor (de la ley)", me comentó. "Esos tratados internacionales -ha resuelto la Suprema Corte de Justicia de la nación mexicana- están por debajo de la Constitución (mexicana). Y la Constitución, en el artículo 14, prohibe la retroactividad de la ley".
La Suprema Corte de Justicia de México ya aceptó escuchar el caso y pronto decidirá si se puede acusar a Echeverría de genocidio bajo las leyes mexicanas. Echeverría es el último de una veintena de ex presidenes latinoamericanos acusados de crímenes durante su mandato.
Mientras tanto, este abogado -también apodado el "Johnnie Cochran mexicano" (en referencia al que defendió exitosamente al ex futbolista estadounidense O.J. Simpson, acusado de matar a su esposa)- no siente la necesidad de justificar su lista de clientes ni su trabajo.
"¿Le incomoda defender a alguien que pueda haber sido responsible de decenas de muertes?", le pregunté. "Pero es que no lo fue, Jorge", me dijo convencido. "No fue responsable. Yo lo conozco".
Velázquez asegura que no trabaja por el dinero ni por la fama. Entonces ¿por qué lo hace? "Porque mi trabajo es ser defensor", respondió sin inmutarse.
"¿Le llama la atención estar cerca de los poderosos?", lo cuestioné. "No", me dijo antes de despedirse. "Todos son poderosísimos, pero ¿qué tanto beneficio puedo tener de defendidos que fueron presidentes de la república, gobernadores o secretarios de estado? Fueron. Fueron".
Posdata presidencial: La idea de que un hispano pueda llegar a ser presidente de Estados Unidos no es tan descabellada. Al menos Hollywood ya se la imaginó.
En la serie televisiva The West Wing, el congresista latino Tom Santos (interpretado por Jimmy Smits) se acaba de lanzar por la Casa Blanca. Ahora sólo falta que un político latino, el que sea, se atreva a seguir el guión televisivo y se convierta en el primer candidato presidencial hispano en la historia de Estados Unidos.
En realidad, para el 2008 no falta tanto.
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