Atorvastatina: el fármaco milagroso

EFE | Aug 27, 2004 | 12:00 AM
El ácido acetilsalicílico, que comenzó a recetarse en 1899 y se ha convertido en el fármaco más consumido del planeta, ha llegado mucho más allá que lo auguraban sus indicaciones originales y principales: el alivio de la fiebre, el dolor y la inflamación.
Ahora, la popular aspirina se ha convertido en uno de los medicamentos más eficaces para prevenir el infarto de miocardio y otros males cardiovasculares como la apoplejía, la hipertensión durante el embarazo o el síndrome de la clase turista, debido a su capacidad de evitar la formación de coágulos sanguíneos.
Pero además, hay evidencias de que debido a otros mecanismos de acción, tiene un efecto protector contra los tumores de colon, mama, esófago, piel y pulmón, ayuda a la fecundación in vitro y reduce los abortos prematuros así como el riesgo de Alzheimer.
Para muchos expertos, un camino similar recorre la atorvastatina, un fármaco que reduce hasta un 60 por ciento los niveles elevados del colesterol LDL y hasta un 37 por ciento los triglicéridos, dos tipos de grasas nocivas para la salud, a la vez que eleva la presencia en la sangre de un tipo de colesterol considerado saludable, el HDL.
La atorvastatina pertenece a la familia de las estatinas, las cuales inhiben la síntesis hepática del colesterol al bloquear una enzima relacionada con la sustancia metabólica que es su precursora.
Comercializado con los nombres de Cardyl, Lipitor o Zarator, es el fármaco de este tipo con más prescripciones en el mundo y también el más investigado, ya que ha sido objeto de más de 400 estudios, completados o en marcha.
El tratamiento con esta droga permite que la mayoría de los pacientes con el colesterol alto recuperen los niveles de esta grasa, recomendados por las guías médicas internacionales.
Las últimas investigaciones desvelan que la atorvastatina no sólo es muy eficaz para sus indicaciones principales, sino que además se le van descubriendo nuevas aplicaciones potenciales que no sospechaban sus creadores y abren la posibilidad de que muchas personas que sufren distintas enfermedades, a veces al mismo tiempo, puedan ser tratadas con el mismo fármaco.
En una reunión desarrollada en Nueva York los expertos han analizado los últimos estudios sobre esta sustancia, tanto en su principal campo de acción, el cardiovascular, como en otros.
El gran protagonista fue el estudio REVERSAL, de la Clínica Cleveland, que ha demostrado que la reducción del colesterol mediante el tratamiento intensivo con atorvastatina interrumpe por completo el progresión de la enfermedad coronaria. Además, esta estatina redujo en un tercio la inflamación arterial, la cual se asocia a un mayor riesgo de padecer un ataque cardíaco.
El trabajo, dirigido por el cardiólogo Steven Nissen, comparó las dosis más altas de dos de las estatinas más utilizadas, pravastatina y atorvastatina, y según explicó "han encontrado una aproximación al tratamiento de las enfermedades coronarias que podría detener las dolencias cardíacas desde su inicio".
Según declaró el doctor Nissen a "la arteriosclerosis es la enfermedad más letal que afecta a la población de los países occidentales, aunque es una dolencia silenciosa, que va estrechando los vasos sanguíneos a lo largo de muchas décadas sin dar señales de alarma, hasta que es demasiado tarde, cuando ha causado un infarto".
Esta dolencia que afecta a todo el organismo puede comenzar a edades tempranas, en la infancia y adolescencia, y hace que se vaya acumulando en las paredes de las arterias coronarias una placa de ateroma (grasa endurecida) cada vez mayor, la cual va reduciendo el paso de la sangre, hasta que un día se desprende, ocasionando un coágulo, que obstruye el flujo sanguíneo, provocando un ataque.
Según Nissen, la terapia intensiva con atorvastatina previene el progreso de la enfermedad arteriosclerótica, previniendo así los ataques cardíacos (infarto) y cerebrales (apoplejía) y otros problemas cardiovasculares que amenazan la vida.
En Nueva York, también se pasó revista a otras prometedoras investigaciones sobre esta estatina incluidas dentro del programa Landmark, que engloba cientos de estudios sobre esta droga, en los que participan más de 80 mil pacientes de todo el globo.
El estudio ALLIANCE ha demostrado que los pacientes que toman atorvastatina experimentan un 47 por ciento menos de infartos no fatales comparados con aquellos que reciben los cuidados usuales, además de sufrir menos secuelas como muerte cardíaca, nuevos infartos, apoplejías y hospitalizaciones.
Además, esta estatina ha demostrado su eficacia en reducir los infartos de corazón y ataques cerebrales o ictus, en los pacientes con diabetes, una enfermedad que aumenta el riesgo de sufrir arteriosclerosis y enfermedades cardiovasculares.
Estos datos han surgido del estudio CARDS, el segundo después del trabajo ASCOT-LLA, referido a personas con hipertensión arterial, que se ha detenido antes de la fecha prevista debido a los beneficios observados en los pacientes tratados.
Aunque el eje de las investigaciones sobre la atorvastatina se centra en reducir el riesgo cardiovascular, van surgiendo indicios de puede ser beneficiosa en otros campos de la salud.
El estudio TARA ha arrojado evidencias claras pero preliminares sobre los posibles beneficios de la atorvastatina sobre la artritis reumatoide, una dolencia inflamatoria caracterizada por la destrucción articular y una acelerada producción de ateroma, la cual también eleva el riesgo de problemas cardiovasculares.
La investigación encontró que la estatina no sólo redujo el colesterol y los triglicéridos de los pacientes tratados, sino que además produjo una importante disminución de la proteína CRP, un indicador del nivel de inflamación, y una mejora del índice DAS28, que indica el grado de actividad de la enfermedad.
Los expertos interpretan que las estatinas pueden mejor los mecanismos antiinflamatorios en la artritis reumatoide.
Los beneficios antiinflamatorios de la atorvastatina han aparecido en otros estudios, lo que abre una vía prometedora para aplicarla a otras enfermedades relacionadas con la inflamación.
Por ejemplo, se ha apreciado una reducción de la CRP, superior al 30 por ciento, en los estudios REVERSAL, sobre el progreso de la arteriosclerosis, MIRACLE, sobre síndrome coronario, y ASAP, sobre hipercolesterolemia familiar.
Otro estudio de expertos de la universidad de Michigan (EU) y del Centro del Control del Cáncer, de Israel, sugiere que el empleo de atorvastatina puede reducir el riesgo de cáncer colorrectal, y recomienda investigar esta droga en oncología.
Algunos expertos creen que las posibles cualidades protectoras contra el cáncer de la estatina se deben a sus cualidades antioxidantes, y a mecanismos aún desconocidos que influirían en las señalización y regulación de las células cancerosas.
Asimismo se están investigando el posible papel positivo de la atorvastatina en las enfermedades de Alzheimer, al reducir los niveles de colesterol, y en la osteoporosis, debido al posible efecto constructor de hueso que parecen tener las estatinas.
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