Cebolla: capas y capas de salud

EFE | May 20, 2004 | 12:00 AM
"Cada cebolla que tomamos agrega un día de vida a nuestra existencia", afirman algunos médicos naturistas o expertos en nutrición. Aunque ello quizá sea exagerado, lo que sí puede afirmarse es que este bulbo comestible es uno de los "alimentos que curan" más polifacéticos y activos contra más dolencias.
Aunque produzcan lágrimas al pelarlas y cortarlas, las cebollas no son para llorar sino para alegrarse: al igual que las sabrosas y olorosas capas que las conforman se acumulan una sobre otra, también se suceden las investigaciones que demuestran que este vegetal es uno de los más poderosos protectores del sistema cardiovascular. El denominado "Allium cepa" se cultiva desde hace más de 5.000 años y durante todo ese tiempo este pariente botánico del ajo, con el cual comparte numerosos compuestos terapéuticos, ha adquirido la reputación de curar o prevenir infinidad de males.
En sopa, cruda, asada o cocida en jarabe, la cebolla es una de las curas más antiguas para el resfriado. Se la emplea contra las infecciones, como diurético y expectorante, que estimulan respectivamente la eliminación de orina y mucosidades. También se le adjudican propiedades sedantes, contra la tos e incluso anticonceptivas, así como efectos beneficiosos sobre el insomnio, la irritabilidad y los problemas bronquiales.
Pero los estudios científicos muestran que su poder protector parece centrarse en la sangre y el corazón, y hay crecientes indicios de que tiene compuestos que previenen algunos de los principales males de Occidente, como el cáncer y la diabetes.
¿Qué cantidad de cebolla hay que consumir para aprovechar su potencial preventivo?. Según el especialista en medicina y nutrición Jean Carper, cuanta más se ingiera mejor, aunque basta con tomar media cebolla cruda al día para estimular la producción de colesterol HDL, considerado saludable para la sangre, en un promedio de un 30 por ciento.
Una simple cucharada de cebollas cocidas es capaz de contrarrestar la tendencia a coagularse que presenta nuestra sangre después de que ingerimos una comida con un alto contenido en grasas. Sea como sea, media taza de cebollas por día, crudas o cocidas puede mantener la sangre en buen estado de muchas maneras, señala el experto, autor del libro "Una farmacia en tu despensa".
"Quien no la tolere cruda, la forma en que sus compuestos se conservan mejor y sus propiedades se mantienen inalteradas, puede tomarla hervida o al horno", aconseja Carper. Para el doctor Miguel Pros Casas, de la Asociación Española de Médicos Naturistas, la cebolla es rica en vitaminas B y C y en minerales, lo que la convierte en una excelente hortaliza de invierno, una época en la que habitualmente se consumen pocos alimentos crudos y ricos en vitamina C, una sustancia que estimula las defensas orgánicas contra las infecciones.
Esta hortaliza activa la secreción de los jugos digestivos y favorece el mantenimiento de la flora intestinal que beneficia la eliminación de toxinas y a nuestro organismo en general. También contiene una buena proporción de enzimas y glucoquinina un compuesto que, al igual que la insulina, ayuda a reducir el exceso de azúcar en la sangre, por lo que su consumo es favorable para los diabéticos.
No sólo eso: la cebolla tiene propiedades diuréticas que lo hacen muy apropiada para las personas con tendencia a retener líquidos, y además es un buen remedio para ciertos trastornos del aparato respiratorio, ya que facilita la expectoración y calma la tos y la irritación de las vías respiratorias.
Aquellas personas que comen mucha cebolla y ajo tienen mejores signos de salud cardiovascular. Un importante trabajo sobre una comunidad vegetariana en la India ha revelado que los amantes de este bulbo y de su pariente el ajo, tenían contenidos sanguíneos de lípidos como el colesterol HDL y total, y los triglicéridos mucho mejores que aquellas personas que apenas las ingerían.
El estudio mostró una respuesta favorable del organismo proporcional a la cantidad de bulbo consumido por la persona.
Quienes comen cebolla y ajo poseen más defensas contra los trastornos cardiovasculares que quienes no las comen, y los mejores perfiles sanguíneos los tienen quienes consumen unas tres tazas de cebollas cocidas o cuatro crudas a la semana.
Incluso una sola taza semanal parece mantener la sangre en mejor estado para combatir las enfermedades cardiovasculares.
La cebolla es un ingrediente básico en la cocina mediterránea e interviene en la mayoría de sus guisos. Existen dos grandes grupos: la cebolla fresca o cebolleta, que se encuentra en el mercado durante la primavera, y la seca, que disponible todo el año gracias a sus varias cosechas y distintas variedades. Pero además de agradar al paladar de millones de personas, la cebolla es uno de los alimentos que tiene más propiedades terapéuticas y que se puede emplear contra más enfermedades.
El bulbo pertenece a la misma familia botánica que el ajo, las liliáceas, y como éste contiene compuestos orgánicos de azufre, a los que se atribuyen buena parte de sus efectos medicinales. También es rico en una sustancia que reduce la tensión arterial en animales de laboratorio.
Las cebollas son la fuente natural más abundante de bioflavonoides: unos compuestos aromáticos a los que se denominó vitamina P cuando se los descubrió y que están presentes en casi todos los vegetales comestibles, en distinta proporción. A estas sustancias se les atribuye una poderosa acción protectora contra los trastornos cardiovasculares.
Hay evidencia de que previenen los problemas circulatorios, al inhibir la agregación de las plaquetas que producen los peligrosos coágulos sanguíneos, y también al fluidificar la sangre y al prevenir la oxidación del colesterol, evitando que esta grasa se deposite en las arterias. Estos fitocompuestos también se han mostrado activos contra los tumores de piel, colon y mama.
Un estudio efectuado en Holanda señala que los varones que ingieren más bioflavonoides, por ejemplo, la cantidad contenida en un cuarto de taza de cebolla por día, tienen sólo una tercera parte del riesgo de fallecer debido a un trastorno cardíaco, comparado con aquellos que ingieren sólo un mínimo de estos compuestos a través de la dieta diaria.
En Estados Unidos, el Centro de Mejoramiento Vegetal de la Universidad A&M de Texas, está trabajando con el Centro del Cáncer de Houston, en un proyecto para desarrollar una cebolla con un elevado contenido de quercetina, uno de los principales bioflavonoides, que ya se venden en forma de suplementos dietéticos, como sucede con los minerales y vitaminas.
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