¿Tu forma de vestir es sana?

EFE | Aug 19, 2008 | 12:00 AM
El cuerpo, ese vehículo único e irremplazable a bordo del cual nos movemos por el planeta, vivimos nuestra vida y nos relacionamos con los demás, tiene su propio lenguaje, con el cual es capaz de expresar si la indumentaria que lleva encima es sana.Cuando te sientes cómoda, disfrutas de tu ropa y tienes libertad de movimientos, tu cuerpo también se siente a gusto: estar vestido es algo placentero y natural. En cambio, cuando sufres molestias, te sientes demasiado oprimida, te mueves con dificultad, o aparecen granitos, rozaduras o enrojecimientos en tu piel, significa que tu cuerpo se está “quejando”: la indumentaria que llevas le causa malestar.Más aún, la ropa que usas puede enfermarte. Según una investigación publicada en la revista italiana "Salute Naturale", más de un 80 por ciento de las mujeres italianas sufre dolores o se enferma por culpa de la moda.De las mujeres entrevistadas para el estudio, el 82 por ciento declaró haber sufrido algunos problemas físicos que los expertos atribuyen a la ropa o accesorios que visten. Los principales fueron relacionados con la circulación, sudoración excesiva, dermatitis y callos y excoriaciones en los pies.También, los resultados demostraron que las mujeres sufren reacciones alérgicas debido al contacto del hierro de hebillas o botones con la piel así como hinchazón de los pies y dolor de espalda.Las principales causas de estos problemas son, según la revista, los vestidos demasiado cortos o ajustados, los zapatos altos o incómodos, los tejidos sintéticos o no transpirables, la ropa interior molesta y los bolsos demasiado pesados.Los médicos conocedores del impacto de la indumentaria sobre la salud, como el traumatólogo Antonio Díaz Martinez, de Madrid, y el dermatólogo Angel Boza, de Barcelona (España) , sugieren algunas ideas prácticas para vestir de forma sana y cómoda, teniendo en cuenta los principales elementos del vestuario:
El calzado ideal
Los zapatos muy estrechos y con punta, tienden a ocasionar juanetes,
callos y durezas en el pie, y los tacones muy altos, pueden causar
problemas óseos o articulares, al cargar todo el peso del cuerpo en la
parte anterior de la planta.
Son aconsejables los tacones de dos centímetros, que confieren al pie
un poco de pendiente que facilita la marcha, así como las hormas
anchas, que previenen las deformidades en los huesos, y las botas de
“caña” holgada, que permitan un espacio de dos dedos de holgura entre
el calzado y la pierna.
Pantalones holgados
Normalmente estas prendas no causan perjuicio cuando su parte superior
no está más ajustada que la inferior, porque cierto grado de compresión
en las extremidades inferiores, facilita que los tejidos mantengan una
cierta presión. En cambio si la parte alta del pantalón ajusta mucho,
dificulta el retorno venoso, ya que la sangre circula de abajo hacia
arriba.
Los pantalones que oprimen demasiado el cuerpo pueden ocasionar
hinchazón de las piernas, problemas circulatorios, agravar la
inflamación de los folículos pilosos.
Tejidos naturales
Elige siempre que te sea posible, linos, algodones y sedas, que son los
hilos que menos reacciones alérgicas provocan. Además, es conveniente
lavar la ropa recién adquirida, antes de usarla por primera vez. De ese
modo se eliminan los posibles restos de aprestos, perfumes y tintes
artificiales, que pueden ocasionar alergias.
Ropa interior saludable
Los sujetadores que contiene toda la glándula mamaria dentro de la
copa, sin oprimirla ni dejar marcas, pero tampoco demasiado grandes y
que no la sujeten, son una de las mejores opciones.
Prescindir habitualmente del sujetador puede ser contraproducente,
porque puede fomentar la “caída” precoz de la mama y las estrías, con
el paso del tiempo.
Además es aconsejable que las prendas íntimas, sobre todo las de la
parte inferior del cuerpo, sean de algodón, lo cual permite una mejor
transpiración. Los tejidos sintéticos y los encajes excesivos, pueden
causar irritaciones en la epidermis.
Complementos sencillos
Los pendientes y colgantes demasiado pesados pueden producir desgarros
en los lóbulos de las orejas en aquellas mujeres más propensas a las
lesiones debido a la laxitud de sus tejidos. Asimismo, los accesorios
de grandes dimensiones o muy aparatosos, favorecen la sudoración
excesiva y las reacciones alérgicas, por lo que es preferible que sean
lo más sencillos y ligeros posibles, al menos los de uso cotidiano.
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