Hispanos sufren depresión

EFE | Aug 27, 2007 | 12:00 AM
Para la psicóloga Isabel Gómez Bassols la depresión es una enfermedad "común" en las familias hispanas de EU. "Los inmigrantes tienden a sufrir más depresión por la falta de adaptación a la sociedad", dijo en una entrevista telefónica esta doctora, que de lunes a viernes presenta el programa "Doctora Isabel" en la cadena Univisión Radio.
Gómez recibe a diario alrededor de 8,000 llamadas de hispanos para pedirle consejo sobre asuntos psicológicos como la depresión, una enfermedad que, asegura, afecta a este grupo, entre otros motivos, por la separación familiar y el modo de vida que llevan en el país de acogida.
"Muchos tienen que trabajar largas horas para mantenerse aquí y enviar dinero a sus países y llega un momento que empiezan a sentir una frustración terrible", señaló la doctora, que comentó que el peso de la obligación de venir a EU "a ganar dinero en vez de a disfrutar" convierte a muchos latinos en adictos al trabajo.
La condición de indocumentados de unos doce millones de hispanos en EU es para Gómez otra causa más de depresión, ya que "tienen que estar escondiéndose y sienten temor por ellos y sus hijos", lo que considera que aumenta sus niveles de ansiedad.
Según un estudio del Consejo Nacional de La Raza (NCLR siglas en inglés) de 2005 los latinos tienen "un alto riesgo" de sufrir depresión, de hecho se prevé que un 17,7 por ciento padecerá esta enfermedad en algún momento de su vida.
La misma investigación señala otros factores relacionados con su condición de inmigrantes que pueden agravar la enfermedad una vez desarrollada, como la ausencia de seguro médico, el desconocimiento del sistema de salud estadounidense o la falta de asistencia en español.
Incluso esta condición es una de las principales causas de suicido que en el caso de los latinos es mayor que en otros grupos con un 10,7 por ciento de casos frente al 7,3 por ciento de los afroamericanos y el 6,3 por ciento de los blancos no hispanos, según el informe de NCLR.
La psicóloga explicó que la depresión se debe tanto a factores químicos como externos, por lo que señaló que "no es de extrañar" que afecte a los niños con padres que padecen esta enfermedad, ya que para ellos el hogar es el sitio más seguro y todo lo que ocurra en ese contexto les influye.
Gómez señaló que incluso los bebés pueden percibir los síntomas de la depresión por medio del lenguaje corporal, que es el que predomina hasta los cinco años, al detectar las caras "tristes" o de "ira" de sus progenitores enfermos.
"Los niños se deprimen por ver a sus padres tristes y se sienten culpables de lo que les pasa", afirmó la psicóloga, que añadió que esto se debe a que en ocasiones los éstos reflejan su frustración en sus hijos con actos violentos.
Un estudio reciente de la Universidad de Florida constata esta influencia al indicar que los hijos de padres depresivos pueden desarrollar la enfermedad o engordar por este motivo, una relación que apoya la nutricionista Sylvia Meléndez-Klinger al considerar que la obesidad tiene muchos factores, entre ellos el emocional.
"Cuando un padre padece depresión no está totalmente pendiente de sus hijos y pueden comer lo que quieran", declaró la especialista, que colabora con la organización "Hispanic Food Communication", fuente de información de nutrición y salud para la comunidad hispana residente en Estados Unidos.
Meléndez-Klinger citó la comida como fuente de evasión tanto para el que padece la depresión como para los familiares a los que les repercute, como los menores, que añadió que también reciben "alivio" de sus allegados con este sistema.
"Los latinos tendemos a premiar a los niños con comida", afirmó la nutricionista, que recomendó animarles a practicar deporte o centrarse en sus estudios en vez de ofrecerles dulces para ayudarles a superar esta situación familiar.
Por su parte, Gómez comentó que en ocasiones es el propio progenitor que sufre depresión el que ofrece comida a su hijo "para que no moleste" o ajusta el horario de los niños para que se levanten tarde como él.
La psicóloga manifestó su preocupación por otras herramientas que utilizan los niños para desconectarse, como la adicción a los videojuegos, y alentó a los padres a tomar conciencia de su situación, de cómo afecta a sus hijos y de buscar ayuda psicológica combinada con otros remedios como llevar una dieta sana y tomar el sol.
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