Dale de comer a tus neuronas

EFE | Feb 27, 2007 | 12:00 AM
¿Quieres estar en las mejores condiciones para hacer realidad tus sueños y conseguir tus objetivos? ¿Deseas gozar de buena salud, encontrarte en plena forma física, mantener un estado de ánimo óptimo y ser competitivo en el plano intelectual?
Para conseguir “una mente vital y exitosa” hay un medio sencillo y eficaz que halla al alcance de todos: una buena alimentación y unos hábitos dietéticos destinados a potenciar el cerebro.
Si eliges los alimentos adecuados, darás a tus aptitudes físicas y intelectuales una baza más para que se expresen plenamente.
Además, una buena alimentación te permitirá preservar tu capital en materia de salud y protegerte de sus principales azotes: las dolencias cardiovasculares, el cáncer y el Alzheimer. Esto demuestran las últimas investigaciones médicas, en las que se fundamentan las propuestas del médico nutricionista galo Jacques Fricker.
Fricker es investigador del Instituto Nacional de la Salud y la Investigación Médica francés y uno de los mayores expertos mundiales en “alimentos que curan y protegen”. El autor del reciente libro “Comer bien para triunfar” explica cómo elegir los alimentos que más benefician el cerebro, el estado de animo, la capacidad intelectual y el buen humor.
Según el doctor Fricker, alimentar bien el cerebro no sólo significa hallar el ritmo adecuado entre las tres comidas diarias, sino también dar prioridad a los alimentos cuya composición responde especialmente bien a las necesidades de las neuronas.
Yogur, frutas y galletas contra el bajón. Si tomas una comida muy ligera es posible que su cerebro se quede sin energía dos o tres horas más tarde y su rendimiento se resienta. Tomar algo ligero pero nutritivo le permite mejorar la memoria a corto plazo y la forma en el que el cerebro trata la información. Un yogur ligeramente azucarado, una manzana o un plátano, dos o tres galletas, o una rebanada de pan de centeno con queso o con mantequilla y miel, dan al cerebro la dosis óptima de glúcidos (azúcares).
Frutos secos, pescado azul y soja: son anti “depre”. Los ácidos grasos omega 3 presentes de estos alimentos, no sólo ayudan a prevenir de las enfermedades cardiovasculares. Darle preferencia a estas comidas también es muy importante para el cerebro, porque la falta de omega 3 y el exceso de omega 6, otras grasas presentes en los aceites, margarinas y mantequillas, se asocian a la depresión, y la mayor presencia de omega 3 en a dieta mejora la capacidad de aprendizaje. Puedes tomar pescado dos veces en semana como mínimo, dos o tres nueces o avellanas de vez en cuando y alternar el aceite de soja con el de oliva.
El colesterol, bueno para las neuronas. Cuando está presente en exceso en la sangre aumenta el riesgo de accidentes cardiovasculares, pero este lípido desempeña un papel en las membranas y el metabolismo de las neuronas, es decir que éstas lo necesitan. Además, el descenso de colesterol puede alterar la acción de la serotonina, un compuesto bioquímico producido por el cerebro e implicado en la regulación del estado de ánimo. Si tus análisis de sangre no indican un colesterol elevado, puedes seguir untando sin excederse las tostadas con mantequilla y te conviene usar aceite de soja y oliva, los cuales no hacen bajar el colesterol HDL, bueno para las arterias.
Tres vitaminas indispensables para la mente. La carencia de vitaminas, sobre todo de B9 y B12, altera el funcionamiento cerebral y favorece las depresiones. La primera se encuentra en las verduras y frutas, y la segunda en la carne, el pescado y los huevos. Si por razones médicas debes excluir estos alimentos o tiendes a comer muy poco, puedes tomar un complejo multivitamínico para preservar tu capacidad intelectual. Además se sabe que el riesgo de Alzheimer es mucho menor entre quienes consumen abundante vitamina E, presente en los frutos secos, el germen de trigo, el pan de centeno, el pescado azul, los huevos y las verduras.
Elige las grasas adecuadas. El exceso de grasas animales (carne y embutidos grasos, mantequilla, quesos) duplica el riesgo de alteración intelectual, al igual que el de ciertas grasas vegetales ricas en omega 6, como la margarina, o los aceites de maíz, girasol o pepitas de uva. En cambio, el consumo de pescado, aceite de soja y oliva, reducen el riesgo o tienen un efecto neutro, ni protector ni nocivo.
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