Chilenos elegirán entre Bachelet y Matthei a su futura presidenta

Univision.com | Dec 14, 2013 | 4:43 PM

Dos mujeres en la batalla

Unos 13.5 millones de chilenos podrán acudir este domingo a las urnas para elegir a la segunda Presidenta de la República en la historia del país, entre la socialista Michelle Bachelet y la derechista Evelyn Matthei. Notimex acota que la expresidenta Bachelet (2006-2010) ofrece un nuevo ciclo para el país, con reformas cruciales en política, economía, educación, salud y la institucionalidad, incluida la reforma del sistema electoral binominal y de la Constitución. En tanto, Matthei aspira a ser la continuidad del actual gobierno de su sector, encabezado por el presidente Sebastián Piñera, e impulsar reformas que definió como "revolucionarias" y que favorecerían "a la clase media y a los creyentes". Por primera vez en Chile, dos mujeres disputan la segunda vuelta de la elección presidencial, pero más allá de ello y de las promesas de campaña, del optimismo y del triunfalismo que caracteriza el discurso electoral, una sombra nubla el horizonte: la abstención. De acuerdo al estatal Servicio Electoral (Servel), el padrón registra 13,573,143 ciudadanos mayores de 18 años, inscritos en forma automática en los registros, pero con el derecho a decidir si quieren votar. Los analistas estiman, sin embargo, que la cifra de votantes reales sería de 12.5 millones de chilenos, al restar 800 mil que viven en el extranjero y no pueden ejercer este derecho, los muertos que permanecen en el registro y los que no están en su lugar de votación. El pasado 17 de noviembre, en la primera vuelta de los comicios, participaron seis millones 696,229 electores, un 49.3 por ciento, y se abstuvieron seis millones 876 mil 914, un 50.7 por ciento del padrón, según cifras del Servel. Se trata de la participación más baja en una elección presidencial desde el retorno de la democracia, aunque habría que matizar, para una adecuada explicación del fenómeno, que desde 2012 impera la inscripción automática y el voto voluntario. Las zonas extremas del país concentran la menor tasa de participación: Tarapacá (61.2 por ciento de abstención), Arica y Parinacota (59,2 y Antofagasta (58.3 por ciento en el norte, y Punta Arenas (59.2) y Coyhaique (58.3 por ciento) en el sur. Un "triunfo" del abstencionismo afectaría la "legitimidad" del proceso electoral y debilitaría la base política de quien resulte elegida, según argumento desde la extrema izquierda y extrema derecha nacional. En este cuadro se comprende que las candidatas, sus comandos y lo lideres políticas que las acompañan hayan intensificado sus llamados a sus parciales a no quedarse en sus casas e ir a votar. La pediatra Bachelet dijo que "es necesario ir a votar para realizar los cambios que Chile necesita". Por su parte, la economista Evelyn Matthei afirmó en un mensaje final que cree en los milagros. "Si me preguntan si creo en los milagros, sí, definitivamente", dijo Matthei, en alusión a la posibilidad de triunfar en la segunda vuelta, y remontar la diferencia de 1 millón 424 mil 741 votos, 21.62 puntos porcentuales registradas en la primera vuelta.
“Notimex acota que la expresidenta Bachelet (2006-2010) ofrece un nuevo ciclo para el país, con ref”

Una renovada Bachelet

Efe destaca que Michelle Bachelet quiere volver a gobernar Chile y tiene buenas posibilidades de lograrlo si se imponen la lógica de los votos de la primera vuelta y las encuestas, que la dan como gran favorita para ganar este domingo la segunda ronda de las elecciones presidenciales.
Pero la Bachelet que roza nuevamente el poder no es la misma que habitó el Palacio de La Moneda entre 2006 y 2010. Es distinta y ella misma lo reconoce.
"Dentro de mi algo cambió. Ya fui presidenta y eso te da una parada distinta, un mirar las cosas que no va a ser nunca igual que antes", declaró al poco tiempo de retornar a Chile tras dirigir durante más de tres años la agencia ONU Mujeres.
Sonríe menos, guarda más silencios y permanece rodeada de un estrecho "círculo de hierro".
"Siempre he sido madura y seria, pero sigo siendo superalegre", dice la candidata.
La nueva Michelle Bachelet se muestra más decidida a impulsar grandes cambios en un país menos tolerante con la desigualdad.
El camino recorrido
Con un programa que ha despertado duras críticas de la derecha gobernante, Bachelet quiere reemplazar la Constitución heredada de la dictadura de Augusto Pinochet, garantizar educación gratuita y de calidad y subir los impuestos a las empresas del 20 al 25%.
La propia candidata ha reconocido que su proyecto es ambicioso, pero tiene a su favor una gran popularidad y los buenos resultados que la Nueva Mayoría obtuvo en las parlamentarias celebradas el pasado 17 de noviembre.
El camino recorrido no ha sido fácil para esta médico cirujana, pediatra y epidemióloga de la Universidad de Chile, de 54 años, que domina seis idiomas, se casó dos veces, está separada, es madre de tres hijos, y quien afirma que nunca aspiró a terminar en La Moneda y mucho menos regresar a ese palacio de Gobierno.
Verónica Michelle Bachelet Jeria nació el 29 de septiembre de 1951 en Santiago y fue la segunda hija de la antropóloga Angela Jeria y del general de brigada aérea Alberto Bachelet, colaborador del Gobierno de Salvador Allende que falleció por torturas en prisión después del golpe militar del 11 de septiembre de 1973.
Una vida marcada
La muerte de su padre marcó la vida de Bachelet, quien cuando se produjo el golpe militar tenía 22 años y militaba en las Juventudes Socialistas.
Un año después de la muerte de su padre fue detenida junto a su madre por la policía secreta y trasladada a "Villa Grimaldi", el peor centro de reclusión de la dictadura.
"Me separaron de mi madre. Me empezaron a interrogar. Me torturaron (...), me cuesta recordar, como que se me bloquearon los malos recuerdos. Pero lo mío no fue nada al lado de lo que sufrieron otros", relató en una entrevista.
Tras ser liberadas, madre e hija se exiliaron en Australia y luego en la República Democrática Alemana, donde Bachelet prosiguió su carrera de Medicina en la Humboldt Universitat, de Berlín.
Regresó a Chile en 1979, retomó sus estudios y se tituló como médico cirujana, al tiempo que retomaba la actividad política y colaboraba con ONG de apoyo a hijos de torturados y desaparecidos.
Familiarizada desde niña con los temas castrenses, Bachelet también hizo un curso sobre estrategia militar en Chile y otro en el Colegio Interamericano de Defensa, en Washington.
En 1995 fue elegida miembro del comité central del Partido Socialista y en 1998 se integró en la comisión política, para posteriormente sumarse al Gobierno de Ricardo Lagos (2000-2006) primero como ministra de Salud y después como titular de Defensa.
En poco tiempo, Bachelet tomó el mando y se ganó el respeto de los militares.
Una de las situaciones que recuerda con mayor tensión es haber coincidido en el ascensor de su casa con uno de sus torturadores.
Durante su gestión en Defensa comenzó, además, a ganar popularidad en las encuestas.
Su imagen pública quedó marcada cuando, durante unas inundaciones en el sector norte de Santiago, apareció encaramada en un tanque dirigiendo la operación de rescate de los damnificados.
Ese día, según los analistas, nació el "fenómeno Bachelet", aunque pocos imaginaban que se convertiría en la primera presidenta de Chile y en una líder política suficientemente convincente como para aglutinar tras de sí a formaciones políticas que van del centro a la izquierda.
Superando iniciales reticencias, Bachelet incluso logró incorporar a su proyecto a un grupo de jóvenes diputados elegidos recientemente que hasta hace poco lideraron el movimiento estudiantil.
Por eso, hay quienes auguran que su presidencia será "potente" e "intensa".
"Su gobierno será el más difícil desde Allende, y su programa, el más transformador desde entonces", comenta un cercano colaborador.
Ella, con una tranquilidad que muchas veces irrita a sus adversarios, no muestra temor frente a los nuevos desafíos que se ha impuesto.
"Tengo experiencia para conducir este proceso con responsabilidad y gobernabilidad porque nadie quiere una crisis en el país", asegura.

Matthei: una apasionada que navega contracorriente

Por su parte, Evelyn Matthei, la candidata oficialista a la presidencia de Chile, es una mujer apasionada, como ha demostrado en la campaña que la ha enfrentado a la exmandataria Michelle Bachelet para dirimir este domingo quién sucederá a Sebastián Piñera en La Moneda.
Acostumbrada a lo largo de sus 60 años a ganar siempre, siguiendo una trayectoria de ascenso constante, Matthei también ha demostrado que sabe navegar a contracorriente.
El mismo nombramiento como candidata fue azaroso. Su partido, la Unión Demócrata Independiente (UDI), se había visto obligado previamente a retirar las candidaturas de Laurence Golborne y Pablo Longueira, el primero debido a un escándalo económico y el segundo a causa de una grave depresión.
En esa circunstancia, Matthei construyó una candidatura que el pasado 17 de noviembre, en la primera vuelta, logró superar los pronósticos y alcanzar el 25,01 % de los votos, lo que le permitió pasar a la segunda ronda para enfrentarse a la favorita, la candidata de la Nueva Mayoría, Michelle Bachelet.
Una sociedad machista
Ser mujer en una sociedad contaminada por un machismo atávico acostumbró a Matthei desde muy joven a derribar obstáculos, apoyada en su carácter fuerte y en una manera de hablar que le ha granjeado críticas.
Hija de Fernando Matthei, un general que alcanzó la jefatura de la Fuerza Aérea de Chile (FACH) y un asiento en la junta militar de Augusto Pinochet, Evelyn comenzó su vida política en paralelo con el fin de la dictadura (1973-1990).
Atrás quedaron entonces sus vivencias de niña, cuando su familia era cercana a la de Michelle Bachelet, también hija de un general de la FACH, Alberto Bachelet, que afrontó experiencias muy distintas tras el golpe de Estado de 1973, ya que murió torturado por oponerse a Pinochet.
Mientras, Fernando Matthei, cuya supuesta implicación en la muerte de su camarada ha sido investigada y descartada por la Justicia, escaló los peldaños del poder.
Con quince años de estudios de piano, ingeniera comercial, profesora universitaria y ejecutiva de empresas, Evelyn Matthei descubrió la política cuando Chile recuperó la democracia.
Poco antes, en una muestra de su firme carácter, cortó su carrera como concertista de piano cuando se dio cuenta de que no iba a ser la mejor, según reveló años después en una entrevista, aunque todavía sigue disfrutando de la música y protagonizando anécdotas.
Una de las curiosas sucedió cuando en plena campaña electoral interpretó con gran destreza en un programa de televisión "El pueblo unido", himno emblemático de la Unidad Popular, la coalición de izquierda que acompañó al presidente Salvador Allende, muerto en el golpe de Pinochet.
Matthei está casada con Jorge Desormeaux, un economista que durante diez años fue consejero del Banco Central y con quien tiene tres hijos: Jorge, Roberto y Antonia.
'Patrulla juvenil'
Elegida diputada en 1989, Matthei integró la llamada "patrulla juvenil" del partido Renovación Nacional (RN), formada por jóvenes políticos desligados de la dictadura, proclives a reformar el sistema para hacerlo más moderno y participativo.
Uno de los exponentes de esa "patrulla", Sebastián Piñera, había votado por el "No" en el plebiscito de 1988, en el que los chilenos rechazaron la permanencia de Pinochet en el poder.
Pero a finales de 1992, cuando los partidos buscaban sus candidatos para las presidenciales del año siguiente, se acabó la "patrulla". En RN competían Evelyn Matthei y Sebastián Piñera.
En un programa de televisión del que Piñera era tertuliano, irrumpió el dueño del canal, Ricardo Claro, con la grabación de una conversación telefónica de Piñera con su amigo Pedro Pablo Díaz, en la que el actual presidente de Chile le pedía que urdiera una maniobra apoyándose en algunos periodistas cercanos con el fin de perjudicar a Matthei.
La idea era dejar a Evelyn en evidencia, "como una cabrita (niña) chica, despistada, que da palos de ciego, sin ninguna solidez (...), una huevona débil, inestable", decía Piñera en la conversación.
El escándalo, bautizado como el "Piñeragate", fue enorme e inicialmente situó a Matthei como la víctima, pero la policía descubrió que la conversación había sido interceptada y grabada desde unas dependencias del Ejército.
Los autores revelaron que vigilaban a Piñera por encargo de Matthei, quien confesó su culpa y renunció a su candidatura, al tiempo que el partido la sancionó con diez años de suspensión.
Ella renunció a Renovación Nacional y se acercó a la UDI, que la recibió con los brazos abiertos.
En 1993 fue elegida nuevamente diputada, y en 1997 senadora por la región central de Coquimbo, cargo para el fue reelegida en 2005 y al que renunció en 2011 con el fin de asumir como ministra de Trabajo del Gobierno de Piñera.
"Me equivoqué de punta a cabo" en el "Piñeragate", reconoció hace poco Matthei.
Y aunque su carácter le ha traicionado en algunas ocasiones a lo de los últimos meses, su poderosa fe ha permanecido intacta, como demuestra el eslogan de campaña "Sí se puede", convencida de que la victoria sobre Bachelet está al alcance de la mano.
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