Indecisión en EU sobre restricciones a los videojuegos violentos

AFP | Nov 05, 2010 | 6:35 PM

¿Libertad de expresión?

WASHINGTON, DC - Los jueces de la Corte Suprema de Estados Unidos parecían reticentes a imponer una nueva restricción a la libertad de expresión que prohíba la venta y alquiler de videojuegos violentos a menores de edad.
California intentó demostrar este martes ante la mayor jurisdicción del país que, de igual forma que la obsenidad fue prohibida para los menores, la violencia en los videojuegos donde el jugador puede mutilar, degollar o prender fuego a su adversario debe ser vedada.
Con tal fin este estado del oeste de Estados Unidos votó una ley en 2005, que fue objetada luego ante los tribunales en nombre de la primera enmienda de la Constitución estadounidense, que garantiza la libertad de expresión.
"La expresión de la violencia: intentan crear toda una nueva área de restricciones a la libertad de expresión. ¿Qué vendrá luego? ¿Beber? ¿Fumar?", se preguntó el juez ultra-conservador Antonin Scalia, quien se manifestó "preocupado acerca de cómo los fabricantes de videojuegos podrían ajustarse a esta ley" si se valida.
'Proteger a los niños'
No obstante, paralelamente, todos los jueces parecían preocupados de que los niños fuera libres de alquilar o comprar videojuegos violentos, sin que se requiriera el consentimiento de sus padres.
"Tenemos una tradición en este país (...), protegemos a los niños", porque las imágenes violentas u obscenas pueden perturbar a un menor más que a un adulto, matizó John Paul Roberts, presidente de la Corte y también conservador.
"¿Ustedes dicen que un Estado no puede hacer nada para limitar el acceso de los menores al contenido más violento?", preguntó el juez Samuel Alito, designado por el ex presidente George W. Bush, dirigiéndose al abogado que alega a favor de los fabricantes y vendedores de videojuegos, Paul Smith.
Según este último, los estudios científicos en los cuales se apoya California -que muestran la influencia nefasta que ejercen las imágenes violentas en los niños- no son concluyentes, o en todo caso "no lo suficiente como para que sea necesaria una ley", estimó.
©AFP
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