Guadalupe, el nombre del milagro

Univision.com | Dec 08, 2013 | 9:44 PM

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La aparición de la Virgen de Guadalupe marcó el inicio de la devoción y se convirtió en el símbolo de una nación.

Por: Sandra Mendoza @smendoza_news

Alma, Blanca, Claudia, Gabriela, Josefina, Juana, Margarita, María, Mónica, Rosa… Difícilmente podremos hallar alguien que hable nuestro idioma y no conozca a nadie con alguno de estos nombres. Pero sin duda, hay uno que va más allá de la tradición y moda. Responde a la fe y definitivamente en muchos casos representa la existencia de un milagro: Guadalupe.
“Este nombre es quizá el más popular entre los mexicanos.”
Este nombre es quizá el más popular entre los mexicanos. Además es un nombre que no conoce fronteras de posición social, raza y ni siquiera de sexo: Guadalupe puede ser una mujer o un hombre.
“Dentro de todos los libros parroquiales que guardan los registros de los bautismos en México, no aparece ningún otro nombre que se repita con tanta frecuencia como Guadalupe no solamente para mujeres, sino también para hombres”, dijo a UnivisionNoticias.com el padre José de Jesús Aguilar, Subirector de radio y televisión del Arzobispado de México.
Llamarse Guadalupe
Tal es el caso de José Guadalupe López. De cabello cano, bigote poblado y facha de hombre forjado en el campo, el señor Lupe --como le gusta que le digan— tiene un aire de orgullo por el nombre con el cual lo bautizaron.
“Mis papás esperaban con mucha ansia un hijo. De pronto, llegó la feliz noticia de que mi mamá estaba embarazada”. José Guadalupe mira hacia la ventana mientras cuenta su historia. A ratos sus labios se asoman debajo de su bigote mientras sonríe.
“Yo iba a llamarme José Alfonso, como mi abuelo. Un hombre fornido del que mi padre tenía casi nomás el recuerdo. Pero unos días después de que yo naciera, antes de que me bautizaran y me registraran ante la ley como José Alfonso López, mis padres sufrieron un accidente automovilístico conmigo en el carro”, cuenta.
'Ella lo salvó'
“Mi mamá dice que sólo sintió que salí expulsado de sus brazos, y mi padre se quedó inconsciente por el golpe que se dio contra el volante. Mi madre, semiatrapada entre los fierros retorcidos del carro, tenía sólo una mano libre que primero usó para buscarme, y luego para sujetar con fuerza una medalla con la imagen de la Virgen de Guadalupe que tenía colgada del cuello, mientras rezaba. Luego, mi madre despertó en el hospital, donde el médico le dijo que ella sólo tenía golpes, raspones, y un niño muy llorón”, recuerda.
El accidente hizo que Angélica y Florencio –padres de José Guadalupe—llevaran a bautizar al entonces niño a la Basílica de La Morenita, poniéndole ese nombre en honor a la Virgen del Tepeyac.
En una charla con UnivisionNoticias.com, Angélica narró lo que sintió. “Mi niño se salió del carro. No me explico cómo nada le pasó, a pesar de que el accidente ocurrió en una avenida donde pasan muchos carros. No hay otra explicación, fue la virgen de Guadalupe, a quien le empecé a pedir con mucha desesperación para que lo protegiera, fue ella la que lo salvó”.
De 'Tecuatlacupe' a 'Guadalupe'
Guadalupe es el nombre de la virgen, honrada y tomada como estandarte de la fusión entre fe y mexicaneidad, cuyo mayor templo -la llamada Villa o Basílica de Guadalupe- se ubica en la ciudad de México.
Un texto escrito en el siglo XVI en una derivación del náhuatl y denominado “Nican Mopohua”, relata la historia de la aparición guadalupana en 1531 en el entonces cerro del Tepeyac, a un indígena hoy declarado santo: Juan Diego Cuauhtlatoatzin. Tal presencia impulsó la construcción del templo.
La tradición cuenta que la virgen Santa María de Guadalupe --como se hizo llamar-- curó de la enfermedad a Juan Bernardino, tío de Juan Diego, y le dijo en náhuatl el nombre con el que quería que los fieles la nombraran.
Ese nombre, según relata el portal católico Encuentra.com, fue Tecuatlacupe. Deriva de “Te”, que significa piedra, “Coa”, que quiere decir serpiente, y “Xopeuh”, que significa aplastar: “La que aplastará la serpiente de la piedra”.
Al escuchar ese nombre, a los españoles -detalla el portal- les sonaba como “Guadalupe”, nombre de una virgen que ellos veneraban en la comunidad española de Extremadura, por lo que a diez años de la aparición, la virgen mexicana ya era conocida como “Guadalupe”.
“Para 1531 –sigue el relato del padre Aguilar- por más esfuerzos que habían hecho los evangelizadores, no había una conversión total. La aparición es la que logra que haya una gran fe, no solamente en los indígenas sino también en los españoles”.
Y llegó para quedarse. “La Virgen fue utilizada como un símbolo de nacionalismo y liberación. Actualmente forma parte del folclor mexicano y más allá de sus fronteras”, recuerda el sacerdote de esta advocación que fue nombrada por el papa  Pío X "Patrona de toda la América Latina". Pío XI la proclamó patrona de "todas las Américas" y Pío XII, "Emperatriz de las Américas". Juan XXIII no se quedó atrás y la llamó "La misionera celeste del Nuevo Mundo" y "la Madre de las Américas".
La 'consentida' de mamá
En las calles mexicanas hay muchas “Guadalupes” con historias qué contar. Guadalupe Álvarez nació a los siete meses de gestación. Era tan pequeña que con facilidad cabía en una cajita de zapatos. Las hermanas mayores de Lupe cuentan que su desarrollo en el vientre no fue nada sencillo ni para ellas ni para su ahora difunta mamá.
“Nosotras éramos muy chicas también. Mi mamá dejó de llevarnos a la escuela y de atendernos por completo. Y lo peor: mis dos hermanas y yo teníamos que encargarnos de nosotras y de nuestros dos hermanos varones”, relató Irma Álvarez.
Una familia numerosa, de tradición machista, se vio modificada por completo en su forma de vida antes, durante y después del nacimiento de Lupe.
“Cuando Lupe nació –siguió Irma-- pensamos que por fin las cosas volverían a ser normales. Pero fue peor. La niña nació de muy bajo peso, de todo se enfermaba. Mi mamá se siguió dedicando día y noche a cuidarla y así pasaron los años”.
“Hombre, llegó el momento en que todos me daban de 'cocos' (golpes en la cabeza), ¡era la consentida de mamá!”, dijo Lupe, carcajeándose tras la confesión.
María y Guadalupe
María y Guadalupe son otras hermanas que dan muestra de la fe. María es la mayor y cuidó a Guadalupe como si fuera su propia madre. Mariana, su mamá, les dio esos nombres por haber nacido tras la muerte de otra niña, hija suya, que perdió la vida a pocos meses de nacida.
De ojos verdes, piel arrugada y escasas palabras, Mariana cuenta que “haber visto cómo una hija se me moría, me volvió muy miedosa. Por eso, a las dos mujeres que Dios me dio después, les puse esos nombres en honor a la virgen, que me ayudó a que se 'lograran' (nacieran)”.
María y Guadalupe no llevan los mismos apellidos. Son hijas de distinto padre. Sin embargo, con el nombre heredaron la fe. María recibe cada diciembre la imagen de la virgen María de Guadalupe en su casa, en una procesión que se acostumbra en su localidad. Guadalupe no falta a esos rezos.
“Cuando preguntamos a los fieles a qué van a la Basílica de Guadalupe, la mayoría de ellos reconoce que va a agradecer los milagros que ha recibido. Lo hacen con flores, veladores, cantos, danzas, promesas como cambios de actitud, dejar de tomar, de drogarse. Hay una infinidad de maneras de agradecer el milagro”, dice el padre José de Jesús Aguilar. Muchos llevarán su nombre como recordatorio de la inmensa fe de sus padres.
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