Los misterios que rodean la aparición de la Virgen de Guadalupe

Univision.com | Dec 11, 2013 | 6:30 PM

La tilma donde quedó estampada la imagen está hecha con fibras de maguey que no duraban más de 20 años y ya tienen casi cinco siglos

El sábado 12 de diciembre del año 1531 quedó grabado en la historia de la Iglesia Católica. En un monte del Valle del Tepeyac, donde actualmente se erige la Capital de México, la Virgen María se le apareció al indígena Juan Diego a quien, entre otros recados, le entregó un mensaje y una promesa: que le dijera al Obispo que construyera una capilla, y que en ese lugar ella mostraría “clemencia amorosa para todos los que soliciten mi amparo. Y oiré sus lágrimas y sus ruegos para darles consuelo y alivio. Porque soy vuestra Madre compasiva”.
“La imagen de la Virgen de Guadalupe está también en el revés de la tilma.”
Juan Diego fue donde el Obispo e hizo caso a los pedidos de la Señora. Pero el Obispo la primera vez lo le creyó. Fue después, cuando el vidente le llevaba rosas al Obispo que éste cayó de rodillas cuando vio estampada en la tilma (prenda que usaban los indígenas convertidos a la fe católica) la imagen de la Virgen María con la piel morena y una capa de color azul, y las estrellas del cielo en estampadas en el fondo.
A partir de entonces la devoción se ha regado por todos los rincones del mundo, y también los estudios y las conjeturas en torno a la imagen de la Señora de Guadalupe, la Patrona de México y de Las Américas.
La ciencia ha estudiado la imagen con la misma rigurosidad que los expertos han escudriñado la Sábana Santa o el Manto Sagrado de Turín, que según la tradición cubrió el cuerpo de Cristo cuando descansó en el sepulcro y resucitó al tercer día.
Detenido en el tiempo
Las conclusiones han sembrado más preguntas que respuestas. La principal de todas se relaciona con la tilma de Juan Diego donde se grabó o irradió la imagen de la Virgen. La prenda fue confeccionada con fibras de maguey, hebras que se descomponen o pudren en un plazo máximo de 20 años. El ayote –nombre que también se le conoce a esta vestimenta- tiene ya 482 años de antigüedad y se conserva en perfecto estado.
Los registros de la reliquia detallan, además, que la imagen de la Virgen de Guadalupe, de 1.5 metros de estatura, permaneció durante 116 años sometida al polvo, la humedad, el salitre del lago Texcoco, los excrementos de las moscas, el humo de las velas, al contacto de los dedos, medallas, cruces, rosarios, anillos y toda clase de pulseras y no registra daño alguno. Sigue intacta casi cinco Siglos después y no existe explicación para ello.
Es más, la imagen de la Virgen de Guadalupe está tan fresca y los colores del estampado o radiación en la tilma son tales, que pareciera haber sido puesta ayer y no en el año 1531, se lee en un reportaje publicado por el sitio Catholic.net.
La publicación explica una anécdota que tampoco tiene explicación. En el año 1791 Carlos María Bustamante certificó que, estando unos trabajadores limpiando el marco de plata donde fue colocada la tilma, se les derramó un frasco de ácido nítrico que recorrió el cuadro de arriba a abajo. Lo natural, agrega, es que hubiera destrozado el lienzo y sólo hay una leve mancha que casi no se ve y que comprueba el incidente.
Sin respuestas
Otro dato que tampoco tiene respuesta. La tilma de Juan Diego está colocada sobre una placa de metal cuya temperatura oscila alrededor de los 15 grados Centígrados, pero la prenda se mantiene constantemente a 36.5 grados, la misma temperatura de un cuerpo humano sano.
El pintor Miguel Cabrera, en su libro titulado “La maravilla Americana”, escribió que la imagen de la Virgen de Guadalupe está también en el revés de la tilma. Y explicó que es imposible que manos humanas hayan pintado esta imagen sobre este lienzo sin prepararlo previamente con aparejo, apresto o imprimación, como se dice técnicamente. Las hebras de la tilma están en bruto, no fueron tratadas y es imposible que alguien hubiese estampado una imagen con la calidad que se exhibe 482 años después.
“Ningún artista humano hubiera elegido para realizar su obra un lienzo de esta calidad sin preparación”, escribió el profesor Francisco Camps Ribera, de Barcelona, reconocido mundialmente como experto en técnicas pictóricas que ha trabajado en las primeras pinacotecas de España, Italia, Francia, Bélgica, Holanda, Inglaterra, Estados Unidos y Canadá, luego de examinar la tela.
A su vez, el doctor Enrique Graue, oftalmólogo de fama internacional y director de un hospital oftalmológico en México, afirmó: “Examiné los ojos con oftalmoscopio de alta potencia, y pude apreciar en ellos profundidad de ojo como al estar viendo un ojo vivo”.
En estos ojos aparece el efecto Púrkinje-Sánsom: se triplica la imagen en la córnea y en las dos caras del cristalino. Este efecto fue estudiado por el Dr. Púrkinje de Breslau y Sánsom de París, y en oftalmología se conoce por el fenómeno Púrkinje-Sansom. Este fenómeno, exclusivo del ojo vivo, fue observado también en el ojo de la Virgen de Guadalupe, por el Dr. Rafael Torija con la ayuda de un oftalmoscopio. Él lo certifica con estas palabras: “Los ojos de la Virgen de Guadalupe dan la impresión de vitalidad”, señala el sitio Catholic.net.
©Univision.com
Comentarios