Niños hispanos de dos a cinco años consumen más comida chatarra en California

EFE | Nov 27, 2013 | 11:11 AM
LOS ÁNGELES - El 70 por ciento de los niños hispanos entre 2 y 5 años consumieron “comida chatarra” al menos una vez a la semana previo a una encuesta, más que los niños de otras etnias y razas, reveló un informe presentado.
“Una ‘cajita feliz’ semanal es una solución que no es alegre especialmente para los niños”
Según el análisis elaborado por el Centro de Investigación de Políticas de Salud de la Universidad de California Los Ángeles (UCLA), el porcentaje de los hispanos fue superior al del resto de los niños en California, de los cuales el 60 % había consumido comida chatarra al menos una vez a la semana anterior a la realización de la encuesta.
“Una ‘cajita feliz’ (Happy Meal) semanal es una solución que no es alegre especialmente para los niños más pequeños”, aseguró Susan Holtby, jefe del estudio e investigadora sénior del Centro de Políticas de Salud. “Los padres que trabajan duro y están ocupados necesitan apoyo para tomar decisiones de comida saludable para sus niños”, apuntó.
La investigación basada en los resultados más recientes disponibles de la Encuesta de Salud de California (2009) también encontró que el 78.1 % de los padres latinos y el 70.9 % de los asiáticos reportaron tener “mucha” influencia sobre los alimentos que consumen sus hijos, porcentajes significativamente más bajos que los padres de niños blancos con 90.7 % y afroamericanos con 93.3 %.
Aunque para los niños hispanos, el porcentaje de consumo de comida rápida disminuyó un 2 % con relación a una encuesta similar del 2007, el alto porcentaje de pequeños que consumen una o más veces por semana este tipo de comida abre el camino a problemas de obesidad, diabetes e hipertensión, destacó el estudio.
Agravando la situación, la encuesta encontró que el 22.1 % de los niños latinos consumieron sodas o bebidas azucaradas el día anterior a la realización de la encuesta, un porcentaje muy superior en comparación con los blancos con 7.5 %, los asiáticos con 9.3 % y los afroamericanos con 13.4 %.
El análisis también destacó que los padres de los niños de las familias más pobres, aquellos con ingresos por debajo del 100 % del límite federal de la pobreza, son los menos propensos a afirmar que tienen “mucha influencia” sobre lo que ingieren sus hijos, significando otra carga más para la comunidad hispana, mayoría en esa franja.
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