Las mujeres son las más afectadas por las deportaciones, porque se quedan solas

ImpreMedia Digital, LLC | Nov 06, 2013 | 8:45 AM

El 90% de los expulsados de Estados Unidos son hombres, pero sus parejas asumen gran parte de la carga

Cuando al esposo de Diana Vilchis lo deportaron, en septiembre de 2011, la hija de ambos tenía un año y medio y la joven pareja tenía poco más de un año de casada. La deportación de su marido, Pedro, convirtió a Diana virtualmente en una madre soltera, que tuvo que abandonar la escuela, tomar un segundo trabajo e incluso mandarle dinero a él en México para ayudarlo.
“Esta es una realidad más que común en Estados Unidos, donde cada año se deporta a casi medio milló”
Esta es una realidad más que común en Estados Unidos, donde cada año se deporta a casi medio millón de inmigrantes, el 90% de los cuales son hombres, dejando atrás no sólo a familias divididas sino a las mujeres a cargo, y a los hijos sin un padre físicamente presente.
“Hay muchas cosas que hemos tenido que limitar. No tenía dinero ni para pagar donde dejar a la niña, mis amigas me ayudaron mucho el primer año y mi hermana menor sacrificó muchas cosas para ayudarme”, contó Vilchis. “Hasta tengo que mandarle algo de dinero para ayudarse, porque yo gano aquí en un día lo que él gana trabajando una semana en México. Por supuesto, él no puede ayudarme a mí”.
No es la única
El caso de Vilchis está lejos de ser especial o único, según explicó Tanya Golash Boza, socióloga y profesora de la Universidad de California en Merced. Mientras la proporción de migrantes mujeres ha venido aumentando, los deportados son casi siempre los hombres.
“Los datos que tenemos, provenientes del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), indican que ha habido un crecimiento lento pero sostenido en la proporción de los deportados del género masculino”, explicó la catedrática. “En 1998, el 79% de los deportados eran hombres. Para 2011, ese porcentaje era del 89%”.
Según la experta, el aumento se debe a que en los últimos años, particularmente después del 11 de septiembre de 2001, las políticas de deportación “se han masculinizado por el temor al terrorista, que siempre se ve como hombre y por la cooperación de la policía y las autoridades de inmigración, donde las autoridades tienden a usar el perfil racial principalmente hacia personas del sexo masculino”.
Mujeres solas
En cualquier caso, la deportación de hombres significa, entre otras cosas, que atrás quedan más mujeres solas, lidiando con mantener a su familia y los traumas de los hijos. Historias como la de Diana son bastante comunes, más aún cuando el tipo de deportación de personas con largo tiempo en el país-integrados con familia- tiende a aumentar.
Es el caso de los Villaseñor, una familia de Long Beach con tres hijos: un muchacho de 13 años y dos jovencitas de 19 y 25 años. El padre de familia fue deportado a principios de este año y ahora vive con su madre anciana en Jalisco.
“Mi hermana estudiaba, se graduó en mayo y ahora está buscando otro trabajo para ayudar a mi mamá con la renta y los “biles” de la casa”, dijo Evelyn, de 19 años. “Ella trabaja en un restaurante, mi mamá cuida niños y yo estudio y tengo dos trabajos. Le mandamos poquito para que él coma allá y ayude a mi abuelita con el gas y otros gastos de la casa”.
No es sólo el aspecto económico: la pérdida virtual de la figura paterna es problemática para los hijos, en particular los que aún están en crecimiento. “A mi hermanito es al que más le está afectando porque mi papá es su mundo, es su todo. En junio fuimos a verlo y él se quería quedar allá con él”, describió la joven. “Es un cambio muy fuerte, se llena uno de coraje y de sentimientos de culpa”.
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