La tentación alemana de retrasar la escolarización

AFP | Nov 01, 2013 | 6:20 AM
"¡Necesitaba un año más para jugar y crecer!" Al igual que Cathrin Wesenberg con su hijo Ole, muchos padres alemanes tratan de retrasar el inicio de la escolarización de sus hijos.
“Ole debería haber sido escolarizado un poco antes de los seis años, pero "no era capaz de responsa”
Ole debería haber sido escolarizado un poco antes de los seis años, pero "no era capaz de responsabilizarse, se pillaba rabietas cuando no conseguía lo que quería... necesitaba más tiempo", cuenta su mamá.
Por eso, Ole siguió un año más en la guardería y empezó el colegio un año más tarde, casi a los siete años. "Nuestras expectativas se confirmaron, ahora se siente bien en el colegio", dice Wesenberg.
A diferencia de otros países, donde existe la idea de que los niños tienen que ir cuanto antes al colegio, en Alemania, el 6% de las nuevas escolarizaciones en el curso 2011/2012 eran de estos niños "tardíos", casi el doble que las de niños precoces (3,8%).
Casi dos tercios de los casos son niños, que suelen ser menos maduros que las niñas o demasiado inquietos.
Hace 15 años, debido a la armonización europea y a la necesidad de mano de obra, la administración alemana decidió que todos los niños tienen que empezar el colegio el año que cumplen sus seis años, eliminando así la regla anterior que permitía iniciar el colegio incluso a los siete. Siguiendo la misma tendencia, la secundaria se redujo un año en muchos sitios.
Pero a los padres alemanes no les hace mucha gracia este sistema, pues consideran que puede ser demasiado pronto para entrar en la camisa de fuerza escolar.
"A menudo se oye hablar de estrés en la escuela, de la presión, y los padres se preguntan si pueden infligir esto a su hijo", dice Helga Ulbricht, que dirige en Múnich (sur) una oficina del consejo sobre temas escolares y ve desfilar a padres preocupados. Baviera es el Estado regional donde más niños empiezan el colegio a edad más tardía (12%).
Ante esta resistencia, las autoridades bávaras -la educación es competencia de los Estados regionales alemanes- tuvieron que dar marcha atrás en su proyecto de adelantar la edad de escolarización, como la mayoría de los otros Länder.
Sin embargo, "cuanto antes empiezan mejor aprenden", dice Peter Struck, profesor de pedagogía emérito de la universidad de Hamburgo.
Las plazas para preescolares escasean en Alemania
Para él este aplazamiento de la escolarización es "útil" en el caso de los niños que no hablan bien alemán o sufren atrasos en el desarrollo.
Muchos padres ven el colegio como "el final de la infancia", explica Katharina Kluczniok, investigadora de pedagogía en la universidad de Bamberg (sur), que se pregunta si no se debe a que "quieren tener un año más de respiro", sin deberes ni horarios rígidos.
"Es un gran paso para los padres reconocer que ya está preparado", dice Ulbricht. La escolarización de un niño reviste todavía más importancia ya que suele ser hijo único o como mucho tiene un hermano o una hermana, recuerda la investigadora. Con 1,36 niños por mujer, Alemania tiene una de las tasas de fecundidad más bajas del mundo.
Los temores de los padres "no son exagerados", explica Beate Kögler, pedagoga especialista de problemas del lenguaje, para quien "la escuela es efectivamente muy exigente".
Esta terapeuta ve con buenos ojos atrasar la escolarización si el año adicional se utiliza "para ver atentamente en qué campo el niño necesita apoyo focalizado para estar mejor equipado para la entrada al colegio al año siguiente".
Desgraciadamente, a menudo los "padres parten de la base de que van a ganar en capacidad de concentración, aptitud para aprender, etc. solo por el hecho de disponer de más tiempo", pero las investigaciones "refutan esta teoría", explica Manja Plehn, formadora de la academia pedagógica Elisabethenstift de Darmstadt (oeste).
Al final, el retraso de las escolarización tampoco favorece los resultados escolares ni sus competencias, advierte Kluczniok.
Además, las guarderías, donde pasan ese año adicional, no suelen tener un programa específico de preparación para el colegio.
Algunos colegios proponen "clases preparatorias" una especie de transición entre la guardería y el año de aprendizaje de la lectura.
Kathrin Kühne-Giese lleva a su hijo Lovis a una clase así en la escuela de su barrio en Fráncfort.
"Me gustaría que hubiera clases como esta en toda Alemania" porque, dice, sería "una forma de garantizar que todos los niños estén preparados". Pero esto supondría un año más en la escolarización, lo que va en contra de los objetivos políticos.
©AFP
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