El debate de la reforma migratoria es un diálogo de sordos

Univision.com | Oct 25, 2013 | 12:22 PM

Tomando al toro por el rabo en vez de hacerlo por los cuernos

Por: Alan Rivera, periodista (*)
“A ver si se entiende de una vez: la inmigración es un asunto fundamentalmente económico.”
A ver si se entiende de una vez: la inmigración es un asunto fundamentalmente económico.
El problema no es que hayan "ilegales" y entonces hay que cerrar la frontera. El problema es que el marco legal del país es obsoleto y no es capaz de satisfacer a la demanda de trabajadores manuales e intelectuales de su economía. Por eso es necesaria una reforma migratoria. No por otra cosa.
La reforma inmigratoria es, pues, una necesidad imperativa de carácter económico. Y hasta que el sector más recalcitrante del Partido Republicano y de parte de la población que vive en Estados Unidos no entienda esto, el tema va a seguir siendo un diálogo de sordos.
Es cierto que todo proceso migratorio tiene consecuencias sociales, culturales y políticas -eso es lo que lo enriquece- pero su origen es, sin duda, económico. Por eso, así como lo fue en el pasado, el proceso migratorio en Estados Unidos debe fluir de la mano con la dinámica de su economía, seguido de los otros factores antes mencionados.
No obstante el debate sobre la condición actual del proceso inmigratorio en el país se ha reducido a una asunto legal y éste a su vez a una síntesis "conceptual" que se resume (en su extremo más retrógrado y primitivo) en asegurar una frontera y exigir hablar inglés. Y lo peor de todo es que en muchos casos, los defensores de ese argumento son en realidad gente racista, cuya posición obtusa parte de pensar que Estados Unidos es y debe seguir siendo una nación de "blancos", de "gringos". Como si no fuera claro y notorio que caminamos a ser un país de todas las razas.
En realidad, todos esos argumentos están llevando al país a equivocar el rumbo, a frenar su economía. En suma, a tomar al toro por el rabo en vez de hacerlo por los cuernos.
"Legales" e "ilegales"
No cabe duda que el debate sobre la reforma migratoria se ha visto desnaturalizado por un estigma que muchos son incapaces de superar. Dividir a los inmigrantes en "legales" e "ilegales" es un error que ha generado un estancamiento en el proceso, afectando económica, política y socialmente a Estados Unidos, una nación en la que el 98.8% de la población es de origen extranjero o nacida en el extranjero y sólo el 1.8% de la población es indígena americana o descendiente de ésta.
Bajo esta perspectiva, ¿qué diferencia a los inmigrantes que llegaron y llegan al país con autorización, de aquellos que lo hacen sin ella? ¿Cuál es la distancia que separa a un "legal" de un "ilegal"?
El actual proceso migratorio tiene varios nudos que traban la posibilidad de entender cabalmente la naturaleza de las más recientes olas inmigratorias, que tienen en los latinoamericanos (y en parte a asiáticos y africanos) a los protagonistas del proceso económico, social y político que hoy está atravezando el país.
Pero uno de los mayores obstáculos es la descalificación que hacen los conservadores a una porción de inmigrantes, a los que califican de "ilegales" no sólo mal entendiendo y mal usando el término "ilegal" al darle un tono peyorativo, sino además, confundiéndo el sentido de lo que el fenómeno inmigratorio implica.
Si nos despojamos de prejuicios, no es muy dificil poder deducir que si hay inmigrantes sin autorización para trabajar y vivir en el país, es porque la economía los absorbe más rápidamente de lo que las leyes lo pueden hacer. Eso significa que son necesarios en términos productivos, pero su llegada no se ha previsto en el marco legal. O dicho de otro modo, el marco legal no caminó tan rápido como las necesidades laborales de la economía del país.
La gente que llegó aquí buscando un futuro mejor no lo hizo porque estaba loca, sino porque sabía que aquí tendría oportunidades. Perdonen la crudeza, pero la gente no es estúpida como para venir aquí a morirse de hambre. Si lo hicieron y se quedaron, es porque en la mayoria tenía una necesidad económica en su país y encontraron una necesidad económica de éste país que ellos podían satisfacer. En otras palabras, si vinieron y se quedaron es porque básicamente encontraron un trabajo y algo productivo que hacer. Y esto ocurrió porque la economía del país los necesitaba. No es que se trate de una masa improductiva que como una sanguijuela pretenden vivir del dinero fiscal, sino repito, porque la economía los absorbió.
Las rutas de llegada
Y en este punto es necesario subrayar un aspecto muy importante de la inmigracion de indocumentados. Según el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) el 40% de indocumentados (si, el 40%) llegan al país con visa, es decir con autorización bajo el abrigo de las leyes y generalmente en avión. Esto quiere decir que de los 11.7 millones de indocumentados que actualmente hay en el país según el Pew Research Center, 4,680.000 entraron con visa de turista o visa de trabajo temporal y se quedaron.
Aquí es necesario hacer un alto y analizar. Dentro de este grupo llama poderosamente la atención el hecho de que a un turista se le de una visa de turista de hasta 10 años y una vez llegado al país, permiso de entrada de hasta 6 meses. ¿Se han puesto a pensar cuántos turistas en el mundo se pueden dar el lujo de vivir por seis meses como turista y sin trabajar? ¿No es esa quizá una "invitación" a quedarse un tiempo a trabajar? ¿No hay acaso millones de personas que hacen eso en Estados Unidos, yendo y viniendo de sus países y trabajando por períodos de seis meses?
Para hacer una comparación, una "Visa Schengen" para entrar a cualquier país de Europa puede cubrir un período de máximo 90 días. Las estadías fuera de este período siempre requieren de un permiso de residencia y/o trabajo. Además, trabajar como indocumentado en Europa es mucho más difícil que en Estados Unidos a pesar que su proceso para obtener permiso de trabajo y residencia legal es mucho más sencillo y rápido.
La adecuación de las leyes migratorias en Europa es tan práctica, que el Parlamento Europeo acaba de exhonerar de visa de ingreso a Perú y Colombia, dos países cuyos turistas y visitantes eran vistos como potenciales indocumentados y tenían que pasar toda una odisea para conseguir el permiso de entrada, pero que ahora, debido al crecimiento económico en esas naciones, ya no son vistos como con el rabo del ojo.
Llama poderosamente la atención que en algunos Estados donde se aprobaron leyes que persiguen a los indocumentados, se hayan hecho excepciones para algunos trabajadores indocumentados, como en Carolina del Sur, donde la mayoría republicana estableció el E-Verify obligatorio para empresas públicas y privadas, pero no para contratar empleados domésticos (¿Quién les limparía sus casas y cortaría sus jardines entonces?)
Como los tres monos
Todo esto me lleva particularmente a pensar que, en el mejor de los casos, las autoridades se hicieron "de la vista gorda" para no "ver" el problema que se estaba generando o hicieron sencillamente como los famosos "tres Monos Sabios", de la escultura de madera de Hidari Jingorō que significa "no ver, no oír, no decir". Y es que la maraña inexpugnable del sistema migratorio en Estados Unidos, bien podría haber sido, en parte, hecha intencionalmente, a fin de contar con un tipo específico de trabajador: de bajo costo, que se pueda desechar yque no implique gastos mayores como pago de seguros médicos, compensación por tiempo de servicio, etc. Un trabajador que al que se le pueda explotar productivamente sin tener ningún riesgo legal.
¿Hay antecedentes de algo parecido? Pues ya en la década de los años 40, Estados Unidos abrió un programa de trabajadores agrícolas que permitió la entrada de millones de los llamados "braceros" para ayudar a plantar, cultivar y cosechar algodón y otros productos en todo el país. El programa concluyó en 1964 por ser considerado "una esclavitud legalizada". El programa "braceros" permitió en 22 años la entrada total de unos 4 millones de trabajadores mexicanos, los cuales, según muchos, convirtieron los campos agrícolas estadounidenses en "los más productivos del planeta".
Y es que no hay mucho margen como para pensar otra cosa, pues casi 12 millones de personas en situación irregular no es un número tolerable para ningún sistema que se precie de ser medianamente estricto. Es decir, no nos pueden decir que de pronto se dieron cuenta que habían casi 12 millones de indocumentados en el país que se "colaron" por la frontera. Nada más absurdo. Primero, como vimos, porque 40% vino con algún tipo de visa y segundo, porque el resto cruzó porque tenía en qué trabajar y porque la economía del país los absorbió.
La olas inmigratorias
Entre 1892 y 1954 (es decir, en 62 años) ingresaron a Estados Unidos 12 millones de inmigrantes sólo a través de la famosa Ellis Island, donde se erige la Estatua de la Libertad en la bahía de Nueva York. Vinieron de Gran Bretaña, Irlanda y Alemania, pero también de Noruega, Suecia y Holanda.
Asi como las olas migratorias inglesa, alemana, polaca o italiana, las olas migratorias latinoamericanas se produjeron y se producen porque la economía del país las absorbe, porque tienen algo que hacer aquí. Como ya se dijo, esa gente no viene a Estados Unidos a parasitar sino a trabajar, a establecerse y a tener una vida que implica muchas cosas a su alrededor. Sin duda la gran mayoria de los inmigrantes tienen casi los mismos objetivos: vivir en paz y vivir mejor. Trabajar y prosperar. Darle un futuro mejor a sus hijos. El famoso "Sueño Americano", que le dicen.
En términos económicos, a los inmigrantes que cruzan a pie por la frontera o los que se quedaron viniendo por avión, no los diferencia nada de los que vinieron por barco a fines del siglo XIX y principios del XX, ni tampoco a las olas inmigratorias posteriores que llegaron al amparo de leyes diseñadas por una necesidad económica.
¿Qué los diferencia entonces? El encajar en el marco de la ley. Y ahí es donde se hace claramente evidente que la parte normativa ha quedado suspendida en el tiempo, debido principalmente a que los encargados de adecuar las leyes a la realidad y a las necesidades de la nación, no han entendido la naturaleza y el orígen del problema, que es, como ya se dijo, de carácter económico.
El problema de ahora, repito, es que las leyes actuales no estan a la altura de las necesidades económicas y sociales de esta nación de inmigrantes, que como antes, continúa una natural dinámica de crecimiento y transformación constante, pero sin el correlato legal que debería servir como facilitador del crecimiento y no como obstáculo.
Sin rumbo legal
Incluso en términos jurídicos, la falta de una reforma migratoria que adecúe el marco legal del país a los tiempos y necesidades económicas actuales, está contradiciendo el principio del Common Law, la costumbre jurídica que ha permitido que este país tenga un correlato legislativo capaz de permitir que la nación crezca sostenidamente y se convierta en una potencia mundial. Una tradición jurídica que al contrario de la Romano-Germánica, afirma que es la costumbre la que genera la norma y no al revés.
El letargo, los obstáculos y la tozudez de un sector recalcitrante y muchas veces racista del Partido Republicano, han arrimado a una esquina la costumbre que arranca por considerar que no son las normas o las leyes las que rigen la convivencia y el funcionamiento de la economía, la sociedad y en general la vida del país, sino que son las costumbres de la sociedad, sus necesidades y visión de futuro las que producen las leyes necesarias para el funcionamiento económico, político y social de la nación.
Según muchos analistas, al igual que con la crisis del presupuesto y el cierre parcial del gobiern, y el riesgo para el país de caer en un default, la reforma migratoria está enfrentando a un pequeño grupo de republicanos ultraconservadores que están convirtiéndose en un hueso duro de roer. Son ellos los que están llevando el debate a un asunto que lo desnaturaliza y confunde, a tal punto, que está llevando al país a tomar al toro por el rabo, en vez de hacerlo por los cuernos.
(*) Alan Rivera PrietoSpanish Anchor-ProducerMojo Brands Media LLC (Show "Al Día")
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