Los 10 republicanos que necesita la reforma migratoria

ImpreMedia Digital, LLC | Oct 16, 2013 | 12:54 PM

Para lograr que un plan de reforma migratoria se vote en el pleno de la Cámara de Representantes, se requieren apoyo bipartidista

Para que la reforma migratoria que ya se aprobó en el Senado –el 27 de junio y que incluye un camino a la ciudadanía para indocumentados- llegue y sobreviva en la Cámara de Representantes, hacen falta 218 votos: la Cámara tiene 435, así que hace falta la mitad más uno.
“Aunque todos los 201 demócratas votaran por la reforma, harían falta 17 republicanos.”
Aunque todos los 201 demócratas votaran por la reforma, harían falta 17 republicanos. Se cree que hay al menos 4 demócratas que votarían no y se necesitarían unos 20 republicanos para lograr la mayoría. Se dice que los votos ya existen, en teoría.
Pero para lograr que ese voto se lleve a cabo, es necesario el apoyo y liderazgo de un grupo de republicanos clave. Más allá de la cantidad de votos que supuestamente –y en teoría- ya existen para llegar a 218, es el liderazgo político y la visión de un puñado de republicanos el que podría hacer la diferencia en lograr la reforma migratoria integral este año.
Estos son los 10 congresistas republicanos clave:
1. John Boehner (Ohio). El Presidente de la Cámara de Representates es el que decide si un proyecto de ley se pone a votación en el pleno de la Cámara, así que no hay nadie más importante para que esto ocurra que el líder de la mayoría, John Boehner, congresista de Ohio. Pero Boehner ha mantenido que invocará la “regla Hastert”, según la cual no se trae a votación ningún proyecto que no tenga el apoyo de la mayoría de los miembros de su partido, un nivel difícil de lograr para cualquier ley, mucho más para la reforma migratoria. Sin embargo, el propio Dennis Hastert, homónimo de la regla y ex presidente de la Cámara, dijo recientemente que no es así como funciona el asunto: la idea es trabajar con los demócratas para lograr 218 “a menos que se traicione la filosofía del partido”, dijo. En este caso, faltaría saber si Boehner cree que la reforma migratoria traiciona la filosofía del partido o simplemente tiene miedo de que el ala conservadora le quite la presidencia de la cámara.
2. Paul Ryan (Wisconsin). El ex candidato a la vice presidencia y líder del comité de presupuesto apoya el camino a la ciudadanía y ha dicho que una reforma con esas características sí podría aprobarse en la Cámara. El podría usar su influencia con otros líderes y con el ala conservadora del partido para empujar un voto, pero sus ambiciones políticas incluyen ser el presidente del poderoso comité de “medios y arbitrios” que define temas de impuestos y eso podría ser un obstáculo para su liderazgo en este tema.
3. Raul Labrador (Indiana). Labrador es latino, conoce el tema migratorio desde abajo (por un buen tiempo se ganó la vida como abogado de inmigración) y es un republicano conservador con buen perfil dentro de su partido. Labrador trabajó en la “Pandilla de los 8” de la Cámara que se reunió durante meses para negociar un proyecto de reforma migratoria, pero que hasta ahora no produjo resultados. Fue el primero de los 8 en abandonar el grupo y se opone a que la legalización incluya un camino a la ciudadanía. Labrador puede ser un líder en la reforma, pero requiere un empujoncito del votante latino, que constituye un 10% de su distrito y está creciendo.
4. Eric Cantor (Virginia). Cantor es el líder de la mayoría en la Cámara, el segundo de abordo y también el líder de los conservadores y uno de los congresistas que han estado trabajando en secreto en un proyecto de ley o alternativa republicana para los “dreamers”, que según lo filtrado se llama “KIDS act” (Ley de los Niños) y les ofrecería ciudadanía, aunque aún no se ha dado a conocer el contenido de dicha ley. Pero Cantor quiere hacer la reforma por pedazos y no dar ciudadanía a todos los indocumentados. Si Cantor usa su poder para luchar contra el camino a la ciudadanía para un grupo mayor que el de los dreamers, podría ser un obstáculo insalvable.
5. Bob Goodlatte (Virginia). Goodlatte es el poderoso presidente del Comité Judicial de la Cámara de Representantes, que es donde la reforma migratoria deberá ser discutida y, probablemente, despedazada por luchas políticas antes de pasar al pleno. El congresista ha demostrado hasta ahora que favorece aprobar una reforma por partes, pero las que su comité ha aprobado hasta ahora es más de lo mismo que ha primado en política migratoria en los últimos 18 años: leyes de control y límites a la migración, como el SAFE ACT, que nacionaliza la Ley de Arizona. Aunque Goodlatte aparentemente no quiere un camino a la ciudadanía para los 11 millones, al parecer sí lo favorece para los “dreamers” y  su influencia es necesaria para decidir qué proyectos de ley llegan y salen del comité judicial. Y eso es clave para la reforma final.
6. Trey Gowdy (Carolina del Sur). Preside el Subcomité de Inmigración de la Cámara y es un cercano colaborador de Goodlatte. En algún momento parecía que tenía interés en una reforma migratoria integral, pero posteriormente esa impresión quedó matizada por su autoría del Safe ACT (que esencialmente llevaría la ley de Arizona a todo el país) y por sus declaraciones contra el camino a la ciudadanía. No obstante, ha mostrado apoyo para una versión del Dream Act, quizá la versión “light” que se prepara en secreto y niega que quiera deportar a todos los indocumentados usando el Safe Act. Su voto final se considera un misterio, pero su puesto de liderazgo lo convierte en un elemento importante.
7. Mario Díaz Balart (Florida) El cubano americano, único republicano que no abandonó la “Pandilla de los 8” de la cámara –ahora el “Grupo de los 5”- es un sólido partidario de la reforma migratoria y ha estado presente incluso en las manifestaciones a favor de la misma que se dieron recientemente en Washington, D.C. junto con su colega Illeana Ros-Lehtinen, también republicana de Florida. No obstante, dicho grupo no ha presentado un proyecto de ley y el único proyecto integral que hay en la cámara, el HR 15, encabezado por otro cubano de Florida, el demócrata Joe García (el llamado “proyecto del liderazgo demócrata”) tiene 180 co patrocinadores y Díaz Balart no es uno de ellos. De hecho ningún republicano lo ha co patrocinado hasta ahora. Díaz Balart apoya la reforma, pero se hace eco de los temores de su partido a que “no hay confianza en que Obama aplique la ley o cuide las fronteras”, un curioso temor ante un presidente que está a punto de llegar a los 2 millones de deportados, un récord en la historia del país.
8. Kevin McCarthy (California). McCarthy tiene un distrito en el que la influencia de la población votante latina está creciendo y además tiene un puesto de liderazgo importante: el número tres, el llamado “Whip” (que en español significa “látigo”, un término que refleja muy bien lo que hace este funcionario cameral en la práctica: disciplinar a sus partidarios para hacer que se presenten a los votos y que sigan la línea del partido. McCarthy, por otra parte, tiene un distrito donde abunda la industria de la agricultura, que es partidaria de la reforma y tiene el perfil para entender lo que este tema significa, a la larga, para su partido. Le hace falta un empujoncito.
9. Michael McCaul (Texas). McCaul es Presidente del Comité de Seguridad Nacional de la Cámara, y por tanto, su apoyo es absolutamente clave para que se apruebe una reforma integral. Aunque su distrito es 26% latino, McCaul es un enamorado de la seguridad fronteriza y consideró que el paquete aprobado por el Senado (que duplica la cantidad de patrulleros fronterizos, envía más aviones teledirigidos (drones) a la zona y financia la construcción del muro, entre otras severas medidas), no es suficiente y ha dicho que la  Cámara debe hacer más, por lo que indirectamente parece decir que dadas las condiciones adecuadas, apoyaría una reforma integral.
10. Greg Walden (Oregon). Encabeza el Comité Congresional Nacional Republicano, la institución electoral de su partido en el congreso y, por tanto, tiene interés en su futuro político. Su rol en elecciones es importante para otros miembros y el congresista ha dicho que apoya un camino a la ciudadanía, dos elementos positivos para la reforma integral que hace falta en el país. Este congresista podría jugar un rol importante en convencer a los moderados de su partido de que el futuro político depende de una reforma a las leyes de inmigración y a tener una actitud y un tono diferente hacia los inmigrantes.
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