La mamá de Baby Hope: “Pido perdón a mi hija por dejar que me la arrebataran”

Univision.com | Oct 15, 2013 | 8:29 PM

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Margarita Castillo cuenta en detalle cómo perdió el rastro de su propia hija y el dolor de saber ahora lo que le pasó.

Margarita Castillo abrió su corazón como pocas veces. En una entrevista con Noticias Univision, la madre de la niña conocida como Baby Hope y asesinada hace más de 20 años, contó detalles hasta ahora desconocidos de la historia que tiene en vilo al país.
“Margarita, de origen mexicano, abrió también las puertas de su humilde hogar en la ciudad de Nueva”
Margarita, de origen mexicano, abrió también las puertas de su humilde hogar en la ciudad de Nueva York para recibir a la reportera Blanca Rosa Vilchez con quien tuvo un reportaje mano a mano en el que hablaron de todo. Aquí, la transcripción completa del conmovedor reportaje.
¿Cómo han sido estos días desde que usted supe la muerte?
- Muy duros señora, no le puedo describir cómo son. Son dolorosos, muy pesados y no se le desea a nadie que le pase esto.
¿Cómo fue que le comunicó a usted la policía?
- Fueron los detectives, ellos vinieron aca primero a buscar personas que no conocíamos nosotros, entonces se fueron y nos hicieron firmar un sobre. Después ya vinieron y me mostraron fotos que yo no sabía ni que eran.
Margarita muchos se preguntan por qué no fue usted a la policía
- Exactamente yo he dicho por qué señora. Porque como yo digo, tal vez la ignorancia de uno que viene de un pueblo, y llegar a un páis donde uno no sabe el idioma. La gente que se iba por ahí de los años 80 decían cosas de aquí que no eran ciertas, entonces uno llega aquí con ese miedo de llegar a una oficina donde no sabe el idioma, y no tener un traductor que le diga lo que está pasando.
¿Qué le contesta usted a las personas que se preguntan por qué usted no fue a a policía?
- Que no fui por miedo a que no me hicieran caso porque yo no se hablar inglés. Entonces de uno u otro modo la gente no ayudaba. "Espérate que tu no hablas inglés, hazte a un lado".
En los mismos hospitales se vio, a mi me pasó muchas veces en los hospitales donde llevé a las niñas. "No hablas inglés, espérate".
¿A quién recurrió usted buscando a Angelica?
- A una señora que siempre le preguntaba y que vivía por allá. Yo le preguntaba "¿No has visto a las niñas?"
A veces me decía "Sí, yo las vi en la calle", otras me decía "No, no las he visto".
¿Qué sabe usted del padre de las niñas?
- Nada, yo no sé nada.
¿Cuál es su nombre?
- Genaro Ramírez
¿Y de qué pueblo es?
- De Chiautla de Tapia, Puebla.
¿Y usted sabe si él está allá en ese pueblo?
- No lo sé, yo no sé nada de él, nunca lo tuve. Después de que me escondieron a las niñas y ya no me dejaron verlas yo ya no tuve más contacto con él.
Hemos visto la foto de su otra hija y es tan parecida a ella
A la niña grande, sí.
¿Qué siente usted cuando piensa en ella?
- Mucho dolor señora, mucho dolor y mucho arrepentimiento de haber dejado que me las quitaran en ese entonces. Yo me sentía tan impotente para hacer algo, de defenderme y defender a mis hijas.
¿Es cierto que su esposo le pegaba?
- No señora lo que pasa es que ya no nos entendimos porque él dejó a su familia de allá. El seguía mandando dinero para su familia y ya no nos entendimos.
¿Cómo fue que él le quitó a las niñas?
- Por que un día se puso a tomar, entonces tuvimos un problema. Iba a haber una pelea, entonces yo de alguna manera no lo permití y sacaron a las personas de allí, agarré a las niñas y me las llevé, y cuando él me llamó porque quería ver a las niñas me dijo "llevalas a casa de mis sobrinos".
Entonces yo dije "yo las llevó, que las vea el padre". Yo llegué allá y ya me iba, pero me dijo "no, mañana te vas".
Me quedé esa noche ahí y ya para irme llamé a un taxi. Entonces me dijo "si te vas, te vas tu sola, con la niña grande pero me dejas a las dos chiquitas... Me las dejas y aquí mi sobrina me va a ayudar con ellas"
Y después me dijo "llegó tu taxi", me abre la puerta y me empuja para afuera. Yo como tenía a la otra niña agarrando de la mano pues me la jalé, pero las otras dos niñas estaban para allá, y así fue como me sacó.
Regresé como a la semana llevándole los Pampers a las niñas, y ya estaba ahí la señora con las niñas. Yo le pregunté "¿y tu tío?", y me respondió "él no está".
Entonces le dije "bueno, me llevo a las niñas", pero me respondió que no, que no me las podía llevar porque él no estaba. "Ven otro día y si él te las deja, te las llevas, pero si no yo aquí las veo", me dijo.
Me fui y cuando yo quise volver a esa casa ya no vivían ahí. Se mudaron y ya no supe a dónde se fueron. No supe hasta que murió la señora. Me llamó otra señora y me dijo "recoge a tus niñas que ya la señora murió y ya no hay quién las vea.
Entonces fui y me encontré a la hermana, la saludé y le di el pésame por la muerte de su hermana. Luego le pregunté dónde estaban las niñas, y me respondió "yo no sé dónde las dejó mi hermana", y entonces me fui.
Ya se habían llevado el cuerpo para México y me vuelve a llamar la persona que me llamó. Me dice "recoge a tu niña" y le pregunté que cuál niña. Entonces me respondió "es que yo tuve una aquí, yo la tuve aquí cuando se fueron con el cuerpo de la difunta", pero ya me hablaban sólo de una.
Le pedí el número de teléfono de su tío, me dio el número y contacté al señor Juárez, que por cierto me contestó muy groseramente. Yo llamaba y llamaba, a veces me contestaba y otras veces no hasta que él cedió hablar conmigo.
Me citó en un lugar, yo fui y al entrar le pregunté por las niñas, entonces me respondió "tú tienes que pagarme por el tiempo que yo las estuve manteniendo", y le dije que primero quería ver a las niñas. Entonces me respondió que sólo tenía a una.
Cuando le pregunté por la otra niña me dijo "pues yo no sé, cuando yo regresé de México ya sólo había una y mi hermana me dijo que la otra había muerto".
Entonces yo le pregunto que dónde estaba enterrada, y me respondió que no sabía y que mejor hablábamos otro día.
Luego me llamó y me preguntó si quería a la niña que me la iba a entregar, le pregunté cuándo y me dijo "ahora mismo, en media hora te veo". Cuando llegó le dijo "mira ahí está tu mamá, ahí está tu hija.
No sé por qué repentinamente decidió entregarme a mi hija.
¿Se la entregó?
- Sí, pero ya no me dijo nada de la otra.
Llora al saber que usted tuvo al frente así como me tiene a mi a la persona que asesinó a su hija?
- Yo no sabía que era él, me dijo que él no sabía qué le había pasado a la niña o de qué había muerto, que sólo llegó y le habían dicho que la niña murió.
¿Qué le diría usted ahora si lo tuviera enfrente?
No lo sé señora, no sé cuál sería mi reacción cuando yo vea a esa persona. No lo quiero ver
¿Usted dice que es incapaz de tener rencor?
Yo no quiero señora, yo no quiero dañar así ni tampoco quiero enseñarle a mis hijos y a mis nietos qué es un rencor y qué es un odio.
Si yo lo tuviera de frente tal vez le preguntaría por qué me mintió, por qué no me habló con la verdad. Yo como les he dicho a los detectives, yo no sabía donde estaban, pero casi estoy segura que ellos sí sabían dónde me encontraba yo.
Por qué hacer tanto daño a una criatura que no se sabe defender.
¿Y qué le diría usted a Angelica?
Que me perdonara si pudiera por haber dejado que me las arrebataran.
Pero yo después traté de buscar a mis hijas y nunca supe dónde estaba la gente, y los familiares de ellos lo sabían pero nunca decían nada, se ocultaban entre ellos mismos. Y que la quiero mucho y la llevo en mi corazón.
¿Mucho dolor?
Demasiado señorita. A veces uno quiere ser fuerte y hablar con ustedes, pero uno no puede.
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