El harakiri con la reforma migratoria en la Cámara de Representantes

Univision.com | Oct 08, 2013 | 6:17 PM

La inacción del Congreso costará millones de votos en las próximas elecciones en Estados Unidos

Por Alan RiveraPeriodista de Callevirtual.blogspot.com
“El debate sobre la reforma migratoria se ha convertido en un asunto recurrente y denso, en el que”
El debate sobre la reforma migratoria se ha convertido en un asunto recurrente y denso, en el que un amplio sector de la población apoya el cambio y modernización de las leyes inmigratorias, incluida la legalización de indocumentados, y una minoría (que tiene mayoría en la Cámara de Representantes) se empeña en tapar el sol con un dedo.
Según la última encuesta Gallup (a principios de año), más del 70% de la población está de acuerdo en una vía de legalización para los casi 12 millones de indocumentados que hay en el país, en su mayoría venidos de México y otros países de América Latina, pero además de Asia y África. Incluso señala que el 59% de los que se consideran a sí mismos republicanos, están por ésta opción. La encuesta abunda en datos abrumadoramente a favor de una reforma, como por ejemplo, el aumento considerable de visas para profesionales (71%).
Si las cifras consideran que el propio electorado republicano está a favor de una reforma migratoria con opción de legalización para los indocumentados, la pregunta es ¿por qué la mayoría de los republicanos de la Cámara de Representantes se resisten a aceptar esta realidad? ¿Qué ganan con este juego de paralizar una legislación imprescindible para el futuro del país?
Sin duda es difícil ensayar una respuesta. Pero abundemos en más datos sobre el tema.
Estados Unidos tiene actualmente más de 40 millones de inmigrantes con y sin autorización para estar en el país. Y según el Centro Pew, de esos 40 millones cerca de 8,2 millones están listos para pedir la ciudadanía, convertirse en electores y engrosar las filas de los que deciden, con su voto, el futuro del país. La realidad es, pues, que un 13% de la población del país nació en el extranjero y a mediados de los años ochenta ese porcentaje no llegaba ni al 6%.
¿Cómo se traduce esto en términos electorales? ¿Quienes eran y quienes son ahora los que, con su voto, deciden el futuro del país?
Cambios importantes
La conformación demográfica de Estados Unidos ha cambiado dramáticamente en los últimos años, y fueron los hispanos y el resto de las minorías los que le dieron el triunfo a Barack Obama en el último proceso electoral. Solo por poner un ejemplo, la comunidad latina votó en un contundente 71% por Barack Obama en las elecciones de 2012, dándole el triunfo en varios "swing states" (o estados bisagra) como Colorado, Nevada y Florida, y ayudándole a conseguir el triunfo en otros Estados como Ohio, Pensilvania o Iowa.
Y es que según los datos del Censo 2010, el proceso poblacional de Estados Unidos en el siglo XXI camina directamente a la transformación étnica del país. La población minoritaria en Estados Unidos ha aumentado en la última década en un 30% (la población hispana en un 43%), mientras que la población blanca no hispana aumentó en un 1%. Y esta drástica diferencia en las tasas de crecimiento significa que las comunidades de color representaron el 92% del crecimiento de la población estadounidense entre 2000 y 2010.
En menos de 30 años los anglosajones serán la minoría en el país y los rastros europeos en el rostro del país serán sencillamente el buen recuerdo de lo que fue la nación en sus primeras dos centurias. Incluso, para el año 2050, se calcula que más de la mitad de la población en el país hablará además de inglés, español.
En suma, el proceso migratorio generará una mayor riqueza cultural y social en un país que, definitivamente, está cambiando y configurándose hacia una estructura que tiende más claramente a favorecer el discurso electoral demócrata que el republicano, lo que agudizará cada vez más las tendencias de los votantes mostradas en el último proceso electoral.
Quién gana
¿Y cuál es el impacto económico que podría tener una Reforma Inmigratoria? Al sacar de las sombras a millones de indocumentados e incorporar más inmigrantes a la nación, el impacto económico sería mayúsculo. Según la Oficina Legislativa del Presupuesto, de ser aprobada la versión senatorial (S. 744) ayudaría a reducir el déficit presupuestal en $850 mil millones en 20 años. Además, un reporte del Centro para el Progreso Americano (CAP) afirma que incrementaría el Producto Interno Bruto (PIB) de Estados Unidos en $568 mil millones para el año 2022. Por otro lado, los inmigrantes indocumentados pagarían además $75 mil millones en impuestos federales y se crearían unos 820 mil nuevos empleos, de acuerdo con el informe del CAP.
Bajo esta visión, volvemos a preguntarnos: ¿por qué los republicanos de la Cámara de Representantes se resisten a aceptar esta realidad? ¿Qué ganan con este juego de paralizar una legislación imprescindible para el futuro del país?
Está claro que la renuencia de la mayoría republicana en el congreso a aprobar la reforma migratoria no está alineada con la realidad, ni en términos económicos ni políticos, ni sociales ni históricos ni culturales. Es un hecho que el discurso republicano en el que afirman que están a favor de una reforma migratoria que promueva la "inmigración legal", no es percibida como favorable ni tampoco como sincera por la mayoría de la población en el país, incluso por sus propios electores. De hecho, varios de los republicanos opuestos a una reforma que patrocine y favorezca una nueva ola inmigratoria definitivamente distinta a las primigenias -en términos étnicos y socioculturales- sencillamente destilan racismo cada vez que abren la boca para referirse al tema.
Error de cálculo
La única respuesta que puedo encontrar es que se trata de un mal cálculo político, de un afán por no permitir que la reforma migratoria se convierta en un triunfo político del Presidente Barack Obama y el partido demócrata. Una estrategia que buscaría desfigurar los principales efectos positivos, que retrace su aplicación, que lleve a los demócratas a un sinnúmero de concesiones que terminen por dejar casi todo igual. Una estrategia que, en suma, evite el video y las fotos del Presidente Obama firmando la ley, rodeado de los líderes de su partido y luciendo como artífices de una norma que les dará más votos en las próximas elecciones.
En este marco, la propuesta republicana de debatir por partes el proyecto aprobado en el Senado demuestra que en realidad no quieren que haya reforma y, sobre todo, no quieren que haya una verdadera vía para legalizar a los millones de indocumentados que hay en el país. Es una respuesta que denota su incapacidad para entender que la raíz del problema migratorio en la nación radica en la falta de mecanismos para permitir que este país siga creciendo como una nación de inmigrantes, en el que la fuerza productiva y creadora de los inmigrantes, como antaño y como siempre, sea la que impulse la economía estadounidense a no perder su posición de dominio mundial ante el aparentemente imparable crecimiento de China.
Con su posición frente al tema, en el que no buscan una real acción para poner en orden la situación inmigratoria, los republicanos demuestran que continúan defendiendo la teoría que satisface la adicción de algunos sectores de la economía de Estados Unidos a la mano de obra de indocumentados, en la que el inmigrante (sobre todo el hispano) es considerado sólo como mano de obra barata. De hecho, los republicanos están ignorando que el motor que quizá concentre más energía para hacer avanzar al país, es el constituido por los inmigrantes, y que muchas de las principales empresas del país así como miles de pequeñas y pujantes empresas, fueron fundadas y están constituidas por inmigrantes con y sin educación superior.
Los republicanos demuestran que ignoran leyes básicas de la economía en la que el pleno empleo y la mano de obra calificada y no calificada constituyen una fuente de ingresos fiscales gigantesca sólo en impuestos indirectos; que un inmigrante, sea profesional o no, pagará impuestos más rápidamente y en mayor cantidad cuanto más rápido se le permita formalizar su situación.
Poder latino
Así las cosas, tanto si se trata de una convicción ideológica como si se trata de una estrategia política, bajo todas estas consideraciones y con poco margen de duda, queda claro que al entorpecer la aprobación de la reforma migratoria los republicanos están haciéndose un "harakiri" político, porque lo quieran o no y hagan lo que hagan, la comunidad inmigrante, y en especial la comunidad hispana -en general la comunidad inmigrante-, seguirá creciendo en poder electoral y su tendencia a castigar a los que obstaculicen su desarrollo, será cada vez más contundente.
Así pues, la ciega posición de los republicanos en la Cámara de Representantes puede ser circunstancial y temporalmente dominante, pues cuentan con una mayoría capaz de bloquear la reforma migratoria, pero cualquier triunfo que puedan anotarse en este tema y bajo las circunstancias descritas será sencillamente un triunfo pírrico, porque los alejará cada vez más de una minoría cuyo poder electoral en constante crecimiento podría castigar su ceguera alejándolos por muchos años más de la Casa Blanca y del dominio en el Congreso.
La realidad está a la vista y convendría que los republicanos que están obstaculizando la reforma migratoria se detengan a reflexionar en el mensaje de fondo de un sencillo refrán  popular que afirma que "no hay peor ciego que el que no quiere ver".
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