El cierre del gobierno cumple una semana sin solución a la vista

EFE | Oct 07, 2013 | 12:55 AM

La batalla se mueve a los programas de TV

El pulso entre republicanos y demócratas y el cruce de reproches no cesan en Estados Unidos mientras el país afronta este lunes su séptimo día con buena parte de la administración federal cerrada, debido a la falta de acuerdo sobre un presupuesto.
“¿Cómo resolverías el problema del cierre de gobierno? Opina en nuestros foros.”
Una docena de legisladores y funcionarios del gobierno del presidente Barack Obama continuaron el domingo en los programas de televisión dominical sus intercambios de acusaciones, en un indicio de que el final del bloqueo no está cerca.
El secretario del Tesoro, Jack Lew, quien compareció en cinco de los programas, advirtió en graves términos los daños para la economía que derivan del cierre parcial del gobierno, y los perjuicios aún mayores si no se incrementa el endeudamiento nacional autorizado por el Congreso.
Mientras, el senador republicano de Texas, Ted Cruz, considerado el líder de la facción en el Congreso que ha dejado sin fondos al Gobierno federal desde el 1 de octubre, reiteró el domingo su convicción de que la intransigencia está en la Casa Blanca por negarse a negociar con ellos.
Cruz y otros legisladores alineados con el movimiento ciudadano Tea Party, enemigo acérrimo del poder central, condicionan los fondos e incluso un incremento del endeudamiento nacional a que se prive de financiación la reforma sanitaria promulgada por Obama en 2010.
¿Estadounidenses a favor o contra del cierre?
El presidente Obama y el Partido Demócrata sostienen que la aprobación de fondos para el Gobierno y un aumento de la deuda nacional no pueden vincularse con el repudio de los republicanos a una ley de salud que fue validada por el Tribunal Supremo de Justicia.
Una encuesta de la cadena CNN indicó el domingo que el 72 por ciento de los estadounidenses no está de acuerdo con que se condicionen el presupuesto y la deuda nacional a un rechazo de una ley que, de todos modos, ya entró en operaciones.
Esa reforma, que pretende extender la cobertura sanitaria a unos 40 millones de estadounidenses que hoy carecen de seguro, es considerada por una mayoría de republicanos como un plan ruinoso y una injerencia intolerable en los derechos individuales porque obliga a todos, so pena de multa, a contratar un seguro privado.
La ley, argumentan los demócratas, está en vigor después de haber sido aprobada por el Congreso, promulgada por el presidente, validada por el Tribunal Supremo y nuevamente refrendada por el pueblo estadounidense en las últimas elecciones presidenciales en las que el candidato republicano, Mitt Romney, que hizo bandera de su revocación, resultó derrotado.
Polémicas declaraciones de Congresistas
Cruz no mostró el domingo ninguna disposición a flexibilizar sus posiciones y opinó que los ataques que le dirigen los demócratas, y las admoniciones de algunos de sus colegas republicanos en el Senado son la prueba de que "estamos ganando".
Recientemente, causaron escándalo varias declaraciones privadas en las que responsables tanto demócratas como republicanos reconocían que les daba igual cuánto durara el conflicto porque, en su opinión, la parálisis beneficia políticamente a sus respectivos partidos.
Obama tuvo que intervenir para desautorizar la afirmación de un funcionario de la Casa Blanca, citado anónimamente por el diario conservador The Wall Street Journal, de que los demócratas "estaban ganando" el pulso ante la opinión pública.
El hecho es que, no sólo los funcionarios licenciados temporalmente, sino la población en general nota cada vez más los efectos de la parálisis administrativa en servicios concretos como la campaña de vacunación, el cierre de guarderías públicas, el retraso de los trámites migratorios, los chequeos de salud, o simplemente los viajes turísticos.
Empleados tendrán salario hasta que reabra el gobierno
En ausencia de un acuerdo, el Gobierno federal suspendió a unos 800 mil empleados públicos en todo el país el martes.
El sábado, la Cámara de Representantes, con 407 votos a favor y ninguno en contra, aprobó una iniciativa que garantiza a esos empleados cobrar con carácter retroactivo los días no trabajados, pero sólo una vez que la administración retorne a sus funciones plenas, lo que no tiene fecha aún.
El Senado, por su parte, dedicó cinco horas de oratoria, principalmente de demócratas, para instar a los republicanos en la cámara baja a que restablezcan el funcionamiento pleno del gobierno federal, y luego cerró la sesión sin votación alguna.
Senadores demócratas como Carl Levin, de Michigan, y Al Franken, de Minnesota, señalaron como irónico que los republicanos, que habitualmente denuestan al funcionariado público y denigran al Gobierno federal, ahora clamen por el daño que causa al país el cese de funciones gubernamentales.
Republicanos piden modificaciones a programas de asistencia social
Bajo otra ley ya aprobada por el Congreso y promulgada por Obama, que restableció las remuneraciones del personal del Departamento de Defensa, el jefe del Pentágono, Chuck Hagel, ordenó el sábado el retorno al trabajo de más de 350 mil funcionarios.
A pesar de la intransigencia que el domingo mostró Cruz, algunos miembros de la Cámara de Representantes alineados con el Tea Party han señalado su disposición a considerar la aprobación de fondos para que reabra el gobierno y el aumento de la deuda, a cambio de modificaciones en algunos programas de asistencia social, sin tocar la reforma sanitaria.
Los representantes Blake Farenthold, de Texas; Doug Lamborn, de Colorado; y Dennis Ross, de Florida, en declaraciones a la prensa tras la sesión del sábado, indicaron que una posibilidad de acuerdo sobre la deuda sería aprobar el aumento del monto autorizado a cambio de un monto equivalente de recortes en los gastos.
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