Dreamers presionan los límites de la ley migratoria de Estados Unidos

ImpreMedia Digital, LLC | Oct 01, 2013 | 6:37 PM

Las exigencias de los jóvenes indocumentados desafían la ley de inmigración de Estados Unidos

Táctica riesgosa, síntoma de frustración con las deportaciones, una nueva manifestación histórica de lucha contra las injusticias, o una bomba de tiempo política que puede explotar en quienes la usan. Todas estas son posibles interpretaciones de este nuevo tipo de protesta de jóvenes indocumentados que buscan regresar a Estados Unidos en eventos de alta publicidad por la frontera.
“Lo que está claro es que la protesta de los "Dreamer 9” (que ocurrió en julio) y ahora los “Dreame”
Lo que está claro es que la protesta de los "Dreamer 9” (que ocurrió en julio) y ahora los “Dreamer 30”, bordea y pretende traspasar los límites del tipo de manifestaciones que desde hace años se vienen haciendo a favor de una reforma a las leyes de inmigración de Estados Unidos y en contra de las deportaciones.
“Imagínate, en 2006 hubo muchas críticas porque los que manifestaban por los inmigrantes llevaban banderas extranjeras”, dijo Kevin Johnson, decano y profesor de ley de inmigración de UC Davis. “Pero está claro que este tipo de manifestación señala una impaciencia, una frustración con lo que los políticos y algunos activistas les dicen, que hay que esperar que el sistema siga su curso. Sin embargo, ellos han esperado y han visto cientos de miles de deportaciones”.
Varios profesores de historia consultados sobre el asunto señalaron que aunque nunca se había dado algo exactamente como esto, sí hay precedentes históricos comparables. Por ejemplo, el de chinos expulsados que intentaron regresar al país durante la época de la Ley de Exclusión China, el de los mexicanos y méxicoamericanos repatriados en los años 20s y 30s del siglo pasado, e incluso el de los esclavos que escapaban a estados donde podían ser libres usando redes clandestinas.
Clamor por libertad
“Los motivos son análogos. Es un movimiento de personas que vienen de vivir en las sombras y quieren vivir en libertad bajo la ley y tener los derechos que les dijeron que tienen la gente que crece aquí, como ellos crecieron”, dijo Leo Chávez, profesor de antropología de UC Irvine. “Y así, como ocurrió con los esclavos, están dispuestos a tomar graves riesgos. Aunque aquellos arriesgaban la vida, estos arriesgan deportación para siempre del único país que conocen”.
Algunos abogados como David Leopold, ex presidente de la Asociación Nacional de Abogados de Inmigración (AILA), han criticado la táctica diciendo que no se están usando las vías legales adecuadas y que es contraproducente. Pero la mayoría de las organizaciones activistas no relacionadas a la protesta han apoyado o guardado silencio, absteniéndose de criticar.
Miguel Levario, profesor adjunto de historia en la Universidad de Texas Tech en Lubbock, dijo que muchos mexicanos y méxicoamericanos repatriados a principios del siglo 20 no tenían familiaridad con México y sufrían con el cambio, como ahora pasa con estos jóvenes cuando son deportados o deben irse por cualquier razón, ya que crecieron en Estados Unidos.
“Ellos ven a Estados Unidos como su país y quieren regresar”, dijo.
No conocen otro país
Para la catedrática de la Universidad de Columbia Mae Ngai, una de las principales expertas del país en la historia de la inmigración indocumentada, los dreamers no son refugiados o asilados convencionales, pero “su petición de consideración humanitaria tiene mérito, en mi opinión”.
“Este es el único país que conocen, crecieron aquí y serían considerados extranjeros y extraños de ser deportados a un país que no conocen. Piden consideración humanitaria y me parece apto porque su situación trasciende leyes específicas para servir un interés de justicia humana”, dijo Ngai.
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