Obama a los republicanos: “No se juega con el dólar”

EFE | Sep 30, 2013 | 5:58 PM

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El Presidente se negó a aceptar las demandas del partido republicano para la aprobación de una ley de presupuesto.

El mandatario advirtió a los republicanos que la moneda es la reserva del mundo y que el cierre del gobierno pondrá un freno a la economía.

Hasta las 12 de la noche, Barack Obama tiene tiempo de evitar el cierre del gobierno y hará todo para lograrlo. El presidente de EEUU hizo declaraciones sobre el tema y advirtió a los republicanos que “no se juega con el dólar”, en referencia al pilar de la economía del país.
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Obama recordó a los republicanos que el dólar es la reserva del mundo y que “no jugamos con eso” y prometió comunicarse personalmente con los legisladores para lograr la extensión presupuestaria.
De no hacerlo, sería la primera vez en 17 años que la Administración estadounidense se ve obligada a cerrar sus puertas y dejar sin servicios a millones de personas.
Estados Unidos se encuentra a sólo unas horas de que se declare la paralización parcial de la Administración federal, lo que podría costar más de 1,000 millones de dólares a las arcas públicas, según la Casa Blanca.
A la medianoche de hoy termina el año fiscal y se agotan los fondos para las actividades no esenciales del Gobierno, mientras republicanos y demócratas siguen enfrentados en el Congreso y no logran un acuerdo para evitar la primera paralización federal en más de 17 años, desde enero de 1996 bajo la Administración de Bill Clinton.
Obama dijo también hoy que el cierre del gobierno sería una traba para los engranajes de la economía de EEUU. "Los clientes de todos los negocios se verán gravemente afectados, y todos nosotros lo estaremos si el Congreso escoge cerrar el Gobierno del pueblo", agregó en una comparecencia ante la prensa en la Casa Blanca.   
La Cámara de Representantes, de mayoría republicana, aprobó el domingo un proyecto presupuestario que extiende los fondos para la Administración hasta el 15 de diciembre, pero al mismo tiempo exige que se retrase la implementación de la reforma sanitaria (ObamaCare) que debe entrar en vigencia mañana mismo, una demanda que la Casa Blanca y los demócratas consideran inaceptable.
De hecho, Obama insistio hoy con que si bien el Congreso puede provocar el cierre del Gobierno, no podrá evitar que mañana entre en vigencia una parte clave de la reforma de salud, pese a los intentos republicanos de descarrilarla. "La parte importante de la Ley de Asistencia Sanitaria Asequible entra en vigencia mañana, no importa lo que haga el Congreso", sentenció Obama en una comparecencia ante la prensa en la Casa Blanca
Los líderes republicanos en la Cámara de Representantes tratarán hoy de aprobar  una propuesta que retrasaría durante un año la entrada en vigor, prevista para el 1 de enero de 2014, de una cláusula de la reforma sanitaria que obliga a todas las personas a contratar un seguro de salud, indicaron fuentes republicanas al diario The Washington Post y la revista Politico. Las posibilidades de que la mayoría republicana en el Senado acepte ese nuevo plan son mínimas, lo que hace casi inevitable que el Gobierno federal tenga que suspender algunas de sus actividades no esenciales a partir de esta medianoche. La propuesta republicana de la Cámara baja es un nuevo intento de ese partido de mermar la reforma sanitaria de 2010 a través del debate sobre el presupuesto federal. El Senado ya ha rechazado dos planes similares de la Cámara baja: una que buscaba eliminar todos los fondos para la reforma sanitaria y otra, emitida la madrugada del domingo, que buscaba retrasar un año la implementación de toda la ley, y que fue descartada hoy por la Cámara alta. Por su parte, la líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, trata de reunir los votos suficientes en su partido para convencer a los republicanos de aprobar antes de la medianoche una resolución que permita seguir financiando el Gobierno durante varios meses. En el Senado, el líder de la minoría republicana, Mitch McConnell, busca apoyos para una resolución que mantendría abierto el Gobierno una semana más y que no incluye ningún ataque a la reforma sanitaria, pero es complicado que consiga el apoyo del sector más conservador del partido. Esas estrategias hacen prever negociaciones a contrarreloj hasta la medianoche, cuando entrará en vigencia el cierre, lo que obligaría a mandar a casa a casi 800,000 funcionarios durante el tiempo que dure la escasez de fondos.
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