Inmigrantes de Arizona piden ayuda a Dios para lograr la reforma migratoria

EFE | Sep 29, 2013 | 4:33 PM

Inmigrantes se vuelcan a la fe para hallar una solución para los indocumentados y organizan vigilias para rezar por ellos.

Con toda su fe, le piden a Dios que los ayude. Que los guíe para hallar una solución que les permita lograr la reforma migratoria que tanto necesitan. Los inmigrantes del sur de Arizona se vuelcan en su fe y buscan en sus oraciones el apoyo para luchar en contra de la separación de familias ocasionado por la deportación de indocumentados.
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"La fe siempre ha sido un elemento de supervivencia, de fuerza, en medio de las crisis de la vida en toda la historia de la humanidad y aquí lo vemos otra vez, en el constante sufrimiento que sufren los inmigrantes al ser deportados y separados de sus hijos, esposas y padres", dijo el pastor Sergio Gaxiola, de la iglesia "La Roca" en Nogales, la localidad mexicana de Sonora. Para Gaxiola, la fe es el "pilar" que sostiene a los inmigrantes en situaciones difíciles, como las que viven actualmente en Arizona con la amenaza de las deportaciones soplando en sus espaldas. El párroco manifestó que de manera recurrente las autoridades locales detienen a los inmigrantes, inclusive sólo por una infracción de tráfico y luego los entregan al servicio de Inmigración del Estado, donde les espera la peor de las suertes: ser enviados a sus países de orígenes contra su voluntad. "Este es un momento para que, sin importar la religión a la que se pertenezca, nos unamos para luchar en contra de la desesperanza que sufren los inmigrantes, al verse deportados después de haber vivido y trabajado tantos años en este país", pidió Gaxiola, quien participó el viernes por la noche de la vigilia "Clamando misericordia por una reforma migratoria" en la ciudad de Tucson, en el sur de Arizona. El sacerdote estima que cada día un promedio de entre 300 y 400 inmigrantes indocumentados son deportados desde los EEUU hacia Nogales, Sonora (México). "Nuestra fe es algo que no se ve, pero es lo que mantiene nuestro espíritu. Al final es lo único que nos queda para soportar tantos golpes en contra de los inmigrantes", manifestó Alicia Robles, que integra la congregación de la Divina Misericordia y que también participó en la vigilia organizada para reclamar una reforma migratoria integral. "La oración y nuestra fe, es lo que nos mantiene con pie, lo que nos da la esperanza de que podemos cambiar las cosas y ablandar el corazón de los políticos, que al final tendrán en sus manos el futuro de tantas familias", enfatizó.
"Queremos enviar un mensaje al Gobierno, tenemos más de dos décadas luchando por una reforma migratoria; ahora estamos más cerca que nunca, pero también ya no nos queda mucho tiempo para lograrlo", había dicho Julissa Villa, directora de Por un Arizona Unido, grupo que organizó la vigilia, al anunciarla.
"Clamando misericordia por una reforma migratoria" se llevó a cabo el viernes por la noche en el sur de Tucson, en el corazón de los barrios latinos. No es la primera vez que grupos de inmigrantes se han unido para rezar por la reforma. Y todo indica que las vigilias seguirán.
"Tenemos que poner un alto a las deportaciones, tenemos familias disfuncionales donde los hijos quedan a cargo de un solo padre o inclusive solos debido a las deportaciones", había dicho Ana Santoyo, residente del sur de Arizona.
El negociante Fernando González había señalado que hay políticos que siempre se están quejando del "costo" del inmigrante indocumentado, especialmente en Arizona, pero aseguró que nunca hablan de las enormes contribuciones económicas que éstos representan para la economía estatal.
"El inmigrante indocumentado es parte del motor que mueve la economía de los Estados Unidos, desde los campos, los puestos de comida, los hoteles, restaurantes, ahí vemos la mano de obra de nuestros hermanos. Los inmigrantes compran casas, autos, comida y, en otras palabras, pagan impuestos", dijo González.
"Conozco personas que son dueños de negocios que no tienen un estatus legal en el país, que con su trabajo generan empleo y benefician a sus comunidades", agregó.
Arizona se ha convertido en los últimos años en epicentro del debate migratorio después la gobernadora, Jan Brewer, firmara la ley SB1070, la primera ley estatal en criminalizar la presencia de indocumentados en el país.
También la semana pasada el Estado anunció que comenzará a negar licencias de conducir a ciertos inmigrantes cuyo estatus migratorio todavía no ha sido definido y a quienes el Gobierno Federal les otorga permisos de trabajo.
Con la reforma migratoria frenada en la Cámara de Representantes debido a que los republicanos se niegan a aprobar el proyecto que ya pasó por el Senado, los inmigrantes sienten más que nunca la necesidad de hallar una solución para los 11 millones de indocumentados. Y están dispuestos a acudir a todo, incluyendo a Dios y a su fe. La esperanza, dice el refrán, es lo último que se pierde. 
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