Gobierno federal se prepara para enviar a sus casas a cientos de miles de empleados

AFP | Sep 24, 2013 | 8:35 AM

Se acaba el tiempo para que el Congreso alcance un acuerdo sobre el gasto público

WASHINGTON - El gobierno federal estadounidense se prepara para enviar a cientos de miles de funcionarios considerados no esenciales a una licencia sin sueldo en una semana como ocurrió en 1995, si el Congreso no alcanza un acuerdo sobre el gasto público.
“Las agencias federales recibieron la orden la semana pasada de prepararse para lo peor.”
Las agencias federales recibieron la orden la semana pasada de prepararse para lo peor.
“Queda todavía tiempo para que el Congreso impida un agujero en el presupuesto”, escribió el martes pasado Sylvia Burwell, que ocupa las funciones de ministra de presupuesto. “Pero una gestión prudente obliga a las (distintas) reparticiones” del Estado “a estar preparadas para esa posibilidad”, que implicaría el recortar cargos temporalmente.
El lunes, el Pentágono debía informar a sus empleados civiles que podrían dejar de trabajar, según el portavoz George Little. En cuanto a los soldados y militares, “serán pagados pero tal vez no a tiempo completo”, sostuvo.
La última crisis
En el 2011, durante una situación similar por desacuerdos en el Legislativo, el gobierno de Barack Obama estimó que unos 800,000 funcionarios, de 2.1 millones, se verían afectados.
Según la ley, el Congreso debe votar por aumentar el tope de endeudamiento antes del final del ejercicio fiscal 2013, el lunes 30 de septiembre.
El Congreso está dividido entre los republicanos que controlan la Cámara de Representantes, clave en cuestiones de presupuesto, y el Senado demócrata.
En general, a último momento llegan a un acuerdo que evita el cese de los funcionarios o un default. Pero esta vez los republicanos se niegan a financiar al gobierno si la reforma de la salud del presidente, a la cual se oponen, mantiene su crédito.
El Senado debería modificar un proyecto de presupuesto temporal, que estira el financiamiento público hasta el 15 de diciembre y fue aprobado el viernes por la Cámara, que deberá entonces volver a votar.
La crisis de 1995
La situación rememora el otoño de 1995, cuando otro presidente demócrata, Bill Clinton, se oponía a un Congreso en aquel entonces totalmente controlado por los republicanos. Republicanos y demócratas apuestan cada uno por su lado que el rival será el que cederá primero.
En 1995, el 13 de noviembre, el presidente Bill Clinton vetó un proyecto de presupuesto considerado demasiado austero, y unos 800,000 funcionarios se fueron a casa sin ingresos durante cinco días, en un procedimiento conocido como shutdown o cierre.
Entonces el Congreso votó algunas semanas de financiamiento adicional, pero el 15 de diciembre nuevamente se produjo un bloqueo. Por 21 días, hasta el 6 de enero, 284,000 funcionarios quedaron desempleados, según los servicios de investigación del Congreso de 1997. Otros 475,000 siguieron trabajando sin cobrar.
Los servicios esenciales (Ejército, FBI, Justicia, Seguridad Nacional, control de tráfico aéreo) no fueron incluidos en el cese, pero los programas considerados no esenciales, fueron cerrados.
Millones afectados
Los Institutos Nacionales de Salud no aceptaron más pacientes para sus proyectos de investigación. Los Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC), vigilancia sanitaria del país, suspendieron la vigilancia de enfermedades.
Algunas plantas de descontaminación se detuvieron. Las fuerzas del orden suspendieron las contrataciones. Decenas de miles de pedidos de visas y pasaportes quedaron para atrás.
En Washington, cuyo presupuesto depende directamente del Congreso, en noviembre, los tarros de basura se desbordaron y no fueron recogidos durante varios días.
El efecto más visible se produjo sobre el turismo: los 368 sitios y parques naturales administrados por el National Park Service fueron cerrados inmediatamente, al igual que todos los museos, en particular en Washington, con impacto sobre siete millones de turistas, según el gobierno.
El presidente de la Cámara, Newt Gingrich, fue considerado responsable por los estadounidenses, y busca un compromiso con Clinton: en siete años, el presupuesto sería equilibrado.Según Gillon, este episodio ilustra “la ventaja institucional del presidente” en este tipo de pulseadas. Este historiador prevé que “los republicanos pagarán un precio político” si el gobierno federal se ve obligado a un ‘cierre parcial’ en octubre.
En 1995, los funcionarios recuperaron en todos los casos lo que se les adeudaba de salario.
©AFP
Comentarios