La terrible vida dentro de las cárceles venezolanas

Univision.com | Sep 18, 2013 | 7:26 PM
Un enfrentamiento entre bandas de prisioneros en la Cárcel Nacional de Maracaibo, una de las penitenciarias más peligrosas de Venezuela, dejó el pasado martes un saldo de al menos 16 muertos.
“De acuerdo a observadores consultados por la cadena BBC, el incidente fue extremadamente violento,”
De acuerdo a observadores consultados por la cadena BBC, el incidente fue extremadamente violento, a tal grado que a una de las víctimas le habrían sacado el corazón y a otra la descuartizaron.
Al parecer todo se originó cuando una banda, liderada por un reo conocido como "El Mocho", atacó a un grupo rival comandado por otro prisionero conocido como "El Ric", en una lucha por el control de la penitenciaría.
Previo a esta masacre, el corresponsal de BBC Mundo en Caracas, Abraham Zamorano, visitó la Penitenciaría General de Venezuela (PGV), y escribió una crónica para tratar de graficar las duras condiciones que viven los presos del país.
"¡La misma! ¡La misma!", reciben los presos al grupo de periodistas que se adentra en la Penitenciaría General de Venezuela. "La misma, la misma", se oye cómo se aleja como un eco el pase de voz.
La consigna parece la forma en que los "privados de libertad", como los llama el chavismo, se avisan de que entra un grupo relativamente grande, los anunciados reporteros que no representan una amenaza.
Los reos son los dueños del lugar
Cruzar el pasillo que forman los militares y atravesar los barrotes de la entrada de una prisión de Venezuela, como poco, inquieta. Por las advertencias de los funcionarios del Ministerio de Prisiones minutos antes y por su reputación de ser algo como el infierno.
Los presos, fuertemente armados, son los violentos dueños y señores, y no suelen dudar en enfrentarse a las autoridades cuando entran agentes para cosas como una requisa.
Cuando eso ocurre, se desata una batalla propia de una guerra. Presos y soldados de la Guardia Nacional intercambian fuego de armas largas. Las granadas caen sólo de un lado: del de los militares. Familiares y mujeres aguardan desesperados, y también pueden acabar dispersados por gases lacrimógenos.
Así ocurrió, por ejemplo, en la cárcel de Uribana en enero de este año, donde un motín y enfrentamiento con la Guardia Nacional terminó con 54 presos y un soldado muertos, según el recuento oficial.
Durante nuestra visita surge la oportunidad de desmarcarse un poco de los responsables de "cuidar" a los periodistas.
Aunque un grupo de periodistas en el interior de una penitenciaría es algo inaudito en Venezuela y pese a lo extraordinario, los reclusos parecían deliberadamente ignorar la circunstancia.
Miradas desafiantes
Ni las relativamente aparatosas cámaras o ver a extraños tomando fotografías parecían excusas suficientes para romper esa especie de muro transparente que separaba a los visitantes de los residentes.
Por momentos olía a marihuana. Los que no tenían la mirada perdida y trababan contacto visual, lo hacían de forma desafiante o desconfiada, nada invitaba a tratar de entablar una conversación, lo normal.
Sólo uno rompió ese muro invisible. Lo hizo para recoger y devolver amablemente un bolígrafo del suelo. Con la mirada somnolienta de quien no está totalmente sobrio y balbuceando, a las "gracias" responde con una sorprendente petición: "Me presta el teléfono para hacer una llamada".
La negativa, antes que nada, es fruto la insistencia de los funcionarios del Ministerio de Prisiones en que los celulares debían ser dejados fuera. No estaba muy claro si porque serían requisados a la entrada o por el peligro de robo. De lo que no había duda era que si el teléfono se perdía dentro y algún preso lo usaba para extorsionar, el dueño del aparato bien podía terminar acusado y encarcelado.
Y aunque los periodistas no podían entrar con celulares, los presos no tenían ningún problema en usarlos a pocos metros de la ministra y constantemente, sin que se supiera bien de dónde venía, se oía: "¿Aló?".
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