Lawrence Summers renuncia a candidatura para presidir la Reserva Federal

EFE | Sep 15, 2013 | 8:32 PM

Era el 'favorito' de Obama

El exsecretario del Tesoro de EEUU Larry Summers, uno de los dos nombres impulsados por Barack Obama para suceder a Ben Bernanke al frente de la Reserva Federal (Fed), renunció el domingo a su candidatura para el puesto ante las reticencias de los legisladores demócratas para que ocupase el cargo.
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Summers telefoneó en la tarde del domingo al presidente estadounidense para hacerle partícipe de su decisión, lo que apunta a la actual vicepresidenta del banco central de EEUU, Janet Yellen, como futura presidenta de la Fed.
"He llegado a la difícil conclusión de que cualquier posible proceso de confirmación (en el Congreso) sería complicado para mí y no redundaría en interés de la Reserva Federal, la Administración o, en última instancia, los intereses de la recuperación económica en curso en el país", dijo Summers en una carta al presidente tras su llamada telefónica.
Un tercio de los demócratas en el Senado envió en junio una carta al presidente Obama para expresar su respaldo explícito a la candidatura de Yellen, sin mencionar en ningún momento el nombre de Summers.
Junto a Yellen, aunque son nombres más improbables, podrían estar, Donald Kohn, ex vicepresidente de la Fed, o el ex secretario del Tesoro, Timothy Geithner, aunque éste ya ha manifestado que no le interesa el puesto.
En un comunicado, Obama aceptó la decisión de Summers, al que describió como "un miembro importante" de su equipo, que supo enfrentarse a la peor crisis económica sufrida en el país desde la Gran Depresión.
Su obstáculo, la bancada demócrata
Debido a su controvertido carisma, que le ha granjeado amigos tanto en el gobierno como en Wall Street, las principales trabas de Summers se encontraban paradójicamente en la bancada demócrata, desde donde se ha criticado su condescendencia con las grandes entidades bancarias y su respaldo a la desregulación financiera en los años previos al estallido de la burbuja inmobiliaria en 2008.
En una reunión a puerta cerrada con el Caucus Demócrata de la Cámara en julio, Obama defendió con insistencia las contribuciones de Summers a la salud económica del país y dijo que estaba siendo injustamente calumniado por las críticas.
Sin embargo, el presidente estadounidense se ha enfrentado de nuevo recientemente a las bases demócratas por su postura frente a la crisis en Siria por el presunto uso de armas químicas por parte del régimen de Bachar Al Asad, cuya respuesta iba a ser en primera instancia un ataque militar limitado.
"Después de todos los problemas que han tenido con las bases, una gran batalla por la confirmación (de Summers) sería ir demasiado lejos", apuntó al diario The Wall Street Journal un ex oficial del Gobierno.
Yellen, con un perfil público más bajo, ha sido reivindicada por los sectores más liberales del partido demócrata, que valoran su espaldarazo a la agresiva política de estímulo lanzada por Ben Bernanke para revitalizar la economía después de la aguda crisis financiera de 2008.
Además, resaltan su menor pasión por los focos y los círculos de poder y el gesto simbólico que supondría nombrar a una mujer al frente de la todopoderosa Reserva Federal, por primera vez desde su creación hace justo un siglo.
Summers, de 58 años, y Yellen, de 67, enfrentaban más diferencias de carácter que de fondo, ya que ambos son prestigiosos economistas con una sólida trayectoria profesional y coinciden en el papel activo que debe jugar el banco central para cumplir con su doble mandato: contener la inflación y fomentar pleno empleo.
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